Es una catequesis viva sobre la fe, el miedo y la verdadera vida.
1️⃣ Jairo se arroja a los pies de Jesús.
No discute. No argumenta. Se coloca abajo. La fe empieza cuando uno acepta no tener el control.
2️⃣ “Mi hija está muriendo”.
No dice: “haz un prodigio”, sino “ven”. La fe cristiana no pide técnicas, pide presencia.
3️⃣ Jesús se deja interrumpir.
Mientras va a salvar una vida, se detiene por otra. Para Dios nadie es un estorbo en el camino.
4️⃣ Llega la noticia: “Tu hija ha muerto”.
Aquí termina lo humano. Aquí empieza la fe desnuda. Cuando ya no queda nada que hacer.
5️⃣ “No tengas miedo; basta que tengas fe”.
Jesús no promete que todo irá bien. Pide algo más difícil: confiar cuando todo parece perdido.
6️⃣ Jesús echa fuera a los que lloran sin esperanza.
El ruido, el dramatismo vacío, la desesperación… no ayudan a la fe. Hay que salir para que Él actúe.
7️⃣ “La niña no está muerta, duerme”.
Para Jesús, la muerte no tiene la última palabra. Lo que para nosotros es final, para Él es tránsito.
8️⃣ Toma a la niña de la mano.
Dios no resucita desde lejos. Siempre toca. Siempre se implica. Siempre se acerca.
9️⃣ “Talitha kum”.
Jesús habla con ternura. La vida vuelve no con gritos, sino con una palabra pronunciada desde el amor.
🔟 La niña se levanta y camina.
La vida que Dios da no es para quedarse quietos. Es para volver a andar.
“Que le den de comer”.
La gracia no anula lo humano. La fe no desprecia lo cotidiano. Dios resucita, pero también cuida.
La fe verdadera no consiste en evitar la muerte.
Consiste en dejar que Jesús entre cuando todo parece terminado.
Fuente:Sacerdos in æternum
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