El 19 de mayo de 1231, hace hoy 795 años, el Niño Jesús se aparecía a San Antonio de Padua, quien estaba a unas semanas de expirar.
Ocurrió este portento en el Castillo de Camposampiero donde el conde Tisso alojaba al santo, ya muy enfermo. El conde espiaba a Antonio, para comprobar lo santo que era, cuando para que no tuviera duda, fue testigo de la aparición.

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