Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Carta al hombre y la mujer en Adviento


Querido hombre y mujer:
He escuchado tu grito de Adviento.
Está delante de mí.
Tu grito, golpea continuamente a mi puerta.
Hoy quisiera hablar contigo para que repienses tu llamada.
Hoy te quiero decir: ¿Por qué Dios preguntas?
¿A qué Dios esperas?
¿Qué has salido a buscar y a ver en el desierto?
 
Escucha a tu Dios, mujer y hombre  de Adviento:
"No llames a la puerta de un dios que no existe,
de un dios que tú te imaginas...
Si esperas... ábrete a la sorpresa del Dios que viene,
y no del dios que tú te haces...
 
Tú, hombre y mujer,  todos, tenéis
siempre la misma tentación:
hacer un dios a vuestra imagen.
Yo os digo, Yo Dios de vivos,
soy un Dios más allá de vuestras invenciones.
 
Vosotros salís a ver donde está Dios...
os dicen: "aquí está” pero no lo veis,
y os sentís desanimados
porque Dios no está donde os han dicho...
Y Dios está vivo, pero vosotros
no tenéis mentalidad de Reino:
no descubrís a Dios en lo sencillo.
Os parece que lo sencillo es demasiado poco
para que allí esté Dios.
Sabedlo: Yo, el Señor Dios,
estoy en lo sencillo y pequeño...
 
Hombre y mujer  de hoy y de siempre:
deja espacio a tu Dios dentro de tu corazón.
Sólo puedo nacer y crecer donde mi Palabra es acogida.
Qué tranquilo te quedas, haciendo –lo que hay que hacer–
porque –haciendo las cosas de siempre–
evitas la novedad del Evangelio.
 
Pero Yo te digo que tu corazón queda cerrado,
y tus ojos incapaces de ver el camino
por donde Yo llego.
No te defiendas como haces siempre.
No te escondas bajo ritos vacíos.
Hombre y mujer, si me esperas,
deja de hacerme tú el camino
y ponte en el camino que
Yo te señalo por boca de los profetas.
Abre el corazón a mi Palabra.
Yo, tu Dios, te hablo.
 
P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

lunes, 17 de diciembre de 2012

LAS ANTÍFONAS DE LA O

Son importantes las llamadas «antífonas de la 0», que se rezan en las vísperas desde el 17 hasta el 23 de diciembre. Son un eco de las profecías de Isaías. Algunas están contenidas en el himno «Cielos, lloved vuestra justicia». Pueden ser un texto muy apto para la oración profunda.
 
17 Diciembre:

Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ¡ven y muéstranos el camino de la salvación!

18 Diciembre:

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

19 Diciembre:

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ¡ven a librarnos, no tardes más!

20 Diciembre:

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

21 Diciembre:

Oh Sol que naces de lo alto, Resplandor de la Luz Eterna, Sol de justicia, ¡ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte!

22 Diciembre:

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo, ¡ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra!

23 Diciembre:

Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ¡ven a salvarnos, Señor Dios nuestro!

 http://webcatolicodejavier.org/antifonas.html

sábado, 15 de diciembre de 2012

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!


 
Salve, por Ti resplandece la dicha;
Salve, por Ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.
Salve, oh Cima encumbrada - a la mente del hombre;
Salve, Abismo insondable - a los ojos del ángel.
Salve, Tú eres de veras - el trono del Rey;
Salve, Tú llevas en Ti - al que todo sostiene.
Salve, Lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, Regazo del Dios que se encarna.
Salve, por Ti la creación se renueva;
Salve, por Ti el Creador nace Niño.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa!


Salve, Tú guía al eterno consejo;
Salve, Tú prenda de arcano misterio.
Salve, Milagro primero de Cristo;
Salve, Compendio de todos sus dogmas.
Salve, Celeste escalera - que Dios ha bajado;
Salve, Oh Puente que llevas - los hombres al Cielo.
Salve, de angélicos coros - solemne portento;
Salve, de Turba infernal - lastimero flagelo.
Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.
Salve, ¡Virgen y Esposa!
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


 
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Paz perfecta

En lo más profundo de tu alma,
hay un refugio de paz y quietud:
el lugar secreto del Altísimo.
Allí encuentras descanso de las tribulaciones
y la confusión del mundo.
Allí sientes serenidad, tranquilidad, inspiración y guía.
En este lugar secreto, te das cuenta de tu unidad con la vida,
la luz y la bondad abundante de Dios en ti.

Toma tiempo cada día para entrar
en el lugar secreto de Dios en ti para orar y meditar.
Cuando estás a solas con Dios, sintiendo Su presencia,
aguardando Su inspiración
y receptivo a Su poder próspero y sanador,
tu vida y circunstancias se transforman.

Al centrarte en la presencia de Dios,
permites que Su paz fluya a través de ti.
Puedes liberar todo pensamiento tenso o ansioso
y abrir tu mente para recibir
sólo pensamientos de paz y bondad.
Al hacer esto imbuyes tu energía creativa
con pensamientos y palabras afirmativos
que abren el camino a perfecta salud, felicidad
y prosperidad para que entren a tu vida.

A medida que mantienes tu mente centrada
tranquila y confiadamente en el espíritu de Dios en ti,
la luz de la paz de Dios ilumina tu camino,
la corriente de curación de la paz de Dios
se impregna y restaura cada parte de tu cuerpo,
y el poder próspero de la abundante paz de Dios
se encarga de tus necesidades.
Quizás hayas sentido antes el deseo
de decir a Dios cómo obrar en tu vida,
ahora estás dispuesto a permitir que el bien de Dios
fluya a ti de la mejor manera posible.

Permite que tus oraciones por paz interna
antecedan cualquier oración que hagas por otros.
Primero abre tu corazón a la paz de Dios
y afirma su presencia en ti.
Cuando estés tranquilo y firme en tu fe,
entonces afirma la bondad de Dios
para la persona a quien deseas ayudar.
Bien sea necesidad de curación, guía, amor,
liberación, empleo o provisión,
cree en que la respuesta correcta llega en el momento correcto.
Confía en las palabras de Jesús:
“Todo lo que pidáis orando,
creed que lo recibiréis, y os vendrá” 
(Mc 11, 24)

Tu momento de comunión con el espíritu de Dios en ti
te permite volver renovado a tu día,
sintiendo la paz perfecta de Dios
que te sostiene con fe y serenidad.
Según piensas, hablas, actúas y sirves
con el único propósito de vivir en armonía con Dios,
todo lo que sucede es para tu bien.
Al permanecer en la paz de Dios atraes sólo amor,
aceptación, gozo y éxito a tu vida.

“Tú guardarás en completa paz a aquel
cuyo pensamiento en ti persevera, 
porque en ti ha confiado.” (Isaías 26, 3)

celebrandolavida.org

jueves, 13 de diciembre de 2012

Adviento, tiempo de esperanza


 
Cuando llegue el deseado,
el que mi amor espera,
adornaré mi casa con lámparas y flores.
Me embelleceré con vestidos de fiesta,
ahuyentaré animales, apagaré los ruidos,
y pondré vigilantes a la puerta.
 
Cuando llegue Jesús,
por el que estoy en vela,
lavaré sus pies con un agua de rosas,
le perfumaré con finas esencias,
tendré a punto sus manjares preferidos,
y música escogida, siempre nueva.
 
Cuando llegue el anunciado
por todos los profetas,
no podrá engañarme, aunque lo intente,
como hizo con María Magdalena.
Captaré desde lejos su perfume,
notaré sin palabras su presencia.
 
Cuando llegue, cuando llegue….
¡Pero si Él siempre llega!
Mientras estabas esperándole,
te pidió mil veces que le abrieras,
y tus ojos no lo reconocieron,
cuando pobre y cansado llamaba a tu puerta.
 
Se hacia presente junto a ti, el amigo,
mientras mirabas hacia fuera,
y te ocupabas de tu casa y de tus cosas,
esperando que fuera primavera;
pero Él sufría el frío del invierno,
sin poder acercarse al fuego de tu hoguera.
 
Llegaba el esperado de los siglos,
el más desamparado de la tierra,
mientras tú te afanabas,
y ponías solamente manjares en la mesa.
Pero Él se doblaba de hambre y de fatiga,
esperando que lo vieras y acogieras.

celebrandolavida.org

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Virgen María de Guadalupe



"Virgen María de Guadalupe,
Madre del verdadero Dios por quien se vive.

En San Juan Diego, el más pequeño de tus hijos,
Tú dices hoy a los pueblos de América Latina:
"¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?
¿No estás bajo mi sombra?
¿No estás por ventura en mi regazo?"


