Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 2 de abril de 2015

¡Lo que quieras, mi Señor!




¿Lavarme Tú a mí los pies?
Y si es necesario, Señor,
todo mi pobre ser.
¡Lávame y purifícame!

Hazme comprender que, el camino del servicio,
es una llave que abre la puerta del cielo.
Que el servir, aún sin ser recompensado,
es garantía de que soy de los tuyos.
Por eso, Señor, ¡lávame!

Pero, te pido Señor, que no te inclines demasiado.
Soy yo quien, en este Jueves de tanto amor,
necesito plegarme en mi orgullo.
Soy yo quien en estas horas memorables,
estoy llamado a  conquistar tu corazón,
ofrendándome a los hombres.

¡Lávame, mi Señor!
Para que, mis manos,
puedan acariciar rostros doloridos.
Para que, mis pies,
puedan acompañar hermanos perdidos.
Lo que quieras, mi Señor.

Me has amado y, al amarme,
brota en mí lo que Tú sembraste:
amor por los que me rodean,
amor hacia los que me piden,
pasión por los más débiles.

Sí, mi Señor; haré lo que Tú quieras.
Porque, si algo tiene el Jueves Santo,
es Misterio de amor y de ternura.
Misterio de Sacerdocio y aroma de Eucaristía.
Misterio de tu presencia,
que  siempre permanecerá y estallará en el altar.

Lo que Tú quieras, mi Señor
Porque, cada vez que comamos de este pan,
porque, cada vez que bebamos de este vino,
recordaremos tu querer y tu deseo,
nos llenaremos con tu Memorial y tu Palabra,
con tu gesto de siervo arrodillado.

Lo que Tú quieras, mi Señor.
Sólo te pedimos una cosa:
que nunca nos falte la Eucaristía
para estar eternamente a Ti unidos.
Amén.

P. Javier Leoz

miércoles, 1 de abril de 2015

Guía de oración para visitar las 7 iglesias en Semana Santa



De la noche del Jueves Santohasta el Viernes Santo en la mañana es devoción bíblica y católica el visitar las siete iglesias. Por ello te compartimos una guía de oración que te puede ser útil mientras se realiza este recorrido en familia, grupo, comunidad o de manera personal.

Esta tradición nació en Roma y se ha propagado por el mundo entero. Su iniciador fue San Felipe Neri.

La finalidad de estas visitas es agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y delSacerdocio que instituyó aquella noche santa y acompañarle en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, así como en las afrentas recibidas en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y en el silencio del sepulcro.

Ante el Monumento, donde se reserva al Señor Sacramentado, se le da gracias a Jesús por su Sagrada Pasión con la que redimió con amor al mundo. De igual manera se le ofrece disculpas por el abandono con que frecuentemente se le deja en el Sagrario y quizás por la poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión.

Meditaciones y oraciones

Primera Iglesia: Jesús en el huerto

Medita: Serían como las 10 de la noche al llegar Jesús al Huerto de Getsemaní. Su alma se llenó de tristeza, entró en agonía ante la visión de los sufrimientos que se le venían encima y la ingratitud de la humanidad. Oró por espacio de tres horas con lágrimas y sudor de sangre, que en gotas cayó en tierra. Aquí llegó Judas y con un beso lo entregó a quienes vinieron a aprenderle, aunque más bien fue su Amor a ti el que le entregó.

Oración: Te compadecemos Jesús, y te damos gracias por lo que sufriste por nuestra Salvación en la Oración del Huerto. Nos duele la traición y alevosía con que fuiste hecho preso. Concédenos fortaleza en nuestros sufrimientos y danos el don de la oración.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Segunda Iglesia: Jesús en casa de Anás

Medita: Jesús, maniatado como un vulgar malhechor, interrogado por Anás sobre sus discípulos y doctrina, responde con entereza y mansedumbre que pregunte a quienes le han escuchado y que saben bien lo que Él ha dicho y enseñado. Un guardián le dio una bofetada que de seguro lo hizo tambalearse.

Oración: Jesús, te compadecemos; te damos gracias por la injusta humillación que sufriste al ser abofeteado. Te pedimos que nos ayudes a hablar con verdad, serenidad y educación y a respetar a nuestros interlocutores.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Tercera Iglesia: En casa de Caifás

Medita: Aquí Jesús tiene que oír cómo se tergiversan sus doctrinas. Cómo se aducen falsos testimonios en su contra. Cómo se le reta a proclamar que es Hijo de Dios, pero sin intención de reconocerle. Cómo Pedro niega conocerle. Cómo se le declara reo de muerte.

Oración: Jesús, tú eres la verdad y se amontonan mentiras para callarte. Has dicho: la verdad los hará libres y tienes que ver cómo la mentira nos esclaviza. Has dicho: ustedes son mis amigos y con qué facilidad te negamos. En ti somos hijos de Dios y qué pobreza la de nuestra vida. Te compadecemos, Jesús, por esas traiciones y te pedimos la gracia de ser tus testigos valientes, fieles a tu amor.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Cuarta Iglesia: En casa de Pilato

Medita: Jesús es acusado ante Pilato de malhechor, alborotador del pueblo, que prohíbe pagar el tributo al César y que se proclama rey. Pero Él también anuncia que todo el que es de la verdad escucha su voz. Lo que piden es que sea condenado a muerte.

