Inquieto corazón mío,
que en el diario andar
te desesperas al ver tanta necesidad;
te amotinas si te empiezan a atacar;
te desconciertas cuando a algo
no lo esperas;
te ofendes cuando no te saben valorar;
te aturden los fantasmas del ayer,
que tu humor hacen variar;
te agitas y te cansas, regalando
sólo un suspirar.
Inquieto corazón, ¿por qué no paras?
Detiene esa marcha acelerada
y ven a reposar,
Su Sagrado Corazón herido en el
Amor te quiere escuchar;
en su pecho cobíjate y no dudes
en descansar,
Su Paz y Su Fortaleza te quiere regalar;
Su amor bendecir tu entrega y así
seguir el caminar.
Tu inquieto corazón, Él quiere descansar.
“Para Tí nos hiciste Señor, e inquieto
estará nuestro corazón
hasta que no descanse en Tí.”
𝐒𝐚𝐧 𝐀𝐠𝐮𝐬𝐭í𝐧 𝐝𝐞 𝐇𝐢𝐩𝐨𝐧𝐚.
Fuente: Louisa.gcia
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