Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
gadgets para blogger

ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 18 de septiembre de 2026

ORACIÓN DE LA MAÑANA (Cf. Salmo 16)

 


Escúchanos, Señor. Bajo la sombra de Tus alas queremos estar.

Señor mío y Dios mío:

Aquí estamos, una mañana más, delante de Ti.

No venimos porque tengamos todas las respuestas ni porque sepamos siempre cómo expresar lo que llevamos dentro. Venimos porque sabemos que nos escuchas.

Tú conoces las palabras que pronunciamos y también aquellas que nunca llegan a salir de nuestros labios. Conoces nuestras preocupaciones y nuestros silencios, nuestras esperanzas y nuestras súplicas, incluso aquellas que repetimos tantas veces sin saber cuándo llegará la respuesta.

Por eso hoy elevamos nuevamente nuestra voz hacia Ti.

Atiéndenos, Señor, y escucha nuestra oración.

Cuando necesitemos hablarte, escúchanos.
Cuando no encontremos palabras, compréndenos.
Cuando sintamos miedo, danos confianza.
Cuando tengamos que esperar, danos paciencia.
Cuando nos falten fuerzas, sostennos.
Cuando nuestra fe se debilite, fortalécenos.
Cuando nos sintamos perdidos, guíanos.
Y cuando nos alejemos de Ti, llámanos de nuevo.

No queremos acudir a Ti solamente cuando algo nos preocupa. Queremos aprender también a permanecer contigo, a buscarte por Ti mismo, a agradecer Tu presencia y a descubrir la alegría sencilla de sabernos cerca de Ti.

Guárdanos, Señor, como a las niñas de Tus ojos.

Bajo la sombra de Tus alas, protege nuestras familias, guarda nuestros hogares, bendice nuestros trabajos y acompaña nuestros caminos.

Guarda a quienes amamos.
Acompaña a quienes atraviesan momentos difíciles.
Consuela a quienes sufren.
Fortalece a quienes sienten que ya no pueden más.
Y recibe aquellas intenciones que hoy ponemos silenciosamente ante Ti.

Y si durante este día algo perturba nuestra paz, enséñanos a volver a Ti. Que sepamos detenernos un instante, levantar el corazón y recordar:

Dios está aquí.
Dios me escucha.
Dios no me abandona.

Pero danos todavía algo más, Señor mío y Dios mío.

Que después de buscar Tus dones, aprendamos a buscar Tu rostro.
Que después de pedir Tu ayuda, aprendamos a desear Tu presencia.
Que después de recibir Tus bendiciones, aprendamos a darte gracias.
Que después de escuchar Tu Palabra, aprendamos a vivirla.
Y que después de encontrarte, aprendamos a permanecer contigo.

Que nuestra oración no termine cuando recibamos aquello que esperamos, porque Tú eres lo que verdaderamente busca nuestro corazón.

Y así, al despertar cada mañana y al llegar un día al término de nuestro camino, que permanezca en nosotros la esperanza del salmista: contemplar Tu rostro y saciarnos para siempre de Tu presencia.

Escúchanos, Señor.
Guárdanos cerca de Ti.
Escóndenos bajo la sombra de Tus alas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...