Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 18 de septiembre de 2026

El divino Corazón atraído por nuestra miseria

 




Un día, la meditación lleva a Gertrudis a tomar conciencia de su miseria interior. Esto le causa un gran desprecio de sí misma y ansiosa y turbada se pregunta cómo será posible gustar a Dios, que ve en ella todas las manchas. Dónde ella sólo descubre una mancha, su divina y penetrante mirada puede ver una infinidad.

El consuelo le es dado a Gertrudis con esta respuesta divina: “El amor rende amable al amado”. Ella comprende con esto que, sobre la tierra, entre los hombres, el amor tiene tanta fuerza, que la fealdad misma place al amante, gracias al amor que tiene. Hasta hacerle desear a veces, por amor, parecerse al amado. ¿Cómo dudar qué quien es Dios Caridad no pueda, por virtud de su amor, rendir amables a los que ama? (…)

Otra vez, el recuerdo de sus faltas pasadas la puso en tal confusión, que Gertrudis trató de esconderse para siempre. He aquí que el Señor se inclinó hacia ella con tanta reverencia, que toda la corte celestial, admirativa, trató de retenerla. Entonces el Señor respondió: “No puedo absolutamente dejar de unirme a quien, con las sólidas cuerdas de la humildad, atrae hacia ella a mi divino Corazón”.

Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)

monja benedictina
El Heraldo, Libro III (SC 143. Œuvres spirituelles, Cerf, 1968), trad. sc©evangelizo.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...