Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 27 de octubre de 2016

Para hablar con Jesús






Estaba cansado de seguir tratando de vivir una vida llena de reglas, cansado y triste cuando alguien me dijo que tratara de hablar con Dios.
Pensé mucho y decidí hacer la prueba.
Cerré la puerta y no supe qué decir, sentado en mi cama, sin nada de qué hablar con alguien a quien realmente no conocía.

Al día siguiente comenté que no había podido hacerlo y me dijeron:
- "Cuando no sepas qué decir, solamente di ‘Jesús’, ese nombre está sobre todo nombre y tiene poder"

No entendí mucho, pero nada perdía, y lo intenté esa noche: repetía el nombre y sentí mucha paz y como que alguien estaba conmigo, pero solamente, y por más que lo intenté, no obtuve respuesta. Volví a consultar, pues me intrigaba ver que había sentido algo.
A lo que me respondieron.

- "El problema es que llamaste a Jesús, y no le dejaste hablar, Él estaba contigo pero no le diste oportunidad de hablarte"

Esa noche dije profundamente el nombre de Jesús
y luego guardé silencio, y muchos pensamientos vinieron a mi mente, y en ellos, una paz muy grande y un consuelo maravilloso. Entonces entendí que la única forma real de hablar con Jesús es calmar los pensamientos de la mente, no buscar grandes maravillas o señales, sino solamente su presencia, con eso basta para que cualquier problema se aleje.

Si estás con problemas, dificultades, o piensas como yo que no puedes hablar con Jesús o que no te escucha, recuerda solamente decir su dulce nombre, calmar tu agitada mente y dejar que su presencia te cambie la vida,
como lo hizo con la mía.

Eres tan importante como yo para Él...
¿Deseas hacer la prueba?... hazlo y no te arrepentirás... te lo garantizo.


 

miércoles, 26 de octubre de 2016

12 razones por las que rezar a San José




Oración de los 30 días a San José 



¡Amado San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, te contemplo con emoción y alegría en el cielo, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparo de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de María, tu santa Esposa.

Por eso, pobre y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente traigo ante tu altar y tu imagen una pena para que consueles, un mal para que remedies, una desgracia para que impidas, una necesidad para que socorras, una gracia para que obtengas para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoverte te lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que viviste en la tierra con Jesús y María, y te lo pediré, urgente y confiadamente, invocando las distintas etapas y dolores de tu vida. Me sobran los motivos para confiar en que no demorarás en oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en tu bondad y poder, confío en que me obtendrás lo que necesito y aún más de lo que te pido y deseo.
1.- Te pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre, Dios con el Hombre.

2.- Te lo suplico por tu obediencia al Espíritu, al no abandonar a María y tomarla como esposa tuya, y tomando a su hijo como propio siendo padre adoptivo de Jesús y protector de ambos.

3.- Te lo ruego por tu dolor mientras buscabas un establo y un pesebre para la cuna de Dios, nacido entre los hombres; por tu dolor al verlo nacer entre animles sin poder conseguir un lugar mejor y más “digno”.

4.- Te lo pido por la apertura de tu corazón al dejarte conmover por la alabanza de los pastores y por la adoración de los reyes de Oriente, por tu incertidumbre al pensar ¿qué sería de este Niño, tan especial y a la vez tan similar al resto de los niños?.

5.- Te lo demando por tu sobresalto al oír del Angel la muerte decretada contra tu Hijo Dios, por tu obediencia y la huida a Egipto, por los miedos y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por tus ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Te lo pido por tu aflicción dolorosa de tres días al perder a Jesús, y por tu consuelo al encontrarle en el templo; por tu felicidad de los treinta años que viviste en Nazaret con Jesús y María sujetos a tu autoridad y providencia.

7 .- Te lo ruego y espero por el heroico sacrificio y aceptación de la misión de tu hijo en la cruz para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8.- Te lo pido por el desprendimiento con el que todos los días contemplabas las manos de Jesús, taladradas un día en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba tiernamente sobre tu pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabas contra tu corazón, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veías expirar y morir por mí, por mi alma, por mis pecados.

9.- Te lo pido por tu dulce tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María y tu entrada en el cielo de los Justos en el cielo, donde tenés tu trono de poder.

10.- Te lo suplico por tu gozo y alegría, cuando contemplabas la Resurrección de Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey.

11.- Te lo pido por tu dicha cuando viste a María ser subida a los cielos por ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada junto a vos como Madre, Señora y Reina de los ángeles y hombres.

12.- Te lo pido, ruego y espero confiadamente por tus trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por tus triunfos y gloria feliz bienaventuranza en el Cielo con tu Hijo Jesús y tu esposa Santa María.

¡Oh mi buen San José! Siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pedirte y suplicarte y esperar me obtengas de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo: la espero, querido San José.

(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo con amorosa instancia la gracia que se desea.)


Artículo originalmente publicado por Oleada Joven


 http://es.aleteia.org

Queremos un mundo..




Espíritu Santo, ven
y ayúdanos a construir, con fidelidad,
nuestros deseos.
Los hombres y mujeres de hoy necesitan
nuestros sueños.

Queremos un mundo
donde trabajar sea un gozo,
y no sólo una obligación;
donde para respirar no necesitemos mascarillas,
donde, además de comer, podamos sonreír.

Queremos un mundo sin tensiones,
donde la guerra no sea la última palabra,
donde la vida no sea maltratada,
donde los niños puedan jugar, reír, correr.

Queremos un mundo más humano,
donde, para salir adelante,
no tengamos que convertirnos en máquinas
y donde no nos ahoguen las tristezas,
las inseguridades, los miedos al porvenir.

Queremos un mundo más cercano,
donde podamos darnos la mano unos a otros,
donde podamos contagiarnos de esperanza,
donde podamos sentirnos hermanos de verdad

Espíritu Santo, haz que resplandezca tu luz
en nuestro espíritu;
infunde el amor en nuestros corazones;
sostén la debilidad de nuestro cuerpo,
aleja de nosotros al enemigo,
apresúrate a darnos la paz,
a fin de que iluminados por Ti,
evitemos todo mal
y podamos amar con generosidad.


martes, 25 de octubre de 2016

No pierdas las esperanzas




No pierdas las esperanzas, la esperanza es la que nos da la fuerza para continuar aun cuando sientes ganas de rendirte.

Nunca desistas en creer en ti; siempre que tú crees que puedes, tendrás una razón para tratar.

No dejes tu felicidad en las manos de otros; mantenla siempre en las tuyas, para que permanentemente esté a tu alcance.

No midas el éxito o el fracaso sólo por las riquezas materiales.

Lo importante es como tú te sientas; nuestro sentir determina la riqueza de nuestras vidas. No dejes que los malos momentos te frustren; se paciente y pasarán.

No vaciles ni un momento en pedir ayuda todos las necesitamos de vez en cuando.

No huyas del amor, es más, acércate a él, porque es nuestra alegría más profunda.

No esperes que lo que desees venga a ti: anda, consíguelo con todo lo que tú eres, sabiendo que la vida no es completa.

No te sientas perdido cuando tus planes y sueños quedan cortos a tus esperanzas.

En cualquier tiempo tú aprendes algo nuevo acerca de ti o acerca de la vida, tú has progresado por lo que has aprendido.

No hagas nada que te quite el respeto a ti mismo.

Siéntete bien de tu persona: es esencial sentirse plenamente bien con la vida.

Nunca olvides cómo reír o ser muy orgulloso para llorar. Es que haciendo ambas cosas nosotros viviremos completamente.

 

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