Por eso nosotros con profundo agradecimiento
reconocemos a través de los siglos
todas las muestras de tu amor maternal,
tu constante auxilio, compasión y defensa
de los moradores de nuestras tierras,
de los pobres y sencillos de corazón.

Con esta certeza filial,
acudimos a ti, para pedirte,
que así como ayer vuelvas a darnos a tu Divino Hijo,
porque sólo en el encuentro con Él
se renueva la existencia personal
y se abre el camino para la edificación
de una sociedad justa y fraterna.

A ti, "Misionera Celeste del Nuevo Mundo",
que eres el rostro mestizo de América
y luminosamente manifiestas su identidad, unidad y originalidad,
confiamos el destino de nuestros Pueblos.

A ti, Pedagoga del Evangelio de Cristo,
Estrella de la Nueva Evangelización,
consagramos la labor misionera
del Pueblo de Dios peregrino en América Latina.


¡Oh Dulce Señora!,
¡Oh Madre Nuestra!,
¡Oh siempre Virgen María!
¡Tu presencia nos hace hermanos!

Acoge con amor esta súplica de tus hijos
y bendice esta amada tierra tuya
con los dones de la reconciliación y la paz.

Amén".


ACI Prensa presenta esta nueva "Oración a Nuestra Señora de Guadalupe" dada a conocer por la CAL:
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Que pasaría si...?

¿Qué pasaría si...
...Dios no se tomara el tiempo para bendecirnos hoy,
porque ayer no nos tomamos el tiempo para agradecerle?

¿Qué pasaría si...
...Dios decidiera ya no guiarnos más mañana,
porque no lo seguimos hoy?

¿Qué pasaría si...
...Dios no caminara con nosotros hoy,
porque ayer fallamos al no reconocerlo?

¿Qué pasaría si...
...Nunca viéramos otro botón de flor,
porque nos enojamos cuando Dios mandó la lluvia?

¿Qué pasaría si...
...Dios dejara de amarnos y cuidarnos,
porque no amamos ni cuidamos a los demás?

¿Qué pasaría si...
...Dios nos quitara la Biblia mañana,
porque no la leímos hoy?

¿Qué pasaría si...
...Dios nos quitara su mensaje,
porque fallamos al escuchar a su mensajero?

¿Qué pasaría si...
...Dios no hubiera enviado a su Hijo Único,
porque quería que nosotros estuviéramos preparados
para pagar el precio del pecado?

¿Qué pasaría si...
...la puerta de la Iglesia fuera cerrada,
porque no abrimos la puerta de nuestro corazón?

¿Qué pasaría si...
...Dios no nos escuchara hoy,
porque no quisimos escucharle ayer?

¿Qué pasaría si...
...Dios contestara nuestras oraciones,
de la forma en que nosotros contestamos a su llamado de servicio?

¿Qué pasaría si...
...conociera nuestras necesidades,
de la misma forma que le entregamos nuestras vidas?

celebrandolavida.org

domingo, 9 de diciembre de 2012

Virgen de la Esperanza


 
María de Nazareth, Madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos, quédate con nosotros.

Te necesitamos, Madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones,
tenemos caídas, nos agarra la flojera,
nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.

María, Virgen de la Esperanza.
Contágianos tu fuerza,
acércanos el Espíritu que llena tu vida.

Ayúdanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento
de tu hijo.

Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.

Que no perdamos la utopía,
Madre buena, de creer que es posible
otro mundo y otra sociedad.

Que no bajemos los brazos
en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.

Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor,
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.
 

P. Javier Leoz
celebradnolavida.org

ALABANZAS A MARÍA SANTÍSIMA, VIRGEN DEL ADVIENTO



¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendito vuestro purismo seno, en que por nueve meses hizo su morada el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendito vuestro maternal regazo en que reposó y durmió dulcemente el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros santísimos brazos, que llevaron, abrazaron y tiernamente estrecharon al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditas vuestras hermosísimas manos, que acariciaron y cuidadosamente sirvieron al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros ojos virginales que con tanto deleite se recrearon contemplando el rostro del Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros oídos castísimos, que con tanta frecuencia oyeron el dulce nombre de Madre de la boca del Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sean una y mil veces benditos vuestros candidísimos labios, que con gozo inexplicable imprimieron tiernos besos en el Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría.

¡Oh Santísima Virgen María! sea una y mil veces bendita vuestra lengua angelical, que sin cesar alabó y llamó hijo querido al Hijo de Dios, hecho hombre por dar salud a mi alma. Avemaría
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