Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 13 de julio de 2021

ORACIÓN DE ENTREGA


Señor aquí me presento con el corazón lastimado por tantas decepciones, heridas y frustraciones que con el paso del tiempo personas y situaciones me han ocasionado.

Heridas por desamor,

decepción,

idealizaciones y esperas que no han podido ser.

Sana en mí 

aquellas frustraciones tan profundas que hasta hoy hieren y oscurecen el futuro.

Sana el deseo de ser amada y valorada, por esas tantas veces que esperé ser querida y tenida en alta estima por quienes amaba y no lo he podido sentir.

Sana en mi aquellas heridas que en el deseo de ser comprendida he esperado y nunca ocurrió.

Sana en mí el querer que las personas actúen como yo quisiera sean con mi persona.

Sana en mi corazón la profunda huella que el desamor ha causado, por aquellas esperas que hoy al pasar los años veo no han ocurrido.

Por los amores no vividos,

las esperas que turbaron mi corazón,

por el engaño y la indiferencia que hacia mi persona tantos han manifestado.

Sana y acaricia Señor la tristeza que me invade al mirar hacia atrás y darme cuenta que perdí las esperanzas y me hundí en la tristeza y desesperación.

Sana mi falta de confianza en tus proyectos y tu voluntad, por creerme más de lo que verdaderamente soy demostrando poca humildad y mucha soberbia.

Hazme comprender que la medida del amor es darse uno mismo y no esperar que te amen o te valoren como uno quiere sino como estén dispuestos a amarte.

Sana mis grandes carencias y vacíos

aquellos que trato de colmarlos con amores pasajeros y cosas que no valen la pena.

Heridas, sueños rotos,

decepciones y esperas que nunca llegan me ahogan tantas veces y noto con alegría que Tú nunca te has ido y que en silencio secabas cada una de mis lágrimas y con inmensa ternura abrazabas mi dolor.

Dame Señor la gracia de descubrir el justo equilibrio del amor verdadero y la entrega que no espera nada a cambio más que tu Cielo.

Amén


Autor: Psi. Feyuk Teresita

 

lunes, 12 de julio de 2021

VISIÓN DE LA MUERTE DE UN ALMA EN PECADO

Algunos días después me encontraba orando la Coronilla de la Misericordia cuando escuché la voz del Señor que me decía:


— Pon atención a lo que vas a ver. No temas, pero es necesario que veas.


En ese momento tuve la visión de una habitación en un hospital. Allá se encontraba un caballero, de entre 50 y 65 años (no podía determinar mejor su edad porque se veía enfermo y muy demacrado).


Había varias personas junto a él, de las cuales unas lloraban, pero todos se veían pendientes de su deceso. Se escuchaban llantos desesperados; el hombre se contorsionaba de dolor, sabía que se estaba muriendo, se lo notaba molesto, renegaba mientras decía:


— ¡Cómo me he de morir...! ¡Cómo Dios ha de permitir que me muera...! ¡Hagan algo... no quiero morirme!


Mientras, agitaba su cuerpo bruscamente. Se rebelaba ante la inminencia de la muerte. Se notaba el conflicto, la tortura, la falta de paz. Y me impresionaba ver que la gente que estaba con él no aportaba en nada a la paz de esta alma, nadie oraba.


En el pasillo externo reconocí un pequeño patio donde algunas personas conversaban y reían, algunas fumaban y bebían, absolutamente ajenas al sublime momento que vivía, en conflicto, ese enfermo cercano. El panorama parecía cualquier evento social cotidiano.


Luego vi venir una religiosa, y el Señor me dijo:


— Es una enviada de Mi Madre.


Pude ver entonces a la Virgen que a distancia contemplaba la escena, con las manos juntas orando, mientras le corrían lágrimas por el rostro. Había un ángel al lado del enfermo con un semblante muy triste; con una mano se tapaba el rostro y con la otra tocaba al enfermo. Luego se levantó el ángel y con las manos trataba de despejar muchas sombras que se acercaban hacia el hombre.


Estas formas se veían desfiguradas como con cabeza de venados, osos, caballos; no podía ver con más nitidez porque eran sombras.


Cuando la religiosa ingresó a la habitación se acercó a la cama... Tomó la mano del moribundo. Trató de darle una estampa diciéndole algo. El hombre levantó la mano en signo de rechazo, la religiosa insistió otra vez para acercarle la estampa, pero con el poco aliento que le quedaba el moribundo manoteaba, negando ese acercamiento. Gritaba molesto. La religiosa desocupó el lugar muy triste.


