Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 25 de diciembre de 2016

Es mi Hijo, un niño pequeño


Embelesada permanece la Santísima Virgen: Es mi Hijo, un niño pequeño. Ha nacido de mí, yo lo he amasado en mis entrañas. Pero es mi Dios, existía antes que yo. 

Dios me hizo por medio de su Palabra. Ahora, esta Palabra eterna descansa en mis brazos. Dios está aquí, entre nosotros. Él es Emmanuel, Dios con nosotros. Duerme, mi niño, duerme. El calvario aún queda lejos. Descansa en mis brazos maternales. Déjame besarte y adorarte...

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí.

Alejandro María

sábado, 24 de diciembre de 2016

El Señor viene, está cerca.





El Señor viene, está cerca. 
Viene de María, vestido de humildad. 
El Señor es rico y se ha hecho pobre. 
Dios es Señor y se ha hecho esclavo. 
Jesús trae el Bautismo en Espíritu y fuego.
No temas, Él está contigo, permanece a tu lado en la luz y en las tinieblas. 
Su amor es inmutable. 
Permanece fiel a su promesa y no te dejará. 
Eres su hijo muy amado.
María está contigo, es una Madre auténtica, llena de ternura y amor por ti. 
Cuánto eres amado! 
Eres bendito porque Dios mismo y su Madre Virgen se deleitan y gozan por ti.



viernes, 23 de diciembre de 2016

María





Tú creíste y te jugaste la vida. Y no te fue fácil.
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante, con buen ánimo y entrega.
Nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días, en las buenas, y en las malas,
y en las más o menos.

María,
Siendo una muchacha, estando comprometida,
corriste el riesgo de decir sí al plan de Dios.
Confiaste en Él y el sueño de Dios se hizo realidad.
Madre, en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide, como a Ti en Nazareth,
que demos lo mejor de nosotros para ayudarlo
a realizar su Proyecto.

 
María,
¡Cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes,
con gestos... ¡con la vida!
Enséñanos a esperar en el Señor, a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu, a llenarnos
de su buen humor y alegría.
Enséñanos a escuchar su voz, en la realidad
de todos los días, en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.
Enséñanos a orar para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enséñanos a orar para discernir donde poner
los esfuerzos y descubrir nuestro lugar y misión.
Enséñanos a orar para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.

María,
camina cerca nuestro, acompáñanos Madre buena,
fortalece nuestra esperanza para que sea el motor
de nuestra entrega, el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta tozudez para seguir adelante.
Llena nuestros corazones de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos para que nos hagas
fuertes en la fe, comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes, en la Esperanza del Reino.

Amén

P. Javier Leoz

¿Quién viene? ¿Para qué viene?




¡Viene el Señor!
Para encontrarse con todos los hombres.

¡Viene el Señor!
Para darnos luz y calor,
frente a un mundo oscuro y frio.

¡Viene el Señor!
Para levantarnos y darnos vida,
cuando caemos y nadamos en permanente muerte.

¡Viene el Señor!
Para ofrecernos horizontes y futuro,
ante una realidad sin sentido y tan vacía.

¡Viene el Señor!
Para colmar nuestras aspiraciones e ideales.
Para traernos el amor inmenso que Dios nos tiene.

¡Viene el Señor!
Para que seamos valientes y decididos
y, con su mano,  recuperemos la alegría de vivir.

¡Viene el Señor!
Para anunciarnos que Dios es Padre,
que no estamos solos.

¡Viene el Señor!
Para ofrecernos paz y verdad.
Para servirnos  y que descubramos el amor de Dios
 en el rostro de un Niño.

¡Viene el Señor!
Para que esperemos y no desesperemos.
Para que vivamos y no muramos
Para que caminemos y no nos detengamos

¡Viene el Señor!
Para ti y para mí, por ti por mí.
Por el mundo y para el mundo.
Para todo ser humano que, saltando al camino,
busque y quiera ir más allá de lo efímero.

¡Viene el Señor!
Y, porque viene,
no tenemos derecho al desencanto o al pesimismo.
Él nos acompañará y nos salvará,
Iluminará las noches más trágicas de nuestra historia.
¡Viene el Señor!

Y, porque viene,
hemos de de situar nuestra vida
con la luz y a la luz de la verdad.

¡VIENE EL SEÑOR!


P. Javier Leoz



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