Lunes 19 de octubre del 2026.
Nos venden la ilusión de que la tranquilidad se puede comprar, empacar y guardar bajo llave. Y mientras perseguimos esa falsa paz, la vida se nos va desgastando.
Piensa en alguien que construye una fortaleza de muros altísimos para protegerse, pero olvida dejar espacio para las puertas. Termina atrapado en su propia seguridad, asfixiado y completamente solo.
A menudo hacemos de nuestras rutinas una muralla idéntica. Sacrificamos horas de descanso, ignoramos a quienes amamos y posponemos la vida misma solo por asegurar un mañana económico que absolutamente nadie nos garantiza.
Buscamos un colchón financiero tan grueso que terminamos olvidando cómo dormir sobre él. Creemos que tener más bienes nos dará menos preocupaciones, pero la obsesión por mantenerlos nos termina robando la libertad de disfrutar el hoy.
Justo eso nos advierte Lucas 12, 13-21. Nos relata la historia de un hombre obsesionado con derribar sus graneros para construir unos inmensos
Este es el corazón de Lucas 12, 13-21. Nos presenta a un hombre que decidió derribar sus graneros para construir unos más grandes, almacenar su inmensa cosecha y asegurar su futuro. Olvidó que somos instantes: esa misma noche su vida terminó y todo su esfuerzo se volvió polvo.
Rompe hoy esa inercia agobiante de querer acumularlo todo. Dedica tu energía a cultivar lazos sinceros, a regalar tu atención plena y a llenar tu interior de acciones que jamás se devalúan.
Fuente:Seguidor de Jesús
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