Hay una imagen hermosa en el Evangelio de este domingo: Dios sale.
Sale al amanecer. Sale a media mañana. Sale al mediodía. Sale por la tarde. Y cuando parece que ya no vale la pena salir, lo hace de nuevo.
Dios sigue buscando al hombre.
1️⃣ Algunos comenzaron a trabajar desde la primera hora. Otros llegaron cuando el día ya terminaba.
Pero todos fueron encontrados por el mismo Señor.
Nuestra vida cristiana siempre comienza ahí: Dios ha salido a buscarnos antes de que nosotros empezáramos a buscarlo a Él.
2️⃣ Hay una frase particularmente triste en la parábola:
"Nadie nos ha contratado".
Hay personas que pueden pasar gran parte de su vida sintiendo que nadie las espera, que no importan, que han llegado demasiado tarde.
Y es precisamente hacia ellas hacia donde el Señor sale de nuevo.
3️⃣ Quizás algunos también piensen que han llegado demasiado tarde a Dios.
Demasiados años lejos.
Demasiados pecados.
Demasiados errores.
Demasiadas oportunidades perdidas.
El Evangelio de hoy responde con una invitación:
"Id también vosotros a mi viña".
4️⃣ Mientras hay vida, hay tiempo para volver a Dios.
El Señor puede llamar al amanecer de una vida o cuando empieza a caer la tarde.
Por eso nunca debemos desesperar de nadie.
Ni siquiera de nosotros mismos.
Dios sigue saliendo.
5️⃣ El problema surge cuando empezamos a mirar cuánto han recibido los demás.
Los primeros trabajadores estaban contentos hasta que se compararon con los últimos.
La comparación puede convertir un don en motivo de tristeza.
Y eso también sucede en nuestra vida espiritual.
6️⃣ Entonces llega la pregunta del Señor:
"¿Tienes envidia porque yo soy bueno?"
La misericordia de Dios hacia otro no disminuye su amor por ti.
La gracia que recibe tu hermano no te quita nada a ti.
El corazón cristiano aprende a alegrarse también del bien de los demás.
7️⃣ Isaías nos recuerda que los caminos de Dios son más altos que nuestros caminos.
Nosotros contamos méritos, horarios, esfuerzos y recompensas.
Dios mira al hombre con misericordia. Y muchas veces Él tendrá que ensanchar nuestros corazones para que aprendamos a mirar como Él lo hace.
8️⃣ San Pablo nos da finalmente la clave:
«Para mí, la vida es Cristo».
Ahí está la verdadera paga.
Haber conocido a Cristo.
Poder vivir con Él.
Trabajar en su viña.
Saber que pertenecemos al Señor.
Eso ya es gracia.
9️⃣ Preguntémonos hoy:
¿Dónde me pide el Señor que trabaje en su viña?
¿A quién puedo ayudar a descubrir que Dios sigue buscándolo?
¿Sé alegrarme cuando la misericordia de Dios llega a los demás?
Todavía queda gran parte del día.
Y el Señor sigue saliendo a buscarnos.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma