sábado, 31 de marzo de 2018
Madre Dolorosa
En Ti, oh Virgen Dolorosa, recuerdo la síntesis de todos los episodios meditados por mí. ¡Qué gracias místicas no deben haberte sido concedidas en medio de aquella angustia! Gracias para sentir en Ti misma los propios dolores del Redentor. No es sin razón que, bajo cierto ángulo, Tú puedes ser llamada Co-Redentora.
Es a Ti que recurro y de Ti que me valgo, gimiendo bajo el peso de mis pecados, en la inconmovible convicción de que «jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia, reclamado tu socorro, haya sido desamparado de Ti».
Madre Dolorosa, es a Ti a quien recurro, imploro y reclamo perdón por mis pecados, por mi salvación eterna y por la santificación de mi alma. Y mucho te pido aún por la sociedad en general, y por la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, para que lleguen a la plenitud de su esplendor y gracia, y pueda, así, ser realizada la proclamación universal del triunfo de tu Inmaculado Corazón prometido y anunciado en Fátima.
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viernes, 30 de marzo de 2018
LAS SIETE PALABRAS DE LA MISERICORDIA DE CRISTO.

Os dejo con la mirada en la Cruz de mi Cristo bendito de la Misericordia. Que su mirada nos traspase para herirnos de amor! Una foto preciosa de L. Bello.
I. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»
Cuando hacemos daño a una persona, en el fondo, no sabemos lo que hacemos. Nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Estamos haciendo daño a Dios.
Jesús, enséñanos a medir las consecuencias de lo que hacemos, ayúdanos a pedir perdón y a perdonar.
II. «En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso»
¡Qué fácil es robarte el Paraíso! No lo merecemos, pero tu corazón, sin puertas, siempre abierto, nos lo ofrece cada día.
Sólo tenemos que desearlo, pedirlo y disfrutarlo.
III. «¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!»
Señor Jesús, en la cruz, agonizante, nos ofreciste el último presente, el más hermoso. Nos regalaste a María, tu madre, que, a partir de ese día es también nuestra Madre.
María, Madre de Jesús y madre nuestra, queremos acogerte como el mejor tesoro, como la perla más preciosa. Ayúdanos a acompañar a Cristo, que sigue sufriendo en los más pobres.
IV. «Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?»
Dios mío, Dios mío, ¿Por qué nos abandonas en la duda, en el miedo, en la impotencia? ¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas delante de la mentira, la mentira y la injusticia?
En la hora de las tinieblas, fortalece nuestra fe, para que nunca dudemos de que Tú siempre estás con nosotros, aunque calles.
V. «¡Tengo sed!»
Jesús, tienes la sed del Amor que no te damos. Tienes la sed de todas las personas que desean un mundo más humano, más alegre, más fraterno.
¡Danos sed de Amor, de vida plena! ¡Danos sed! La sed nos conducirá al agua viva que sólo Dios nos puede dar.
VI. «Todo está consumado»
Jesús, todo está cumplido por tu parte. Tú ya lo has hecho todo, todo bien. El Padre te confío la misión de amarnos y reconciliarnos y lo has dado todo.
Señor, danos luz y fuerza para continuar y completar tu misión, para entregarnos del todo, a fin de que el perdón y el amor de Dios llegue a toda la humanidad.
VII. «¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!»
Tú viniste del Padre y ahora al Padre vuelves. Y el Padre te acoge satisfecho, por tu entrega sin medida. Descansa en Paz, por fin, Jesús, en la Paz del Padre, eterna.
Padre, en tus manos depositamos nuestras vidas y entregamos los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. En tus manos, encontramos la Paz y la fuerza que resucita.
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"Cristo me amó y se entregó a la muerte por mí" (Gal 2, 20)
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Imágenes: Google
Madre, toma el paño de mi vida...
IGLESIA SANTA, RECOGE LA SANGRE DE TU SEÑOR. CUSTÓDIALA. ENTRÉGALA. DERRÁMALA CON LA TUYA!
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jueves, 29 de marzo de 2018
El día en que más se ha amado...
