Bendito seas, Señor, mi roca y mi fortaleza. Desde el amanecer pongo en Ti mi confianza, porque eres Tú quien sostiene mis pasos, quien fortalece mis manos y guía mis decisiones. Tú eres mi refugio seguro, mi escudo fiel, mi baluarte en medio de las luchas diarias. Enséñame hoy a vivir bajo Tu amparo, a no apoyarme en mis propias fuerzas, sino en Tu misericordia que no falla. Que cada combate de este día lo afronte con un corazón confiado, sabiendo que Tú vas delante de mí y que nada escapa a Tu cuidado. Hazme instrumento de Tu paz, firme en la fe, humilde en la victoria y perseverante en la prueba, y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
Amén
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