En el pasillo tomó su Rosario y empezó a orar. La gente que la miraba sonreía de manera burlesca; no consideraban en lo más mínimo la importancia que tendría su oración en este delicado momento. Ella los invitaba a rezar, pero los ojos y las muecas manifestaban su claro rechazo.


A los pocos minutos el hombre falleció, y pude observar que cuando su alma salía de su cuerpo, todas esas sombras saltaron sobre él, cada uno lo jaloneaba, parecían fieras, lobos, perros que descuartizaban una presa. De pronto el ángel se puso delante de ellos y, levantando la mano, ordenó:


— ¡Alto! ¡Suéltenlo, primero debe presentarse ante el trono de Dios para ser juzgado!


Alguna gente se puso a llorar alrededor del difunto de manera desesperada, o mejor dicho histérica.


Comprendí entonces la diferencia que hay cuando despedimos a un alma que está en paz y parte con la esperanza puesta en la Misericordia de Dios.



ORACIÓN POR LOS AGONIZANTES

¡Oh misericordioso Jesús, abrasado en ardiente amor de las almas! Te suplico por la agonía de tu Sacratísimo Corazón y por los dolores de tu inmaculada Madre, que laves con tu sangre a todos los pecadores de la tierra que estén ahora en la agonía y tienen que morir hoy. Amén.

Corazón agonizante de Jesús, ten misericordia de los moribundos !

Tomado de : "Providencia Divina " de Catalina Rivas .

Carlos Almas Del Purgatorio

Mantenernos humildes

 


Existen personas que al lograr cierto “éxito” en sus vidas, comienzan a confundir su forma de expresar esos logros y mezclarlos con cierta soberbia. Así, se reúnen quizás en familia o con amigos y relatan cuánto de lo que se propusieron han logrado, cómo y qué cantidad de cosas tienen.

Pasan minutos y horas hablando de ellos mismos, de cuánto se esforzaron y muchas veces, lo hacen con egocentrismo y soberbia. Esta actitud puede ofender a otros que pueden estar pasando por un mal momento en sus vidas o por una economía inestable en el hogar. 

Entonces, ¿es reprochable compartir nuestra bonanza con nuestro prójimo?. La respuesta es no, no debería convertirse en una ofensa contar cómo nos va en nuestro camino, pero sí debemos elegir sabiamente nuestras palabras.

Ser agradecidos con Nuestro Padre por hacernos transitar un buen pasar será la clave. El esfuerzo por conseguir nuestras metas también será importante, pero más aún lo será el compromiso y el respeto con aquellos que nos rodean. 

Si llegamos a nuestras metas, pero somos desconsiderados y egoístas hará que no perdure mucho nuestro bienestar, porque pronto nos alejaremos de Dios, de nuestra verdadera vocación como hermanos de ser solidarios también con el prójimo y no sólo pensar en nuestros propios éxitos.

UNIDOS EN EL AMOR A JESÚS

sábado, 10 de julio de 2021

ORACIÓN A LA VIRGEN POR LOS ENFERMOS

 



Oh Virgen María, Salud de los enfermos, que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo, participando íntimamente de sus dolores, acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él.


Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti. Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto, plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones, para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo.


Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí", seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande.


Virgen Inmaculada, haz que los frutos de nuestra Fe sean para nosotros y para nuestros seres queridos, prenda de un renovado empuje en la vida cristiana, para que en la contemplación del Rostro de Cristo Resucitado encontremos la abundancia de la misericordia de Dios y la alegría sin fin del Cielo.


Amén.


Mi amor a Jesús y a su Madre María

María, escalera sencilla hacia el cielo.

 


“Madre, eres el Edén espiritual, más sagrado y más sublime que el anterior. En el primero habitaba el Adán de la tierra; en ti, el Señor del cielo.  


El arca de Noé es la prefiguración de tu ser porque guardó en sí el germen de la segunda creación. 


Tú das luz a Cristo, la salvación del mundo por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas. 


Así como Jacob vio el cielo y la tierra unidos por una escalera, y los ángeles que subían y bajaban por ella, y a Aquél que es el invencible y el único fuerte, luchar con él una lucha simbólica, así tú misma has sido hecha medianera y escalera por la que Dios descendió hacia nosotros y tomó sobre sí la debilidad de nuestra sustancia, abrazándola, y uniéndola estrechamente a sí”. 


Poema a la Santísima Virgen María de San Juan Damasceno.

MISLopez

REZAS PARA OBTENER LA GRACIA DE LA BUENA MUERTE?

 


En un pequeño pueblo de Europa,  un sacerdote fue llamado  para socorrer a un paciente  en un lugar lejano, en la montaña. Tomó pronto los Santos Aceites y el Santísimo y montó a caballo. Muy linda era la sierra,  entrecortada de límpidos ríos  y valles cubiertos de verdes árboles. 

"Al volver -pensaba el sacerdote-, disfrutaré del aire fresco y perfumado 

de los abetos". Llegó al lugar, socorrió al paciente, pero...  al darle la comunión, notó que llevaba dos ostias. Esto lo confundió un poco, 

porque él sabía bien, que solo una había tomado, y que ahora, en vez de pasear, tendría que  regresar con el Santísimo, en silencio  y rezando. De sobrepeliz y estola iba bajando y rezando, cuando escuchó un grito: ¡Un cura! ¡Un cura!. Un muchacho vino corriendo y le dijo: -"Señor Cura, ¡rápido! ¡rápido!  Un leñador acaba de tener un accidente y tiene el pecho aplastado por un árbol". El Cura entendió por qué llevaba dos ostias.  ¡Era la Divina Providencia! Corrió a socorrer al herido, le confesó y el pobre hombre 

recibió allí la última comunión.  El Cura admirado le preguntó:

 ¿Qué hiciste para merecer tanta gracia? El moribundo respondió: -"Padre, cada vez que veía a un sacerdote llevar el viático a algún enfermo, rezaba un Avemaría para  alcanzar la gracia de no morir sin recibir el Santísimo Sacramento y la absolución. ¡Y vea! Dios no me abandonó y María me socorrió. Dicho esto, aquel buen hombre murió".

¿REZAS PARA OBTENER LA GRACIA DE UNA BUENA MUERTE, NO MURIENDO SIN ANTES RECIBIR LOS SACRAMENTOS?

CASantostefano

viernes, 9 de julio de 2021

ORACIÓN A LA SANGRE DE CRISTO". FRENTE UNA DIFICIL SITÚACION



 Adorada Sangre de Cristo, a ti vengo con fe 
de mi alma a buscar tu sagrado consuelo en mi 
difícil situación, no me desampares mi buen Jesús 
Y te suplico que las puertas que se han de abrir en 
mi camino, sea tu brazo poderoso el que me las abra 
para darme la tranquilidad que tanto ansío. 
 
(Haz tus petición)

-Esta suplica Señor, te la hace mi corazón angustiado 
por los duros golpes del cruel destino que lo han vencido 
siempre

-En la lucha humana y, si tu poder Divino no intercede en 
mi favor sucumbiré por falta de ayuda.

-Haz mi adorada Sangre de Cristo que antes que termine 
este mes yo alcance los milagros que te pido.
En agradecimiento, daré a conocer esta oración para que
Los que necesiten de tí aprendan a tener fe y confianza en 
tu misericordia.

-Sangre de Cristo, ilumina mi caminar, así como el sol ilumina 
el amanecer y que cada día aumente mas y mas mi confianza 
y fe en ti, brazo poderoso asísteme,
ampárame y condúceme a la Gloria celestial. te agradezco 
Señor los milagros que tú puedas concederme. 
Amén.

Reflexión

 


El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro 

(Salmo 102,8-10.13-14).

miércoles, 7 de julio de 2021

Miércoles de San José

 


«Aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón». Mt. 25, 11 


El trato directo entre San José y Jesús: Hay que adentrarse en esa casa humilde y contemplar a San José cuidando de su Hijo Jesús y saborear y hacer nuestra esa escena que a la vez es un modo de vida. 


No es un momento fugaz e irrepetible, sino que muchas veces, y cada vez con más amor en su corazón, ¡José ama a Jesús! Le cuida con todo su esmero, pero también le educa como padre en la obediencia.  


Jesús ve a su padre José y José se acerca a Jesús como padre. Jesús aprende a obedecer. ¡Dios hecho carne obedece! 


La paradoja de la humildad, que ensalza a quien se hace pequeño y sencillo.

MISLopez

Oración a San José


A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. 

Amén.
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