Hermanos, oremos por la Paz… la del corazón, la de nuestras familias y la del mundo entero.
Oremos también por los que están pasando momentos difíciles, por los que sufren por la enfermedad, por el dolor, la angustia o la soledad.
Que el Señor les dé fuerza cuando ya no alcance la suya, y les ayude a fiarse de Él, con Su Esperanza y Luz cuando todo parezca oscuro.
Que nuestro Señor Jesucristo nos sostenga cada día con su amor, y que la Santísima Virgen María nos cubra con su ternura de Madre y nos acompañe siempre, especialmente en los momentos más duros.
Que esta oración nos una como hermanos, y nos recuerde que Dios nunca nos deja solos.
Amén.
Fuente:FE y más FE.
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