Hoy la Iglesia recuerda a Santa Emerenciana, mártir romana.
Una santa poco conocida, pero muy elocuente. De esas que no hacen ruido y lo dicen todo.
1️⃣ Santa Emerenciana vivió a finales del siglo III, en Roma. Era catecúmena, todavía no bautizada, pero ya había entregado el corazón entero a Cristo. A veces la fe va por delante de los sacramentos.
2️⃣ Era amiga —según la tradición, hermana de leche— de Santa Inés. Tras el martirio de Inés, Emerenciana fue a rezar junto a su sepulcro. No huyó. No se escondió. Permaneció.
3️⃣ Allí fue increpada por la multitud por confesar públicamente a Cristo. No respondió con violencia. Respondió con fe. Y eso, entonces y ahora, suele molestar mucho.
4️⃣ Fue lapidada. Murió mártir sin haber recibido aún el Bautismo sacramental. La Iglesia vio en ella el bautismo de sangre: la fe sellada con la propia vida.
5️⃣ Santa Emerenciana nos recuerda que no hay fe “a medias”. O se vive, o se disimula. Y cuando se vive de verdad, siempre tiene un precio.
6️⃣ Su martirio discreto enseña algo muy actual: no hace falta ocupar titulares para ser fiel. Basta con no renegar de Cristo cuando llega la hora de la verdad.
Una santa silenciosa.
Una fe firme.
Un testimonio que sigue hablando hoy.
Fuente:Sacerdos in æternum
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma