Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Señor mío y Dios mío, en esta nueva mañana levantamos nuestros ojos hacia Ti, porque sabemos que el verdadero auxilio no viene de las fuerzas humanas ni de las seguridades pasajeras, sino de Tu amor fiel que sostiene nuestras vidas. Tú eres nuestro refugio en medio de las preocupaciones, el consuelo silencioso en las horas difíciles y la esperanza que nunca se apaga.
Hoy queremos caminar confiados bajo Tu mirada. Cuando aparezcan el cansancio, las dudas o las inquietudes, recuérdanos que Tú no duermes ni abandonas a Tus hijos. Quédate junto a nosotros en cada paso, guía nuestras decisiones y danos serenidad para vivir este día con paciencia, prudencia y fe.
Guarda también nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros caminos y todo aquello que llevamos en el corazón. Protégennos del mal visible e invisible, de las palabras que hieren, de los pensamientos que apartan de Ti y de todo aquello que robe la paz del alma.
Haz que en medio de las responsabilidades de cada día no olvidemos levantar la mirada al cielo para reconocer que Tú sigues acompañándonos, sosteniéndonos y bendiciéndonos incluso en las pequeñas cosas.
Permite, Señor mío y Dios mío, que salgamos hoy al encuentro de los demás con un corazón más humilde, más agradecido y más dispuesto a sembrar paz, comprensión y esperanza donde haga falta.
Fuente:FE y más FE.
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