Una santa que habla sin levantar la voz. Y que deja a muchos sin excusas.
1️⃣ Nació en Sudán. Fue secuestrada siendo niña. Vendida como esclava varias veces. Golpeada, marcada, humillada. El mal no fue una idea. Fue una experiencia diaria.
2️⃣ Perdió incluso su nombre. “Bakhita” significa “afortunada”. Un sarcasmo cruel. Pero Dios escribe recto con historias torcidas.
3️⃣ En Italia conoció a Cristo. No como teoría. Como Alguien que la miraba sin poseerla. Que la llamaba por su nombre. Allí descubrió la verdadera libertad.
4️⃣ Cuando entendió quién era Dios, tomó una decisión radical: ya no volvería a pertenecer a nadie que no fuera Él. Fue libre por dentro antes de serlo por fuera.
5️⃣ Se hizo religiosa. Vida sencilla. Servicio oculto. Sonrisa constante. No habló de odio. No reclamó venganza. Perdónó de verdad. Eso sí que descoloca.
6️⃣ Decía: “Si me encontrara con quienes me esclavizaron, me arrodillaría y besaría sus manos”. No es ingenuidad. Es el Evangelio vivido hasta el extremo.
7️⃣ Santa Josefina Bakhita recuerda que la dignidad no la concede la historia, ni el poder, ni la violencia. La da Dios. Y nadie puede arrebatarla.
Una santa para un mundo herido.
Y una pregunta inevitable: ¿de verdad creemos en la libertad que predicamos?
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