Oración: Jesús, te proclamamos Cristo Rey, porque eres el único Rey de la Verdad, de la Vida y del Amor. Te compadecemos por la tristeza que tiene que darte el descaro con que te calumnian y por la ceguera con que juegan con las palabras salidas de tu boca. Te pedimos que limpies estos labios y estos corazones con los que te recibimos, y que nuestras vidas den testimonio de Ti.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Quinta Iglesia: En casa de Herodes

Medita: Herodes, curioso, pero sin compromiso, se alegra de ver a Jesús. Espera divertirse viéndole hacer algún milagro. Jesús guarda silencio ante la palabrería con que Herodes le halaga. Al no tener respuesta, le desprecia, se burla de Él, poniéndole una túnica blanca.

Oración: Jesús, Sabiduría del Padre, ahora guardas silencio. Por ti los sencillos y humildes han visto el poder de Dios y lo han celebrado con gozo grande. Ahora estás cabizbajo. Te agradecemos la lección que nos das, te compadecemos por el ultraje que recibes y te pedimos la gracia de hablar y callar oportunamente.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Sexta Iglesia: De nuevo en casa de Pilato

Medita: Pilato reconoce que Jesús ni es alborotador ni ha cometido delito alguno de los que le acusan. Como que quiere dejarle libre; pero claudica ante las presiones de los adversarios que han jurado acabar con Jesús porque les resulta incómodo, su conducta y sus enseñanzas chocan con sus intereses. Total: Jesús es condenado a muerte de cruz, flagelado, coronado de espinas.

Oración: Jesús, te compadecemos por las injusticias cometidas en este proceso al que fuiste sometido y en el que nosotros metimos nuestras manos. Compadecemos en ti a cuantos por ser fieles a la verdad y a la causa de Dios en sus hijos son tratados injustamente. Te pedimos la gracia de la piedad divina ante nuestras injusticias.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Séptima Iglesia: En el Santo Sepulcro

Medita: Jesús ha muerto en la cruz entre indecibles dolores, burlas, desprecios y abandonado de Dios. La Madre y los amigos que lo han acompañado en estos duros momentos, no han podido hacer nada. Unos amigos lo sepultan piadosamente. Se han cumplido las escrituras. Ahora a esperar el tercer día. Él, el poderoso en obras y palabras, ha dicho que resucitará.

Oración: Jesús, te acompañaremos en el silencio estos días, en la espera de que tu palabra germine en nuestros corazones y contigo resucitemos hombres y mujeres nuevos en tu Resurrección. Gracias, Padre Dios, tú siempre has escuchado a tu Hijo y así, vencedor de su muerte y de la nuestra, lo has resucitado.

Se rezan 3 Padrenuestros.

Miércoles santo: “Amor con amor se paga”




¿Quieres saber cómo agradecer al Señor lo que ha hecho por nosotros?... ¡Con amor! No hay otro camino. Amor con amor se paga. Pero la certeza del cariño la da el sacrificio. De modo que ¡ánimo!: niégate y toma su Cruz. Entonces estarás seguro de devolverle amor por amor. (Via Crucis, Vª Estación. n. 1)

No es tarde, ni todo está perdido... Aunque te lo parezca. Aunque lo repitan mil voces agoreras. Aunque te asedien miradas burlonas e incrédulas... Has llegado en un buen momento para cargar con la Cruz: la Redención se está haciendo –¡ahora!–, y Jesús necesita muchos cirineos. (Via Crucis, Vª Estación. n. 2)

Por ver feliz a la persona que ama, un corazón noble no vacila ante el sacrificio. Por aliviar un rostro doliente, un alma grande vence la repugnancia y se da sin remilgos... Y Dios ¿merece menos que un trozo de carne, que un puñado de barro?
Aprende a mortificar tus caprichos. Acepta la contrariedad sin exagerarla, sin aspavientos, sin... histerismos. Y harás más ligera la Cruz de Jesús. (Via Crucis, Vª Estación. n. 3)

¿Cómo amar de veras la Cruz Santa de Jesús?... ¡Deséala!... ¡Pide fuerzas al Señor para implantarla en todos los corazones, y a lo largo y a lo ancho de este mundo! Y luego... desagráviale con alegría; trata de amarle también con el latir de todos los corazones que aún no le aman. (Via Crucis, Vª Estación. n. 5)

Llaga del hombro de Jesús



San Bernardo le preguntó al Divino Salvador, cuál fue Su dolor en la Pasión más desconocido por los hombres. Jesús le respondió:
Tenía una llaga profundísima en el hombro sobre el cual cargué mi pesada cruz; esa llaga era la más dolorosa de todas. Los hombres no la conocen. Honrad pues esta llaga y haré todo lo que por ella pidas...

ORACIÓN
Oh amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se compadeció. También yo, oh carísimo Jesús, me compadezco de Vos y desde el fondo de mi corazón te glorifico y te agradezco por esta llaga dolorosa de vuestro hombro en la que quisiste cargar vuestra cruz por mi salvación. Ah! por los sufrimientos que padeciste y que aumentaron el enorme peso de vuestra cruz, ruégote con mucha humildad, ten piedad de mí pobre criatura pecadora, perdonad mis pecados y conducidme al cielo por el camino de la cruz.
Se rezan siete Avemarías y se agrega:
Madre santísima imprime en mi corazón las llagas de Jesucristo crucificado...
(Indulgencia de 300 días)
Oh dulcísimo Jesús, no seas mi juez sino mi salvador...
(Indulgencia de 100 días)
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