El amor de Jesús, extremo y extremado era de una categoría desconocida entre sus contemporáneos, como una realidad de otro mundo. Sus actitudes y gestos de amor tenían toque de gracia, eran como una creación nueva. Todos se admiraban. Amaba a los niños, y ya no querían despegarse de él. Amaba a los pobres, y lo sentían como el mayor tesoro de sus vidas. Amaba a los enfermos, y los curaba con su ternura. Amaba a los pecadores, y empezaban, entre lágrimas, a revivir. Iba atando a todos con ataduras de amor.
Amar, servir, dar la vida. El Señor le dice hoy a Pedro: lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. El gesto de lavar los pies es un gesto que realizaban los esclavos a los amos, es el gesto que realiza Jesús: he venido a servir. Es verdad, es difícil de entender, no se corresponde con la lógica de este mundo. Ningún apóstol es del todo consciente de lo que está pasando, del “signo” que está haciendo Jesús, de lo que les está regalando.
La experiencia de la última Cena fue una de esas realidades que marcan la historia humana, una realidad intensa y encendida, una página bellísima, un acontecimiento que llegó a ser un punto de referencia inolvidable. En la última Cena también hubo ambiciones, los discípulos discutían sobre los primeros puestos; hubo traiciones negras, con nombres de Judas; pero, superando negruras y bajezas, hubo cascada luminosa, incendios de amor.
Gracias Jesús por hacerte presente en la eucaristía, gracias por los sacerdotes que te sirven a través de su ministerio entregado, gracias por el amor de tantos hombres y mujeres que, poniendo en ti los ojos, aman y dan la vida por los demás. Ayúdanos a llenarnos de este amor desbordante y explosivo. Enséñanos a amar sin medida, a amar hasta que duela, a darlo todo en lo cotidiano de nuestras vidas, a amar al que no lo merece ni agradece, a regalar amor al que no ha conocido la fuerza de este don. Tú amor, Jesús, salvará al mundo. ¡Feliz día del Amor Fraterno, feliz Jueves Santo!
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miércoles, 28 de marzo de 2018
MIÉRCOLES SANTO... JUDAS VENDE AL SEÑOR...
Hay momentos en la vida en los que hay que estar dispuestos y preparados para “dar la cara”, situaciones en las que no debemos dar marcha atrás, que deben ser afrontadas con firmeza, valentía y decisión. Son situaciones difíciles, inevitables, para las que no acabamos de estar del todo preparados y ante las cuales no es legítimo huir, pues debemos pasar por ellas; “apechugar” se dice en el español coloquial.
La liturgia de la Palabra de este Miércoles Santo nos recuerda que el momento de la Pasión de Jesús se va acercando y Él sabe que, por nosotros y en obediencia al Padre, tiene que afrontar lo que se le viene encima. Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos. A lo largo de su misión Jesús ha ido tomando conciencia de este gran paso de entrega y amor que le va a pedir el Padre; lo ha ido anunciando a sus discípulos sin que estos acabaran de comprender. El momento está cerca, llega la hora crucial de Jesús. Ante este acontecimiento, sitúate por unos instantes en su lugar, en su interior: qué pensará en esos instantes, cómo se sentirá. Son momentos cruciales, de mucho nerviosismo e intensidad, llega la prueba definitiva del amor en la que Jesús no huye, sino que da la cara: ¿A quién buscáis?[…] Yo soy.
El tercer cántico del Siervo que se proclama hoy en la primera lectura nos describe la actitud de Jesús, profetizada por Isaías: yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor.
Confianza absoluta, entrega por entero, abandono en el Padre, amor hasta dar la vida. Estamos a punto de asistir a este misterio máximo de amor que ha cambiado el curso de la historia, pero cuyo desarrollo y expansión va a seguir dependiendo de que nosotros lo pongamos en práctica, lo llevemos decididamente a la vida.
