Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 28 de noviembre de 2024

JUEVES EUCARÍSTICO

 A ti acude todo mortal a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonas. Dichoso el que tú eliges y acercas para que viva en tus atrios.

 


 «Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, el Sol naciente nos visitará desde lo alto, para iluminar a los que yacen en tinieblas y en sombra de muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz». Lucas 1, 78-79.

 

Santísima Eucaristía, te adoramos. Don inefable del Padre, te adoramos. Signo de amor supremo del Hijo, te adoramos. Prodigio de caridad del Espíritu Santo, te adoramos.

 

 


miércoles, 27 de noviembre de 2024

San José, Modelo de novio, esposo y padre

 


Modelo de novio, esposo y padre.
Ruega por nosotros.
 
San José,
tú que has amado a María con libertad, y has elegido renunciar a tu imaginario para hacer espacio a la realidad, ayuda a cada uno de nosotros a dejarnos sorprender por Dios y a acoger la vida no como un imprevisto del que defendernos, sino como un misterio que esconde el secreto de la verdadera alegría.
Obtén para todos los novios cristianos la alegría y la radicalidad, pero conservando siempre la conciencia de que solo la misericordia y el perdón hacen posible el amor.
Amén.
 

San José, protector de la santa Iglesia




Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

"El Santo Patriarca contempla a la multitud de cristianos que conformamos la Iglesia como confiados especialmente a su cuidado, a esta ilimitada familia, extendida por toda la tierra, sobre la cual, puesto que es el esposo de María y el padre de Jesucristo, conserva cierta paternal autoridad. 

Es, por tanto, conveniente y sumamente digno del bienaventurado José que, lo mismo que entonces solía tutelar santamente en todo momento a la familia de Nazaret, así proteja ahora y defienda con su celeste patrocinio a la Iglesia de Cristo."

Proclamación de san José como patrono de la Iglesia por Pío IX.

MISLopez

Oración de abandono a la Virgen de la Medalla Milagrosa

 


“Virgen inmaculada de la medalla milagrosa que te manifestaste a santa Catalina Labouré, como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria. En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales, y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu divino hijo y le ruegues concedérmela, si es conforme a su voluntad y ha de ser para bien de mi alma.


Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí virgen poderosa. Envuélveme en los rayos de tus gracias, para que a la luz y al calor de esos rayos, me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que me acojas en las puertas del cielo. 

Amén.”

Virgen de la Medalla Milagrosa


 Madre en gracia concebida rogad señora 

por nosotros, 

que recurrimos a Vos en tan miserable vida. 

Muéstrate clemente y pía ahora y en toda ocasión. 

Digamos con melodía esta devota oración, 

vuestra medalla ¡Oh María! 

Es prenda de protección.


 

¿Por qué orar a San José por los hijos?


Orar a San José por los hijos es una forma de pedir su intercesión ante Dios por la protección y el cuidado de nuestros hijos. San José es un modelo a seguir para los padres de familia, ya que fue un hombre justo y trabajador que protegió y cuidó a su familia. Además, es conocido por ser un gran protector de los niños y un intercesor poderoso en momentos de necesidad.


ORACIÓN 


Oh, San José, padre adoptivo de Jesús, modelo de padre y protector de los niños, te suplico que cuides y protejas a mis hijos. Ayuda a que siempre estén rodeados de amor, paz y felicidad. Defiéndelos de todo mal, peligro y tentación. Guía sus pasos por el camino de la verdad y la justicia. Que siempre estén seguros bajo tu protección y que, como tú, amen y sirvan a Dios con todo su corazón. 

Amén.


martes, 26 de noviembre de 2024

Sagrada Familia


 ORACIÓN

Sagrada Familia de Nazareth: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto;enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. 
Amén.

La muerte, la puerta de la vida


La muerte, la puerta de la vida, 1866. Sir Joseph Noel Paton.

 El caballero es una imagen tradicional del hombre que viene malherido de la batalla (lleva una de las escarcelas desprendidas),y tanto el color de su piel y labios, como la expresión de sus ojos, indican que está por exhalar el último suspiro. A sus pies ha abandonado el casco y la espada. La pluma de pavo real en uno y la rica vaina de la otra habilitan la lectura de las mismas: son los restos de la soberbia y la vanidad que el caballero ha dejado atrás

Ahora tiende sus manos hacia la eternidad que se le ofrece delante. El otro gran protagonista del cuadro es su Ángel de la Guarda: su ala izquierda es oscura como la noche, y la mano que posa sobre el hombro del caballero es descarnada y terrorífica: es el último llamado

Su ala derecha, y la mano con que descorre el velo de este mundo, están llenas de vida y de fuerza. Su mirada es seria, compasiva y penetrante: el caballero sabe que nada escapa a esos ojos, ni quiere esconderle nada. En los ojos del Ángel está ya el Juicio de Dios

Pequeña, pero esencial para el equilibrio de la composición es la piedra roja (entre dos pequeñas perlas, una oscura y una clara) del broche del pecho del Ángel. Evoca la Sangre redentora (hay quien cree adivinar allí el rostro de Cristo)

 El caballero, de rodillas, recibe al Ángel con espíritu de arrepentimiento y confianza. Se pone en sus manos: acepta su muerte con entereza. Seguramente puede decir con San Pablo: «He peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe» (2 Tim. 4,7).

Arriba, en el cielo, se ve la caída del sol y el nacimiento del lucero vespertino, símbolos de la muerte y la esperanza. Abajo vemos los signos de la decadencia y la putrefacción de la naturaleza: hojas marchitas, huesos humanos, una lápida con forma de cruz celta cubierta de musgo, cardos y espinas (que nos recuerdan la maldición adámica de Gn. 3,18). En contraste con esta realidad nocturna, por el resquicio que abre el ángel se ven lirios blancos en un paisaje radiante y primaveral. Un pequeño detalle: la pequeña mariposa blanca parece haberse escapado del Paraíso y se ha posado ahora sobre la lápida inclinada. La mariposa es un antiguo símbolo de la transformación a la que nos somete la muerte (podemos verla por ejemplo en el mosaico estoico de Pompeya del “Memento mori”).

 La oruga devenida en mariposa compendia toda la idea del cuadro: Mors, ianua vitae (La muerte es la puerta de la vida). Y sus pequeñas alas blancas en la oscuridad del paisaje son testimonio de nuestra esperanza. 

Tomado del blog: Un mundo alegórico.

 https://x.com/esclavademaria

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Lo dio todo


“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lc 23,46) Esta es la última oración de nuestro Maestro, nuestro Amado. ¡Ojala sea también la nuestra! No sólo la oración de nuestro último instante sino la de todos los instantes;

“Padre mío, a tus manos me encomiendo, Padre mío, me confío a ti, Padre mío, me abandono a ti. Padre mío, haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy gracias, te doy gracias por todo.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, te doy gracias por todo, con tal que se haga en mí tu voluntad, oh Dios, con tal que se haga tu voluntad en todas tus criaturas, en todos tus hijos, en todo lo que tú amas.

No anhelo nada más, Dios mío. Entrego mi espíritu a tus manos, te lo doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te quiero y me lo exige el amor que te tengo: abandonar todo, sin medida, entre tus manos. Me confío a ti, con inmensa confianza porque tú eres mi Padre”. 

 

  San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Meditaciones sobre los evangelios respecto a las principales virtudes (1896)

domingo, 24 de noviembre de 2024

¡Él es mi Rey!

 


 Su palacio, un establo.

Su trono, una cruz.

Su corona, de espinas.

Su ropaje, un sudario.

Sus bienes, nuestras vidas.

Su lucha, nuestra salvación.

Su pobreza, mi riqueza.

Su sacrificio, mi esperanza.

Su vida, la mía.


¡Él es mi Rey!

 https://x.com/UniCatolicos_es

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