Señor, que nunca olvidemos cuánto has hecho por nosotros; enséñanos a vivir agradecidos, confiando siempre en Tu infinita misericordia y descansando en Tu amor de Padre.
ORACIÓN DE LA MAÑANA
(Cf. Salmo 102)
Domingo, 13 de septiembre de 2026
Señor mío y Dios mío:
Al comenzar este día acudimos a Ti con un corazón agradecido. Bendice al Señor, alma mía, y no olvides ninguno de sus beneficios. Ayúdanos a recordar cuánto hemos recibido de Tus manos y a reconocer Tu presencia también en aquellas gracias sencillas que tantas veces pasan inadvertidas.
Gracias, Señor, por la vida, por las personas que has puesto a nuestro lado, por las veces que nos has sostenido sin que apenas lo advirtiéramos y por cada oportunidad que nos has concedido para levantarnos y comenzar nuevamente. Que la costumbre nunca nos haga olvidar Tus bondades ni demos por merecido aquello que hemos recibido gratuitamente de Ti.
Tú conoces nuestras debilidades y nuestros pecados y, sin embargo, Tu respuesta es la misericordia. No nos tratas según nuestras culpas ni guardas rencor contra nosotros. Cuando acudimos a Ti con un corazón arrepentido, encontramos al Padre que perdona, sana, rescata y vuelve a cubrirnos de amor y ternura.
Por eso hoy ponemos ante Ti aquello que necesita ser sanado en nosotros. Perdona nuestras faltas, cura nuestras heridas, libera nuestro corazón de cuanto nos impida amar y ayúdanos a recibir Tu misericordia con la humildad de quien sabe cuánto necesita de Ti.
Y así como experimentamos Tu compasión, enséñanos también a ser misericordiosos. Que no guardemos rencores, que sepamos perdonar, que no juzguemos con dureza las debilidades de los demás y que aprendamos a mirar a nuestros hermanos con algo de aquella ternura con la que Tú nos miras.
Mira especialmente, Señor, a quienes hoy necesitan experimentar Tu misericordia: a quienes sufren, a quienes están enfermos, a quienes cargan con el peso de sus errores, a quienes se sienten lejos de Ti y a quienes han perdido la esperanza. Acércate a ellos, abrázalos con Tu amor y hazles descubrir que Tu misericordia es siempre más grande que sus miserias.
En este domingo, al acercarnos a la Santa Misa, concédenos presentarnos ante Ti con humildad y gratitud. Que al escuchar Tu Palabra y participar de la Eucaristía reconozcamos nuevamente cuánto nos amas y cuánto recibimos de Ti.
Señor, que todo nuestro ser bendiga Tu santo nombre. Que nunca olvidemos Tus beneficios y que, en cada circunstancia de nuestra vida, sepamos volver la mirada hacia Ti, confiando en que Tu misericordia es inmensa y Tu amor de Padre nunca nos abandona.
Fuente:FE y más FE.
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