Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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viernes, 5 de junio de 2026

El Corazón de Jesús nos enseña la mansedumbre.


No es debilidad. No es ingenuidad. No es dejar que el mal avance sin respuesta.

La mansedumbre cristiana es la fuerza de quien no se deja gobernar por la ira, porque ha aprendido a vivir desde el Corazón de Cristo.

1️⃣ Jesús lo dice con claridad:

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.

No nos manda aprender primero eficacia, estrategia o brillantez. Nos invita a entrar en su Corazón y dejarnos educar por su modo de amar.

2️⃣ La mansedumbre de Cristo no es pasividad.

Jesús corrige, denuncia, enseña, expulsa a los mercaderes del templo y llama al pecado por su nombre.

Pero nunca actúa movido por resentimiento. Su celo nace del amor al Padre y de la salvación de las almas.

3️⃣ El P. Mendizábal insistía en que la devoción al Corazón de Jesús forma el corazón del discípulo.

No basta con admirar a Cristo desde fuera. Hay que pedirle que modele nuestros afectos, nuestras reacciones, nuestras palabras y hasta nuestros silencios.

4️⃣ Esto es muy concreto.

La reparación no se vive solo con oraciones hermosas. También se vive cuando renunciamos a una respuesta hiriente, cuando no alimentamos una discusión inútil, cuando corregimos sin humillar y cuando callamos por amor.

5️⃣ Hoy hace falta mucha mansedumbre.

En la Iglesia, en la familia, en las redes, en la vida diaria.

Hay quien cree que defender la verdad exige perder la caridad. Pero la verdad de Cristo nunca necesita que nuestro corazón se vuelva amargo.

6️⃣ El Corazón de Jesús repara nuestra manera de mirar.

Donde nosotros vemos enemigos, Él ve almas.
Donde nosotros vemos ataques, Él ve heridas.
Donde nosotros queremos vencer, Él quiere salvar.
Eso no elimina la verdad: la purifica.

7️⃣ Una forma concreta de vivir hoy esta devoción:

antes de responder, rezar.
Antes de juzgar, examinarse.
Antes de herir, callar.
Antes de desesperar, mirar al Sagrario.

La mansedumbre también se aprende de rodillas.

8️⃣ Que este mes del Sagrado Corazón nos conceda un corazón más semejante al suyo.

Firme en la verdad.
Paciente en la prueba.
Humilde en la corrección.
Libre de amargura.
Disponible para amar.

Sagrado Corazón de Jesús, haced nuestro corazón semejante al vuestro.






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