El Corazón de Jesús purifica nuestra intención. Nos enseña a hacer el bien no para ser vistos, admirados o reconocidos, sino por amor al Padre y por el bien de los demás.
1️⃣ Jesús advierte contra una religiosidad vivida para recibir aplausos. Se puede rezar, dar limosna o trabajar mucho en la Iglesia y, sin embargo, buscarse a uno mismo.
2️⃣ La pureza de intención no consiste en no sentir nunca satisfacción por el bien realizado. Consiste en no convertir esa satisfacción en el verdadero motivo de lo que hacemos.
3️⃣ El Corazón de Cristo vivió enteramente vuelto hacia el Padre. «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió». Ahí está el centro de toda vida espiritual.
4️⃣ Muchas inquietudes nacen de esperar de los hombres lo que solo Dios puede dar: aprobación constante, gratitud, reconocimiento o seguridad.
5️⃣ Cuando el agradecimiento no llega, aparece la tentación de la queja. El Corazón de Jesús nos enseña a seguir sirviendo aunque nadie lo advierta.
6️⃣ La Eucaristía es la gran escuela de esta entrega escondida. Cristo se queda entre nosotros bajo las apariencias humildes del pan, sin imponerse, sin exigir nada, esperando ser acogido.
7️⃣ También la reparación exige pureza de intención. No se ofrece una contrariedad para sentirse mejor que otros, sino para responder con amor al Amor de Cristo.
8️⃣ Conviene preguntarse de vez en cuando: ¿qué busco realmente cuando hago esto? ¿La gloria de Dios, el bien de alguien o la necesidad de que hablen bien de mí?
9️⃣ Un acto pequeño hecho por amor tiene más valor que una obra llamativa realizada desde la vanidad. Dios mira el corazón y conoce la raíz de cada acción.
🔟 Hoy pidamos al Sagrado Corazón una gracia sencilla: trabajar, rezar y servir con mayor libertad interior, buscando únicamente agradar a Dios.
Sagrado Corazón de Jesús, puro y humilde, purificad nuestras intenciones y haced nuestro corazón semejante al vuestro.
Fuente:https://x.com/SacerdosMariae
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario, me alegra el alma