Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

viernes, 13 de octubre de 2017

Conociendo a Jesucristo



Jesús ama a los hombres. 

Una gran y consoladora verdad es saber y tener bien firme que Jesús ama a los hombres, los ama infinitamente, nos ama a cada uno de nosotros con un amor infinito.

No hay nada que ayude más para el avance en la vida espiritual, en el camino hacia la santidad, que el saberse amado por Jesús, que el saberse amado por Dios. Y nosotros debemos sentirnos así, porque esta es la realidad: somos amados infinitamente por Jesús, Dios y Hombre verdadero.

El conocimiento de esto nos debe llevar a la confianza en Jesús, a la total confianza en su bondad infinita, porque Él no ha venido al mundo para juzgar al mundo, sino para salvarlo, y a nosotros nos quiere salvar.

Entonces, por más grandes y numerosos que sean nuestros pecados, no podemos dudar de que Jesús nos ama y quiere perdonarnos y redimirnos, es decir, rescatarnos de las manos de Satanás que, por el pecado, nos tiene como aprisionados y esclavizados.

Porque Jesús ha venido a la tierra especialmente a redimirnos, es decir, a liberarnos del Maligno que tenía a toda la humanidad bajo su poder.

No hay que pecar, jamás, porque sería lastimar el adorable Corazón de Jesús. Pero sepamos que si por debilidad caemos en pecado, Jesús está pronto para perdonarnos y devolvernos al estado original, incluso con más gracias. Porque Jesús es feliz cuando puede decir a un pecador: “Yo te perdono, vete y no peques más”. Y esto lo dice a través del sacerdote, en la confesión, que debemos hacer frecuentemente aunque no tengamos pecados graves, porque allí encontraremos a Jesús, que por amor derramará su sangre sobre nosotros a través del ministro.

¿Estamos convencidos de que Jesús nos ama? ¿De que todo lo que quiere o permite en nuestra vida es por amor a nosotros? Si estamos seguros de esto, entonces vamos por buen camino y Cristo derramará su amor como un río en nuestro corazón y así seremos felices ya desde este mundo, a pesar de las pruebas y tentaciones.

¡Alabado sea Jesucristo!


jueves, 12 de octubre de 2017

A la Virgen del Pilar




Virgen Santa, Madre mía.
Luz hermosa, claro día.
Que la tierra aragonesa
Te dignaste visitar,
Este pueblo que te adora,
De tu amor favor implora,
Y te aclama y te bendice
Abrazada a tu Pilar.
Pilar sagrado
Faro esplendente,
Rico presente
De caridad,
Pilar bendito
Trono de gloria.
Tú a la victoria
Nos llevarás.
Cantad, cantad
Himnos de honor y alabanza
A la Virgen del Pilar.




 

Oración de sanación



Oh mi Dios, Tú serenas mi alma con tu amor y levantas tu mano gentil y para ayudarme a vencer las barreras de lo imposible con el poder de tu Espíritu

Debo estar atento a todo lo que digo, porque cada respuesta genera una consecuencia, por eso, ayúdame a no perder el control de mis emociones.

Tú me aseguras que todo me lo puedes dar, que insista y ruegue a tu amor generoso por todo lo que necesito, pues tu Palabra es que no falla.

Tus quieres llenarnos a todos con tu abundante felicidad, pero quieres vernos fiel a tu amor, esparciendo tu luz y llevando dicha a los demás.

Ayúdame, oh mi Dios, y concédeme el don de la fe y la oración. Que por mi fe sanes mis dolencias y que por mi oración insistente aleje toda angustia

Quiero vivir según tus valores haciendo el bien. Crecer en la oración, acudir a Ti con humildad, insistiendo, rogando, implorando tu misericordia.

Que mi corazón sea rebosado en tu fe que todo lo puede, que todo lo mueve. Una fe viva que hace que me muestre tu rostro y atiendas mis súplicas.

A tu Corazón puro dirijo mi oración esperando por tu amorosa acción. Confío en que ya me has escuchado y derramas tu gracia sobre mí y los míos. 

Amén

Pildoras de Fe

miércoles, 11 de octubre de 2017

Esta es la oportunidad



Mensaje de conversión

11-3-84 77

No provoquéis la ira del Señor, más que ira dolor, al ver la desobediencia en sus hijos. Demostrad que lo amáis, dándolo todo por El. Esta es la oportunidad. Que halle verdad en vuestros corazones y se gloríe en vosotros. Amén Amén.

Leed: Santiago C. 4, V. 4 al 10 y C. 5, V. 19 y 20

4 ¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.
5 No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.
6 Pero El nos da una Gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: "Dios resiste a los soberbios y da su Gracia a los humildes".
7 Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.
8 Acérquense a Dios y El se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.
9 Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.
10 Humíllense delante del Señor, y El los exaltará.
Cap. 5, Vers. 19-20
19 Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver,
20 sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino, se salvará de la muerte y obtendrá el perdón de todos sus pecados.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás)

Comentario:

Los hombres causan dolor a Dios con sus pecados. Ojalá nosotros no estemos en el número de los que ofenden a Dios, y si somos de estos últimos, entonces hoy es el tiempo de cambiar de vida, de convertirnos, porque no sabemos cuánto tiempo nos ha concedido el Señor para nuestra conversión. “Teme al Señor que pasa y no vuelve”, dice la Escritura; y también: “De Dios no se ríe nadie impunemente”. Entonces tomémonos en serio nuestra salvación y trabajemos con perseverancia por ella, porque no sabemos ni el día ni la hora, no solo de la Segunda Venida de Cristo, sino tampoco del momento de nuestra propia muerte que, para nosotros, será como el fin del mundo, porque en ese momento seremos juzgados y se pronunciará sobre nuestras almas el juicio definitivo que nos dará o Cielo o Infierno. Estamos a tiempo todavía si estamos leyendo este mensaje. Dios nos está llamando a través de este mensaje, para que no dejemos pasar este momento tan especial que la Misericordia divina nos concede. De nosotros depende, porque Dios ya ha hecho todo por nosotros, ahora es nuestro turno.


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