…he visto a Jesús martirizado, coronado de espinas con una caña en la mano. Él callaba mientras los soldadotes le torturaban… me miró y sentí su tremenda tortura; no tenemos idea de lo que Jesús sufrió por nosotros… Mi alma se llena de dolor y de aborrecimiento por el pecado…
Fuente:FAUSTINA KOWALSKA
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