Acompaña en tu oración de hoy al Señor en estos momentos previos a su Pasión; ponte en su lugar y pídele que Él también te acompañe en los momentos cruciales de tu vida donde se te pida un gesto de amor aunque te duela, momentos para los que nunca acabamos de estar del todo preparados, pero ante los cuales nunca estaremos solos si dejamos al Señor estar a nuestro lado.
Vengo a Amarte
Señor, dame la libertad y la esperanza
frente al poder y el odio cada día.
Tómame de las manos y endereza
mis sendas hacia Ti cuando me pierdo.
Quiero besar tu nombre, releerlo
en la piedra, en el agua, en la mirada
llena de golondrinas y luceros
de los niños al sol, solos y frágiles
Lavo mi frente hoy de la tristeza,
mis manos de recuerdos y delitos.
Pongo mis pies en medio de tus sendas
y extiendo el corazón ante tus ojos.
Señor, antiguo amigo, novio ausente
y cercano a la vez,
bajo mis noches de atribulada luna,
vengo a amarte
a espaldas de los hombres y los árboles...
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lunes, 26 de marzo de 2018
Le inundó de nardo el alma!
DOS CONTEMPLACIONES en este LUNES SANTO:
1) Dice san Bernardo: "MARÍA denota que con este perfume los pecadores nos ungimos al principio de nuestra conversión, sanando las heridas de nuestro pecado pasado..."
2) Tal vez al intuir que el tiempo se acaba, que la presencia de los nuestros es un regalo, que el amor abraza pero no encadena... todo se ve distinto. Todo lo que entreguemos a Dios, Él lo devolverá con creces rompiendo el frasco de alabastro de su Cuerpo. En Jesús, en su Cuerpo entregado y Sangre derramada, está el perfume del amor que nos hace vivir y vivir con la dignidad de hijos y no esclavos. Esta es la vida eterna ya en esta tierra. A los pobres se les socorre fácil. Ser y sentirse pobre para que Dios nos salve no es tan fácil.
La cena en Betania es preludio de la última cena. Es también la hora del amortajamiento. En Betania, seis días antes de la Pascua, en casa de sus amigos, se anticipa el desenlace de la crisis; era preciso que María guardase el perfume para el día del enterramiento del Señor, pero ella acaba de derramarlo sobre los pies del Maestro.
Jesús ha quedado marcado ya para la muerte, del mismo modo que el cordero es marcado para ser llevado al matadero. El juicio ha sido ya ejecutado: ya solo es cuestión de días.
El que se dirige al sepulcro no grita, ante sus acusadores guarda silencio. Es el tiempo de la semilla hundida en la tierra. La hora del grano es la del silencio.
Y en esta hora aparece Maria con su silencioso gesto de amor, de adoración, sin cálculo ni medida: un perfume sumamente caro que llenó toda la casa con su fragancia, imagen de lo que tiene que ser el verdadero seguidor de Jesús. Pero a la donación total sin limites se contrapone la tacañería de Judas Iscariote. Son los dos tipos de seguimiento: María y Judas. El amor dilató el corazón de una, la mezquindad cerró de par en par el corazón del otro. La hora de Betania, es sin duda, la hora donde flota ya en el aire el perfume de la Pascua.
Roto el vaso de alabastro,
-todo es poco para el que ama-
fue aquel perfume de nardo
su óbolo de enamorada.
Cristo quebró su alabastro
en la mañana de Pascua.
“¡María!” … “¡Rabonni!” … Nardo.
¡Le inundó de nardo el alma!
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domingo, 25 de marzo de 2018
HOSANNA! ¡HOSANNA!
Preámbulo de victoria y, a la vez Señor, aparente derrota o contradicción:
¿Es así como arrolla el Hijo de Dios?
¿Es así como vence el amor?
Y, con laureles en las manos, los que somos menos humildes, cantamos, pregonamos y proclamamos:
¡Hosanna al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Paz al mundo! ¡Paz! ¡Paz!
Y, en nosotros como en los que te aclamaban entonces, se cumple todo lo que esperábamos de Ti.
