¡Cómo sería la mirada alegre de Jesús!: la misma que brillaría en
los ojos de su Madre, que no puede contener su alegría –«Magnificat anima mea
Dominum!» –y su alma glorifica al Señor, desde que lo lleva dentro de sí y a su
lado. ¡Oh, Madre!: que sea la nuestra, como la tuya, la alegría de estar con El
y de tenerlo. (Surco, 95)
sábado, 9 de mayo de 2020
Oración de una madre
Hazme buena, Señor, para mis hijos,
con la bondad de las cosas sencillas,
en cada mañana, en cada noche,
en la verdad de cada día.
Hazme fuerte, Señor, para darles
las palabras precisas
y mantenerme y mantenerlos
serenamente dignos.
Hazme fuerte, Señor, para acogerlos
oportuna y sin prisa,
que sepa aligerarles las tristezas
y compartir sus risas.
Hazme justa, Señor, para formarles
conciencias tranquilas
para que sean libres de malsanas pasiones;
hondos en el sentir y altos de mirar.
Hazme humilde, Señor, cuando les lleguen
sus triunfos y sus dichas,
que sepan ser prudentes
y no despierten adulación ni envidia.
Hazme humilde, Señor, aún más
cuando les toque atravesar desdichas,
que tus Diez Mandamientos los sostengan,
mi amor los conforte y Tu Amor los dirija.
Ampárales, Señor, no los dejes
atravesar peligros sin salida,
que entren limpios y firmes en la prueba,
para encontrar serenos la alegría.
Que sepan compartir y bien escojan
a quien ha de acompañarlos en la vida.
Hazme merecedora de ser Madre,
que para serlo fui por ti escogida.
Amen.
con la bondad de las cosas sencillas,
en cada mañana, en cada noche,
en la verdad de cada día.
Hazme fuerte, Señor, para darles
las palabras precisas
y mantenerme y mantenerlos
serenamente dignos.
Hazme fuerte, Señor, para acogerlos
oportuna y sin prisa,
que sepa aligerarles las tristezas
y compartir sus risas.
Hazme justa, Señor, para formarles
conciencias tranquilas
para que sean libres de malsanas pasiones;
hondos en el sentir y altos de mirar.
Hazme humilde, Señor, cuando les lleguen
sus triunfos y sus dichas,
que sepan ser prudentes
y no despierten adulación ni envidia.
Hazme humilde, Señor, aún más
cuando les toque atravesar desdichas,
que tus Diez Mandamientos los sostengan,
mi amor los conforte y Tu Amor los dirija.
Ampárales, Señor, no los dejes
atravesar peligros sin salida,
que entren limpios y firmes en la prueba,
para encontrar serenos la alegría.
Que sepan compartir y bien escojan
a quien ha de acompañarlos en la vida.
Hazme merecedora de ser Madre,
que para serlo fui por ti escogida.
Amen.
viernes, 8 de mayo de 2020
La oración
La oración purifica
para estar con Jesús, para servir a Jesús, para amar a Jesús. Pero la oración,
no sólo tiene efectos espirituales, también cuando oran reciben paz y caridad
para ver en los demás hombres a Jesús, un Jesús herido, abandonado, desolado
Apostolado Sagrados Corazones
Apostolado Sagrados Corazones
María, Maestra de entrega sin límites
La Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites. –¿Te acuerdas?: con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: "¡el que cumple la Voluntad de mi Padre, ése –ésa– es mi madre!...". Pídele a esta Madre buena que en tu alma cobre fuerza –fuerza de amor y de liberación– su respuesta de generosidad ejemplar: «ecce ancilla Domini!» –he aquí la esclava del Señor. (Surco, 33)
San Josemaría
Opusdei
Feliz día de La Virgen de Luján a todos los argentinos!
jueves, 7 de mayo de 2020
Oración del Evangelio de hoy.
Señor, gracias por tu compañía y tu amor, por tu Palabra que
penetra las profundidades de mi conciencia sumergiéndome en la paz de tu
Espíritu.
Quiero pedirte hoy que me des la capacidad de enfrentar toda
situación con esperanza y alegría, liberándome de esas inseguridades que me
aturden.
Destierra de mi corazón esa vanidad que corrompe, ese egoísmo que
va dilatando mi crecimiento hacia Ti creando barreras de odios e indiferencias.
Quiero comprender que la vida tiene sentido solo cuando soy útil
para los demás. Úngeme Señor, con la fuerza de tu amor, para saber amar y
consolar.
Te entrego todos mis pensamientos, proyectos y sueños, todas mis
batallas pasadas, bendice mis días. Ven a mi corazón y enciende la llama de la
fe.
Ven Señor, rompe con toda cadena de odio presente en mi vida y dame
la seguridad de compartir con los demás ese Amor puro que proviene de Ti.
Oh Jesús, sólo Tú eres mi Maestro y a la vez mi amigo, sólo Tú
tienes palabras de consuelo y de esperanza que me dan la libertad para seguir.
Yo sólo soy un simple servidor, el hijo de tu humilde esclava.
Gracias por el amor que me das para fortalecerme. Confío en Ti y en tu poder.
Amén
martes, 5 de mayo de 2020
No nos desanimemos
No nos desanimemos porque Cristo ha resucitado y ha vencido a la
Muerte, y el Mal no tendrá la última palabra, sino que el triunfo será de Dios
y de sus hijos.
Entonces, que al ver todo el mal que hay en el mundo y en nuestras vidas, no nos descorazonemos, sino pensemos en que hay un Cielo que no espera al final del camino, que está hecho para nosotros, y que Dios quiere que lleguemos a él.
No hagamos caso al demonio que nos sugiere: “el cielo no es para ti. ¿no te acuerdas todos los pecados que has cometido? etc. etc.” No le prestemos oído al Maligno que nos quiere llevar al desánimo y a la desesperación. Recordemos más bien al Buen Ladrón, que en el momento final de su vida se volvió a Dios y Él lo perdonó y lo premió ese mismo día con el Paraíso. ¡Y eso que había tenido una vida malísima, quizás habría llegado a ser asesino, además de ladrón! Y se salvó en el último momento. También nosotros tenemos esperanza y debemos pensar en el Cielo que no espera, porque Dios quiere que todos los hombres se salven, y no nos ha creado para el Infierno.
Pensemos en el Cielo que nos espera al final. Pero ya mismo comencemos a vivir el Paraíso en la tierra. Apaguemos el televisor y dejemos de leer diarios que nos quitan la paz y nos introducen la desconfianza y la angustia. Dediquémonos más bien a la oración y a pensar que Dios nos ama infinitamente y que Jesús camina a nuestro lado y que somos hijos de Dios, dignidad grande que tenemos los hombres.
La vida se pasa volando, y si hoy sufrimos, no será para siempre, sino que el Cielo nos espera. No le llevemos el apunte a Satanás que nos quiere hacer creer que ya todo está perdido. Porque en el momento más oscuro, Dios y su Madre intervendrán de modo aplastante y se hará la paz en el mundo. Mientras esperamos ese momento dichoso, vivamos tranquilos y contentos, sabiendo que Dios nos ama y que nos cuida, y que tiene contados hasta nuestros cabellos, como lo dice Jesús en su Evangelio. Así que a no desanimarnos ni descorazonarnos que el Cielo nos espera, y ya podemos empezar a vivirlo desde este mundo, porque pensando en el premio grande que tendremos por nuestros padecimientos, nos hace vivir felices ya desde esta tierra
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