Oh Virgen Santa, Reina sin igual,
del cielo trono, luz celestial, en
tu corona brilla la verdad,
Madre y Señora de la humanidad.
Tu manto cubre el mundo con amor,
tu voz apaga todo nuestro dolor,
cantamos gloria a tu eterna bondad.
Hija de Dios, del Verbo sagrado Madre,
estrella pura que al mundo socorre,
guíanos siempre con tu intercesión,
al corazón de Cristo, nuestra salvación.
Oh Reina excelsa, en tu regazo hallamos
la paz divina que tanto anhelamos.
¡María, Reina, nuestro eterno amor!
Nuestra Señora de la Paz, ruega por nosotros
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