Hoy, Señor, bien lo sabes, se mezcla en esta fiesta de la alegría, la vida, y la peregrinación hacia la muerte, el júbilo, y la cruz que se levanta invisible en el monte, nuestro deseo de seguirte y la cobardía de los que huiremos en la tarde del Jueves Santo.
Déjanos acompañarte, Señor.
Déjanos subir contigo a la ciudad santa.
Déjanos servir como Tú lo haces.
Y, por encima de la multitud de ramos y palmas, se divisan las horas con más pasión y amor por ningún hombre, jamás vividas.
Vamos contigo, Señor, hasta el final.
Vamos contigo, Jesús, hasta el Calvario.
Nos arrancarás de la muerte, con tu muerte.
Con tu cruz, nos redimirás.
Nos resucitarás, con tu resurrección.
Te revistes de humildad, Señor.
y… te decimos: ¡HOSANNA! ¡HOSANNA!
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10213423899531582&id=1222719012
viernes, 23 de marzo de 2018
Virgen de Caridad, la más querida!
No quisiera escribirte en la distancia,
tan sólo conjugarte cada día:
mi pasado y mi futuro en cercanía,
mi presente, primero en importancia.
A Ti, Madre del Verbo hecha sustancia,
Virgen de Caridad y Madre mía,
murmullo celestial en sinfonía
y excelsa primavera de fragancia.
A Ti, que eres castillo y fortaleza
de mi profundo amor y mi pecado,
nacidos de los poros de mi vida.
Y así es como Te escribo, con terneza,
con el amor que con tu amor me has dado,
¡Virgen de Caridad, la más querida!
(F. J. Carretero, 1.981)
jueves, 22 de marzo de 2018
Acto de abandono a la Divina Providencia
“Mi Dios, no sé lo que va a pasar en este día. Sé, sin embargo que todo lo que me suceda Tu lo has dispuesto, previsto para mi mayor bien. Me basta saberlo, oh mi Dios, para sosiego y tranquilidad de mi corazón.
Sé que todo estará conforme con tu voluntad, y que el Amor infinito que me consagras con el Padre, el más amable y amigo, el más fiel. Soy como un niño frágil, que nada puedo ni en el orden de la naturaleza, ni de la gracia, y ni siquiera puedo tener un buen pensamiento en Ti.
Me entrego totalmente a tu amor paternal, sabiendo que, así como la madre lleva sólo para el bien al hijo que tiene en brazos, así Tu y mejor que ella, sólo puedes darme lo mejor para mi felicidad, santificación y salvación. Me abandono enteramente a tus santos, impenetrables y eternos designios, y a ellos me someto de todo corazón.
Quiero todo, acepto todo, te ofrezco todo uniéndome al sacrificio de Tu querido Hijo Unigénito y mi Salvador. En nombre de Jesucristo, por su Santísimo Corazón y por sus merecimientos infinitos, te pido la paciencia en el sufrimiento y la perfecta conformidad con Tu voluntad por todo lo que Tu quieras y permitas.
Amén
https://es.aleteia.org/2017/10/31/para-jesus-no-existe-novena-mejor-que-esta-y-solo-tiene-9-palabras/
Sé que todo estará conforme con tu voluntad, y que el Amor infinito que me consagras con el Padre, el más amable y amigo, el más fiel. Soy como un niño frágil, que nada puedo ni en el orden de la naturaleza, ni de la gracia, y ni siquiera puedo tener un buen pensamiento en Ti.
Me entrego totalmente a tu amor paternal, sabiendo que, así como la madre lleva sólo para el bien al hijo que tiene en brazos, así Tu y mejor que ella, sólo puedes darme lo mejor para mi felicidad, santificación y salvación. Me abandono enteramente a tus santos, impenetrables y eternos designios, y a ellos me someto de todo corazón.
Quiero todo, acepto todo, te ofrezco todo uniéndome al sacrificio de Tu querido Hijo Unigénito y mi Salvador. En nombre de Jesucristo, por su Santísimo Corazón y por sus merecimientos infinitos, te pido la paciencia en el sufrimiento y la perfecta conformidad con Tu voluntad por todo lo que Tu quieras y permitas.
Amén
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