Señor, al comenzar este día me pongo en Tu presencia con el deseo sincero de volver a Ti. Crea en mí un corazón puro y renueva en lo profundo un espíritu firme y obediente. No me apartes de Tu rostro ni retires de mí Tu santo Espíritu, porque sin Ti me pierdo y me seco. Devuélveme la alegría de Tu salvación y sosténme con un alma generosa, libre y fiel. Entonces enseñaré Tus caminos, y quienes se han alejado volverán a Ti. Líbrame del pecado, Dios y Salvador mío; abre mis labios para que mi boca proclame Tu alabanza. Que todo lo que hoy piense, diga y haga nazca de un corazón purificado por Tu misericordia, y que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya, Señor mío y Dios mío.
Amén
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