Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 4 de abril de 2012

¡Qué fácil, Señor! ¡Y qué difícil!



Es fácil Señor, muy fácil, portar tu imagen y,
al día siguiente, no sentir un rasgo de tu presencia.

Es fácil Señor, muy fácil, envolverse de nazareno y,
horas después, olvidar que ser cristiano, no es un hábito
sino ir revestido de actitudes evangélicas.

Es fácil Señor, muy fácil, echarse peso sobre el hombro,
y a continuación, no aligerar cruces que salen
en la encrucijada de cada jornada.

Es fácil Señor, muy fácil, derramar cera de velas
que se consumen, y no brindar caridad al que camina
en paralelo a nuestro destino.

Es fácil Señor, muy fácil, desfilar con tu rostro sangrante
y vivir de espaldas a los que lloran y reclaman manos
para levantarse o apoyo para sostenerse en pie.

Es fácil Señor, muy fácil, conmoverse ante una efigie
bordada en oro, y no condolerse por aquellos otros cristos
que rezuman pobreza y necesidad.

Es fácil Señor, muy fácil, gritar y piropear tu nombre
y no gritar ¡basta ya!, ante el sufrimiento de tanto hombre
¡Basta de vidas truncadas antes de nacer! ¡Basta ya abortos!
¡Basta ya de jugar con la dignidad humana!

Es fácil Señor, muy fácil, manifestar hacia fuera
lo que, tal vez, no es muy fuerte por dentro.

Pero, ¡qué difícil, Señor! ¡Qué difícil!
Esa otra procesión que quiere recorrer, sencilla
y sin demasiado ruido, las calles de mis entrañas.
La esencia de mi corazón.

¡Qué difícil, Señor! ¡Qué difícil!
Organizar un desfile, de paz y de concordia,
de obediencia y de bondad por las arterias de mi alma.

¡Qué difícil, Señor! ¡Qué difícil!
Avanzar con ese otro “paso” del Cristo doliente
cuando, a mi puerta, llama la mala suerte,
la prueba o la aflicción.

¡Qué difícil, Señor! ¡Qué difícil!
Concluir ese otro tramo de humildad y de fe,
de compasión y de esperanza que mi aliento
necesita para reconocerte, quererte y amarte.

¡Qué difícil, Señor! ¡Qué difícil!
La procesión que va desde fuera hacia dentro.
Aquella otra que, el Espíritu organiza para asombrarme
dentro de mi mismo. ¿Por qué cuando tú pasas por dentro
de mi existencia no escucho trompetas de silencio?
¿Será, Señor, que pongo más afán en adornar
con reposteros los balcones y ventanas de mi casa,
que en disponer el domicilio de mi corazón?
¿Por qué, Señor?

¡Qué fácil, Señor! ¡Y qué difícil es todo, mi Señor!
Qué difícil seguirte, quererte, amarte, obedecerte
siempre y en todo. Qué cómodo, Señor, olvidar todo esto
y guardarte –el resto del año– como quien recoge
en el armario un traje que sólo se usa una vez.

P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

MIERCOLES SANTO - UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA 2012 -

 MIÉRCOLES SANTO (4 de abril)

Jesús se queda en Betania. Simón, el leproso que había sido curado por Jesús, invita al Señor a comer en su casa, por lo agradecido que le estaba. Mientras están comiendo, entra en la casa una mujer del pueblo llamada María; rompe un frasco de perfume carísimo y lo echa a los pies del Señor. Los besa y los seca con sus cabellos. A Jesús le gustó ese detalle de cariño.

Es entonces cuando Judas busca a los jefes del pueblo judío y les dice: "¿Qué me dais si os lo entrego?". Ellos se alegraron y prometieron darle dinero.

¿Eres agradecido como Simón por las veces que a ti también te he curado de tus pecados? Cada vez, después de confesarte, dale gracias por haberte perdonado.

A Jesús le gustará que hoy tengas algún detalle de cariño con Él, como María. Piensa ahora uno concreto y regálaselo ya.


Texto del P. José Pedro Manglano Castellary
 http://webcatolicodejavier.org/reflexdiapascua.html

martes, 3 de abril de 2012

¿Servir o servirnos?


¿Nos arrodillamos o permanecemos
impasibles ante el sufrimiento?
¿Perdonamos o guardamos todas las ofensas
en el disco duro de nuestra memoria?
¿Damos vida o generamos muerte?
¿Partimos y repartimos el pan o lo escondemos?
¿Elevamos la copa llena de vida
o escasa de buenos deseos?

¿Nos entregamos o preferimos pasar desapercibidos?
¿Amamos sin distinción o con condiciones?
¿Recordamos a Jesús o es el gran olvidado?
¿Buscamos libertad o libertinaje?
¿Adoramos a Dios o a nuestros propios dioses?
¿Nos dejamos lavar por Jesús
o por el lodo del mundo?
¿Comemos el pan eucarístico
con apetito o por simple rito?

¿Bebemos la sangre de Cristo con sed o por inercia?
¿Vivimos la unidad con Dios o la dispersión de hermanos?
¿Vivimos el amor o nos conformamos con cantarlo?
¿Somos los primeros para dar o los últimos en ofrecernos?
En Jueves Santo, todo cambia de color y de sitio:
Jesús se arrodilla y el hombre se eleva.
La traición es acogida en la mesa.
El sacerdocio se hace ofrenda y víctima.
El amor se explaya sin límite.
La hermandad se convierte en distintivo.

La jofaina en bandera de servicio.
El pan en signo de una presencia real.
El vino de una sangre que transforma.

P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

MARTES SANTO - UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA 2012 -


Jesús vuelve a Jerusalén. Pasan por el lugar de la higuera maldecida. Al ver el templo, profetiza que será destruído. Los discípulos están tristes porque Jesús les anuncia que dentro de dos días le matarán. Los cristianos, como Él, hemos aprendido a cumplir siempre la voluntad de Dios Padre, por encima de todo. Por ejemplo, Juana de Arco, cuando estaba al frente de sus soldados franceses, en una gran batalla contra Inglaterra, Dios le anuncia que ese día será herida. Entonces una amiga suya le dice que no vaya a pelear. Y Juana le contesta en tono irónico: "sal tú y di a mis generales que Juana de Arco no luchará porque tiene miedo a ser herida". Y salió valerosamente al frente de sus soldados, y fue gravemente herida.

No tengamos miedo de aceptar la voluntad de Dios. ¡Señor, sí, Tú siempre quieres lo mejor para mí! Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero mientras quieras.


Texto del P. José Pedro Manglano Castellary
 http://webcatolicodejavier.org/reflexdiapascua.html

lunes, 2 de abril de 2012

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA SEMANA SANTA 2012 - LUNES SANTO

Tenemos la suerte de saber, por el evangelio, lo que hizo Jesucristo cada uno de los días de esta semana. Aquí lo tienes. Es la semana más importante de todo el año. Con cada cosa que hizo y dijo, nos quiso enseñar. Habla con Él de eso.

El jueves, viernes y domingo hay Oficios; aunque el jueves y el viernes no es obligatoria la asistencia, ojalá puedas ir los tres días.

LUNES SANTO (2 de abril)

¿Qué hizo hoy Jesús? Jesús ha dormido en el pueblo de Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María, sus mejores amigos. A media mañana sube andando a Jerusalén, que está a unos cuatro kilómetros. En el camino, como es la hora de comer tiene hambre. Se acerca a una frondosa higuera, llena de hojas, pero en la que no hay higos, entonces la secó por no tener frutos. Al llegar a Jerusalén, va al templo y lo encuentra lleno de comerciantes haciendo negocios y los echa a latigazos, pidiéndonos que tratemos con respeto a Dios y a las cosas de Dios. Por la tarde pasa por el monte de los olivos, donde estuvo haciendo un rato de oración, y vuelve a pie a Betania.

