Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 5 de octubre de 2026

Reflexión del Evangelio de Hoy

 Lunes 5 de octubre del 2026.

Todos queremos cambiar el mundo, pero casi siempre fallamos en lo más básico: notar a quien tenemos justo enfrente.

​Piensa en ese mensaje en tu teléfono que llevas días ignorando porque sabes que la otra persona necesita desahogarse y tú "no tienes tiempo". O en la manera automática en la que clavas la mirada en la pantalla para evadir a quien claramente la está pasando mal en tu entorno.

​Nos hemos vuelto especialistas en esquivar el dolor ajeno. Deslizamos los momentos de nuestra vida tan rápido como podemos para saltar aquello que nos roba energía o nos resulta incómodo.

​Solemos pensar que vivir rectamente es simplemente no causarle mal a nadie. Nos conformamos con mantener un expediente limpio, hacer lo nuestro y no meternos en problemas.

​Sin embargo, el amor genuino te ensucia las manos. Te exige pausar tu prisa, alterar tu itinerario perfecto y hacerte cargo de una herida que tú no provocaste. No se trata de sentir lástima, se trata de intervenir.

​Ese es el golpe de realidad que nos da Lucas 10, 25-37. Un experto de la ley intenta poner a prueba a Jesús preguntándole a quién está verdaderamente obligado a ayudar. ​Jesús le responde con la historia de un viajero asaltado y dejado casi muerto en el camino. Los hombres más religiosos lo vieron, pero cruzaron la calle para no retrasar sus importantes agendas. Fue un samaritano, un forastero despreciado, quien frenó, limpió la sangre, vendó las heridas y pagó el hospedaje con su propio bolsillo.

​La verdadera compasión no es un sentimiento pasajero, es un verbo que cuesta. Deja de buscar excusas para pasar de largo. Haz una pausa en tus planes, acércate y conviértete en el alivio que alguien necesita en su día.




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