No nos inquietemos nunca por el avenir. Cada instante de nuestra vida hagamos lo más perfecto, lo que es la voluntad de Dios en el momento presente. Hecho esto, no nos inquietemos por el avenir, tal como si tuviéramos que morir una hora después… Pensemos sólo en el avenir para demandar a Dios de hacer su voluntad, cada instante de nuestra existencia, y glorificarlo tanto como podamos… No nos ocupemos del avenir - como si la vida fuere a finalizar para nosotros- y seamos totalmente en el presente.
Si como ocupación del momento presente, la voluntad de Dios nos indica prepararnos para el avenir, ya sea materialmente (trabajo manual, reposo, alimentación, cuidado de la salud, etc. ….), ya sea espiritualmente (estudio, meditación, etc. …), ocupémonos de esa preparación. Pero ocupémonos no en vista de nosotros para prepararnos para el avenir, sino en vista de Dios, para realizar lo que él nos demanda. (…)
Es la vida de fe. No vivimos más en vista de nosotros mismos sino en vista sólo de Dios. No vivimos para nosotros, según nuestra voluntad, sino que vivimos para Dios, según la voluntad de Dios. No vivimos contando sobre nosotros ni sobre otra criatura, sino abandonándonos enteramente a Dios y esperando todo de él… Dios nos otorgará a toda hora lo necesario para cumplir la misión que nos da… (…) Sólo tenemos que obedecer cada instante, haciendo cada instante lo que él nos pide, en el instante presente.
San Carlos de Foucauld (1858-1916)
ermitaño y misionero en el Sahara
Sobre el Evangelio (Œuvre spirituelle, anthologie, Seuil, 1958), trad. sc©evangelizo.org
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma