No es una devoción sentimental. Es volver al centro del Evangelio: Cristo nos ama con un Corazón humano y divino, traspasado por nosotros, vivo en la Eucaristía y abierto para nuestra salvación.
1️⃣ La devoción al Sagrado Corazón nace de una certeza sencilla: Dios no nos ama “en general”. Nos ama en Cristo, con amor concreto, fiel y personal.
Mirar su Corazón es aprender cómo ama Dios.
2️⃣ El Corazón de Jesús nos lleva a la Encarnación.
El Hijo de Dios no nos ha amado desde lejos. Ha asumido nuestra carne, nuestras lágrimas, nuestro cansancio y nuestras heridas.
Y desde ahí nos ha amado hasta el extremo.
3️⃣ El P. Mendizábal insistía en que el Corazón de Cristo no es una idea bonita, sino una escuela de vida cristiana.
Mirarlo es aprender a pensar, amar, sufrir, perdonar y entregarse como Cristo.
4️⃣ Esta devoción no consiste solo en “tener devoción”.
Consiste en dejarnos formar por Él.
Que su paciencia corrija nuestra dureza.
Que su mansedumbre cure nuestra soberbia.
Que su gracia transforme nuestra vida.
5️⃣ El Corazón de Jesús es fuente de gracia.
No nos acercamos a Él para hacer buenos propósitos a base de fuerza humana, sino para recibir su amor, su perdón y su vida.
La santidad nace de la gracia acogida.
6️⃣ Por eso esta devoción es profundamente eucarística.
El mismo Cristo cuyo Corazón fue traspasado en la Cruz se nos entrega en cada Misa.
La Eucaristía es el amor vivo de Cristo que sigue dándose por nosotros.
7️⃣ Junio es un buen mes para volver a la Misa con más amor.
No como quien cumple.
No como quien pasa por una costumbre.
Sino como quien se sabe esperado por el Señor.
8️⃣ También conviene recuperar los primeros viernes.
Confesarse, comulgar en reparación al Sagrado Corazón y vivir ese día con especial amor a Cristo.
No es magia ni superstición: es pedagogía espiritual de fidelidad.
9️⃣ ¿Y qué significa reparar?
Reparar es amar donde otros no aman.
Adorar donde otros desprecian.
Pedir perdón donde otros hieren.
Responder con fidelidad donde hay indiferencia.
🔟 Durante este mes podemos vivir la reparación de forma concreta:
Confesión bien hecha.
Comunión con más conciencia.
Hora santa.
Visita al Santísimo.
Pequeños sacrificios.
Perdón.
Cuidado de la lengua.
Oración por los sacerdotes.
1️⃣1️⃣ También se repara viviendo mejor la propia vocación.
En casa, en el trabajo, en la comunidad, en el sacerdocio, en la vida consagrada, en la enfermedad, en la cruz ordinaria de cada día.
Ahí se ama de verdad al Corazón de Cristo.
1️⃣2️⃣ Consagrarse al Sagrado Corazón es decirle:
“Todo lo mío es tuyo: mi vida, mi casa, mis heridas, mi historia, mis afectos, mis luchas y mis esperanzas.
Reina Tú en mí, porque yo solo no sé ordenar mi corazón”.
1️⃣3️⃣ Este mes de junio puede ser una buena ocasión para renovar la imagen del Sagrado Corazón en casa.
No como decoración religiosa, sino como memoria visible de quién debe reinar allí:
Cristo, su amor, su perdón, su paz y su gracia.
1️⃣4️⃣ Vivamos este mes con más Eucaristía, más confesión, más adoración, más reparación y más confianza.
El mundo no necesita cristianos enfadados, sino corazones configurados con el Corazón de Cristo.
Y eso empieza de rodillas.
Fuente:Sacerdos in æternum
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