Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 7 de septiembre de 2017

Oración de sanación



Mi Señor, me presento ante Ti con la seguridad de que me amas y me das tu protección en esos encuentros inesperados cargados de dificultades.

Te presento hoy todas mis enfermedades, no sólo las físicas sino también las del alma, las que me roban la esperanza y las ganas de salir adelante.

Acudo a tu encuentro en la oración, donde recibo sanación, liberación, y reposo para mi alma, mis cargas se aligeran y se renuevan mis fuerzas

Quiero enfocarme en la fuerza restauradora de tu amor. Aclara mi mente y mi corazón para saber cómo actuar, qué decir y tomar las mejores decisiones.

Ayúdame a seguir adelante con sabiduría, confiado en tus promesas, porque quien te sigue, no le llegará el fracaso ni será abatido por el desánimo.

Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Tú das la fuerza y la calma para caminar sin temor. Cuento con tu amor y tu poder que me respalda.

Hoy, más que nunca necesito de tu acción poderosa sobre mí. Que mi corazón se llene de tu paz y sea capaz de vivir con fe cada reto de la vida.

Confío en tu misericordia que me va transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. 

Amén

Pildoras de Fe

Nuestra vocación



Todos somos llamados a ser santos. No hay nada de extraordinario en esta vocación. Todos hemos sido creados a imagen de Dios para amar y ser amados. 

Jesús desea nuestra santidad con un ardor inefable:
“Porque ésta es la voluntad de Dios: que viváis como consagrados a Él.” (1 Tes 4,3) Su divino corazón desborda de un deseo insaciable de vernos progresar en la santidad.

Debemos renovar cada día nuestra decisión de avanzar en el fervor como si se tratara del primer día de nuestra conversión, diciendo:
“Ayúdame, Señor, Dios mío, en mis buenos propósitos en tu servicio, y dame la gracia de comenzar hoy mismo, porque lo que he hecho hasta ahora no ha sido nada.”

No podemos renovarnos interiormente si no tenemos la humildad de reconocer aquello en nosotros que necesita ser renovado.


martes, 5 de septiembre de 2017

Oración de sanación



Señor mío, quiero grabar en mi vida las leyes de tu amor, para que mi corazón sólo pueda moverse en una dirección: justicia, perdón y compasión.

A todos quiero mostrar el rostro de tu amor, ser un cristiano auténtico, que no juzga ni condena, que siempre perdona y da a manos llenas.

No quiero caer en el error de juzgar y condenar. Enséñame a descubrir en los demás lo mejor de cada uno, sus virtudes y sus buenas obras.

Quiero olvidar con prontitud todas las ofensas. Aparta de mí toda emoción negativa anidada en mi corazón causante de resentimiento y malos deseos.

Quiero amar como Tú amas y perdonar tanto como Tú lo haces. Dame tu santo Espíritu para lograrlo. Regálame la capacidad de perdonar de corazón.

Debo estar siempre dispuesto a amar en libertad, sin prejuicios, a ser alegre, construir un futuro en armonía con los otros y de acuerdo a tus leyes de vida.

Confío en tu bendición que en este momento derramas sobre mí y que me ayuda a cambiar esas malas actitudes para afrontar los retos de cada día.

Gracias por tu amor y tu compañía que me hacen experimentar tu poderosa Verdad que va llenando mi vida y mi corazón con amor y misericordia

Pildoras de Fe

NUESTRA ALEGRÍA




La alegría debe ser uno de los ejes dominantes de nuestra vida. Una religiosa es como el sol en una comunidad. La alegría es el signo de una personalidad generosa. A veces es también un manto que encubre una vida de sacrificio y de generosidad. Una persona que tiene este don alcanza a menudo altas cimas.
Hagamos que quienes sufren hallen en nosotros ángeles de consuelo. ¿Por qué el trabajo entre las chabolas ha sido bendecido por Dios? No es ciertamente en consideración de determinadas cualidades personales, sino a causa de la alegría que las hermanas reparten a su paso.
La gente del mundo carece de nuestra alegría. Menos aún la poseen quienes viven en las chabolas. Nuestra alegría es el mejor medio para predicar el cristianismo a los paganos.
Vinieron algunas personas a Calcuta y antes de regresar a sus puntos de origen, me pidieron que les dijese algo que pudiera servirles para vivir sus vidas de manera más provechosa. Les contesté: Sonríanse ustedes mismos unos a otros, sonrían a sus esposas, a sus maridos, a sus hijos, a todos, sin mirar de quién se trata. Que en cada uno pueda crecer día a día el amor recíproco hacia los demás. A este punto, uno de los presentes me preguntó: ¿Está usted casada? Contesté: Sí, a veces me cuesta sonreírle a Jesús, es verdad; a veces Jesús puede llegar a pedir mucho, pero es en tales ocasiones cuando Jesús nos pide más, cuando nuestra sonrisa resulta más hermosa. Esto es en realidad lo que Jesús nos pide que hagamos: que nos amemos unos a otros, una y otra vez, como el Padre lo amó a Él. Y ¿cómo amó el Padre a Cristo? Mediante el sacrificio: entregándolo a la muerte por nuestra salvación.
Si queremos de veras conquistar al mundo, no podremos con bombas ni con armas de destrucción. Conquistemos el mundo con nuestro amor. Entretejamos nuestra vida con eslabones de sacrificio y de amor y nos resultará posible conquistar el mundo.





lunes, 4 de septiembre de 2017

Oración de sanación



Mi Señor, Gracias por voltear tu mirada hacia este pobre pecador y mirarme con misericordia acogiéndome entre los tuyos y dándome vida nueva.

Ahora, necesito de Ti, de tu amor, de tus caricias y de tu poder. Son tantas las dificultades por las que atravieso y cuento Contigo para darme la paz

A veces te siento ausente, en silencio y eso me entristece, pero Tú nunca abandonas a nadie, sino que esperas el momento oportuno de actuar.

Ven a mi vida, ven a mi corazón, te suplico que con tu poderosa presencia me llenes del néctar de tu fuerza y me prepares para salir vencer

Me reconozco débil, pecador y atorado en mis propias frustraciones; pero confío en tu auxilio, en que pronto escucharás mis ruegos y me levantarás

Quiero ser testimonio de tu amor para todos los que están a mi lado, en especial para los míos, por eso dame tu perdón, tu sanación y tu gracia.

Tú me acoges, me escuchas y me acompañas para darme fuerza y resistir humildemente a las situaciones dolorosas a las que soy sometido.

Cuento con tu bendición que protege, que me arropa y me anima para salir a dar lo mejor de mí mientras me llenas de paz y seguridad. 

Amén

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