Sin Ti nada tengo.
Perdóname, levántame y guíame.
Señor mío y Dios mío, en esta mañana me presento ante Ti desde mi pobreza y mi necesidad.
Sin Ti nada tengo.
Desde el abismo de mis pecados clamo a Ti; escucha mi voz suplicante y vuelve hacia mí Tus oídos misericordiosos.
Si llevaras cuenta de mis culpas, ¿quién podría sostenerse?
Pero en Ti está el perdón, y por eso mi corazón no se rinde, sino que Te ama y Te venera.
Confío en Ti, Señor; mi alma espera en Tu palabra. Enséñame a aguardarte con la paciencia del centinela que anhela la aurora.
Que no me domine la prisa ni el desánimo, sino la certeza de que Tu misericordia es más grande que mis caídas y que Tu redención es abundante y fiel.
Hoy quiero vivir reconciliado, sostenido por Tu gracia.
Perdóname, levántame y guíame, para que cada paso de este día sea respuesta confiada a Tu amor.
Que toda mi vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.
Fuente:FE y más FE.
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