Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

jueves, 7 de mayo de 2026

Evangelio.Reflexión

 Hoy la Palabra nos recuerda que la fe no consiste en cargar yugos insoportables, sino en permanecer en el amor de Cristo.

Y eso no rebaja la exigencia cristiana. La purifica.

1️⃣ En los Hechos, Pedro lo dice con claridad: “nos salvamos por la gracia del Señor Jesús”.

No nos salva nuestra perfección, ni nuestro grupo, ni tenerlo todo controlado. Nos salva Cristo.

Por eso la Iglesia no debe cargar sobre los que se acercan a Dios pesos que ni nosotros mismos podemos soportar.

2️⃣ Pero Santiago tampoco dice que todo dé igual.

La gracia no es permisividad. La misericordia no es desorden. Acoger no significa ocultar la conversión.

El equilibrio católico está ahí: ni rigorismo que asfixia, ni relativismo que abandona.

3️⃣ El salmo abre el horizonte:

“Contad las maravillas del Señor a todas las naciones”.

El Evangelio no es para un club de perfectos. Es para todos los pueblos, todas las heridas, todas las historias.

Y se anuncia como una maravilla, no como una losa.

4️⃣ En el Evangelio, Jesús nos lleva al centro:

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.

No dice: permaneced en vuestra fuerza, en vuestra imagen o en vuestro control.

Dice: en mi amor.

5️⃣ Ese amor tiene forma concreta:

“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”.

La obediencia cristiana no compra el amor de Dios. Responde a un amor recibido primero.

Los mandamientos no son una jaula. Son el cauce por donde la gracia ordena la vida.

6️⃣ Y el fruto es la alegría:

“Para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”.

La alegría cristiana no nace de hacer siempre lo que apetece, sino de permanecer en el Corazón de Cristo.

Ahí descansa el alma. Ahí la gracia sostiene.

7️⃣ Hoy podemos pedir al Señor no molestar con cargas inútiles a quienes se acercan a Dios.

Y, al mismo tiempo, no engañarles ocultando que el amor de Cristo transforma la vida.

Misericordia y verdad. Acogida y conversión. Siempre juntas.



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