"Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores".
Señor mío y Dios mío, en esta mañana venimos ante Ti con un corazón agradecido, porque día tras día nos sostienes con Tu amor y nunca abandonas a quienes esperan en Ti. Tú das fuerzas al cansado, alivias al corazón extenuado y derramas Tus favores sobre quienes humildemente confían en Tu misericordia.
Bendito seas, Señor, porque eres un Dios de salvación y amparo. En medio de nuestras luchas, preocupaciones y fragilidades, Tú permaneces siempre cercano, levantándonos cuando caemos y conduciéndonos con paciencia por el camino de la vida. Haz que nunca olvidemos que incluso en los momentos más difíciles seguimos bajo Tus alas y sostenidos por Tu providencia.
Que este día caminemos bajo Tu mirada, con humildad, esperanza y confianza plena en Ti. Danos fortaleza para perseverar en el bien, sabiduría para tomar decisiones rectas y un corazón dispuesto a amar, servir y perdonar. No permitas que el cansancio del mundo nos robe la paz ni aparte nuestra mirada de Tu presencia.
Señor mío y Dios mío, prepara también nuestro corazón para reconocer Tu amor en las pequeñas cosas: en una palabra oportuna, en una mano tendida, en una conversación providencial, en la oración silenciosa y en cada signo de Tu infinita bondad hacia nosotros.
Porque Tú eres nuestro refugio, nuestra esperanza y la salvación que nunca defrauda. Y aun en medio de las pruebas, sabemos que Tu amor siempre es más grande que nuestros temores.
Amén.
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