Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 26 de octubre de 2026

Cada herida de Jesús cuenta una historia.



Pero la pregunta más sobrecogedora no es cuánto sufrió, sino qué amor puede llevar a alguien a aceptar semejante sufrimiento por los demás.

La flagelación romana desgarraba la piel. La corona de espinas hería su cabeza. Los clavos atravesaban sus manos y sus pies.

Cada movimiento sobre la cruz intensificaba la agonía.

La Sábana Santa conserva marcas que algunos investigadores relacionan con las heridas de la pasión, aunque varias interpretaciones siguen siendo objeto de debate.

Pero hay algo que ninguna reconstrucción médica puede abarcar por completo: el significado de aquel sacrificio.

Jesús no fue a la cruz porque careciera de poder para evitarla. La aceptó libremente por amor, para redimirnos del pecado y abrirnos el camino hacia la vida eterna.

"Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad" (Juan 10,18).

La cruz nos recuerda la gravedad del pecado, pero también hasta dónde llegó el amor de Dios para rescatarnos.

Cristo no esperó a que fuéramos perfectos para entregarse por nosotros. Nos amó incluso en nuestra debilidad.

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15,13).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...