Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 17 de mayo de 2026

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 El Señor asciende glorioso a los Cielos, pero no abandona a Su pueblo; permanece con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

«Y sepan que Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.»
(Mt 28, 20)

Señor mío y Dios mío, en la paz de este amanecer elevamos nuestra mirada hacia Ti, contemplando a Tu Hijo amado, que asciende glorioso a los Cielos para sentarse a Tu derecha, llevando consigo nuestra esperanza y abriéndonos el camino hacia la Vida eterna.

Hoy queremos alabarte y darte gracias, porque Cristo no abandona a Su Iglesia ni deja solos a los suyos. Él permanece vivo en medio de nosotros, sostiene nuestra Fe, fortalece nuestra Esperanza y enciende nuestra Caridad, guiando nuestros pasos con la fuerza de Su presencia y de Su Espíritu.

Concédenos vivir este día con el corazón elevado hacia las realidades eternas, sin apartarnos de la misión que nos has confiado en medio del mundo. Que nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras obras reflejen la luz de Cristo y sean signo de esperanza, caridad y fidelidad para quienes nos rodean.

Enséñanos a comprender lo breve de nuestra vida y la grandeza de Tu amor, para que no desperdiciemos el tiempo que nos regalas, sino que lo vivamos buscando siempre Tu voluntad. Derrama sobre nosotros Tu gracia desde esta mañana, para que, aun en medio de las dificultades, permanezcamos firmes, perseverantes y llenos de paz.

Haz que nunca nos dejemos vencer por el cansancio, por el desánimo ni por las preocupaciones de este mundo. Y así como los Apóstoles permanecieron con los ojos levantados hacia el Cielo después de contemplar la Ascensión de Tu Hijo, concédenos vivir también a nosotros con la mirada puesta en Cristo, Señor de la gloria y Rey de toda la creación.

Permítenos reconocer Tu mano en lo cotidiano, descubrir Tu presencia en cada acontecimiento y alegrarnos siempre al contemplar Tu obra en nuestras vidas.

Y que resuene constantemente en nuestro corazón la promesa consoladora de Tu Hijo: "Y sepan que Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

Y que toda nuestra vida sea testimonio de fidelidad y alabanza a Ti, para gloria Tuya,
Señor mío y Dios mío.

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