Viernes 9 de octubre del 2026.
El mayor peligro al superar una mala etapa está en el vacío que dejas en el presente. Expulsar lo malo es apenas la mitad del trabajo.
Piensa en un jardín fértil del que lograste arrancar toda la maleza. Trabajas sin descanso hasta dejar la tierra limpia. Pero si no siembras buenas semillas de inmediato, el viento traerá nuevas plagas y la hierba salvaje regresará con mucha más fuerza.
Nos pasa exactamente lo mismo. Decidimos dejar un mal hábito, alejarnos de una influencia negativa o cortar con actitudes que nos roban la paz. Hacemos el trabajo difícil de barrer nuestra vida.
El problema es creer que con limpiar basta. La mente y el alma no toleran los vacíos. Si sacas el enojo pero no introduces compasión, o si quitas el egoísmo pero no cultivas el servicio, la recaída es inminente y a menudo más dolorosa.
No es suficiente vaciar el corazón de lo que te destruye; tienes que llenarlo de lo que te construye. La aparente neutralidad de no hacer ni lo bueno ni lo malo siempre termina jugándonos en contra.
Esto es lo que nos revela Lucas 11, 15-26. Jesús advierte que un reino dividido cae y que quien no recoge con Él, desparrama. Y nos da una regla vital: cuando el mal sale de una persona y al volver encuentra la "casa" barrida pero vacía, regresa con otros siete espíritus peores.
No dejes tu interior deshabitado. Identifica ese espacio que lograste limpiar con tanto esfuerzo y toma la firme decisión de llenarlo de gracia, buenas obras y un propósito claro.
Fuente: https://x.com/ElCaminoDeJesus
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma