Conviene entender bien qué hacemos y por qué lo hacemos.
1️⃣ La Cuaresma es verdaderamente un tiempo fuerte de gracia. El Catecismo afirma claramente:
«Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia» (CEC 1438).
2️⃣ La conversión es esencialmente obra de Dios. El Catecismo enseña expresamente:
«La conversión es ante todo una obra de la gracia de Dios que hace volver a Él nuestros corazones» (CEC 1432).
Sin gracia, el ayuno queda meramente reducido a dieta.
3️⃣ El Miércoles de Ceniza abre tradicionalmente este tiempo. La Iglesia propone visiblemente dos fórmulas bíblicas:
«Conviértete y cree en el Evangelio» (Mc 1,15).
«Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás» (cf. Gn 3,19).
4️⃣ El Código de Derecho Canónico establece claramente:
«En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma» (c. 1250).
5️⃣ Sobre la disciplina concreta dispone expresamente:
«Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que determine la Conferencia Episcopal; el ayuno y la abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo» (c. 1251).
6️⃣ El mismo Código precisa jurídicamente:
«La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años» (c. 1252).
7️⃣ La práctica comúnmente explicada por la Iglesia consiste concretamente en:
— una sola comida fuerte al día;
— además, dos comidas pequeñas que juntas no equivalgan a otra comida completa.
Ese es estrictamente el mínimo obligatorio.
8️⃣ Pero cumplir externamente no basta. El Catecismo recuerda claramente:
«La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna» (CEC 1434).
9️⃣ La Cuaresma nos llama realmente a la conversión interior. Y esa conversión se recibe eficazmente por la gracia, especialmente sacramentalmente en la Penitencia y en la Eucaristía.
🔟 En definitiva, el Miércoles de Ceniza inicia seriamente un combate espiritual esperanzado. Cuarenta días para dejarnos transformar profundamente por Dios.
Fuente: Sacerdos in æternum
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