A lo mejor Dios tampoco encuentra en ti los frutos que Él esperaba. Pídele perdón. ¿Tratas con respeto a Dios y a sus cosas? ¿Cómo te comportas en Misa, en el Oratorio, o en la Iglesia? ¿Haces con cariño las genuflexiones? Cuando oyes blasfemias, ¿pides perdón a Dios interiormente?

Fíjate como Jesús dedicaba todos los días a hacer un rato de oración como tú ahora. No lo dejes ningún día, aunque sea unos pocos minutos.

Texto del P. José Pedro Manglano Castellary
http://webcatolicodejavier.org/reflexdiapascua.html
 

ANÉCDOTAS DE JUAN PABLO II


84 años de vida dan para muchísimas anécdotas. Algunas de ellas las podrán leer a continuación:

Durante su infancia, sus amigos lo llamaban Lolek (Carlitos). Ese diminutivo siguieron usándolo sus parientes y algunos amigos íntimos procedentes de Polonia.

De joven, Carol Wojtyla fue atropellado por un camión y permaneció 9 días en coma.

Mostró un gran interés por el teatro y la literatura polaca. Fue actor de teatro.

Posteriormente, trabajó duramente como obrero en una cantera.

A la edad de 25 años, ayudó a una niña judía de 13 años, superviviente de un campo de concentración, alimentándola y llevándola en brazos durante cuatro kilómetros sobre la nieve, para que cogiera el tren que la devolvía a casa.

Juan Pablo II no hubiera llegado a ser Papa si, en el año 1945, en Cracovia, un oficial de la Armada Roja de la Unión Soviética, culto y amante de la historia, no hubiera decidido salvar la vida, a pesar de las órdenes de Stalin, a un joven seminarista llamado Carol Wojtyla, que le había ayudado a traducir libros sobre la caída del Imperio romano.

El 29 de mayo de 1967, contando con 47 años, se convirtió en el segundo cardenal más joven de la Iglesia Católica. Continuar leyendo



Biografía de  BeatoJuan Pablo II

domingo, 1 de abril de 2012

¿Y te atreves, oh Señor?


 Cruzarás los muros de las ciudades
y los aledaños de nuestros pueblos.
Escucharás alabanzas y marchas triunfales,
vítores y adhesiones.
Mas, Tú sabes Señor que, antes que después,
detrás de aquellas piedras sillares,
se esconde en alguna esquina
la cruz que sostendrá tu cuerpo.
¿Y te atreves, Señor, a seguir adelante?

Siendo Rey de Reyes
montarás en un humilde pollino
cuando, sobre Ti, por tu pasión y muerte,
quieres cabalgar a toda la humanidad doliente.
¿Y te conformas, Señor, con tan injusto pago?

Subes, Jesús, aclamado y reverenciado,
por calles con sabores contradictorios.
El de la alegría y, en el fondo, el de la tristeza.
El de la aclamación y, mañana, el de la traición.
El de “somos tuyos”, hoy,
y el de “no te conocemos”, mañana.
¿Y te atreves, oh Señor,
a avanzar por estas calles con final de pasión?

No dejes de hacerlo, Señor.
Si Tú no lo haces, estamos llamados a la perdición.
Si Tú no culminas este camino,
nunca tendremos la dicha de ver al Padre,
de comprobar, en tus propias carnes,
el infinito amor, tremendo amor,
que a todos nosotros nos tiene.
Deja, oh Señor, que nuestras débiles manos,
temblorosas pero a la vez humanas,
aclamen tu señorío y tu poder,
tu majestad y tu reinado.

¡Entra, oh Señor, a la Jerusalén
de nuestros pueblos y de nuestras ciudades!
Que, hoy más que nunca,
necesitamos amor de Dios en nuestras plazas,
amor de Dios en un madero,
amor de Dios en una mesa,
amor de Dios a nuestros pies,
amor de Dios en los sacerdotes,
amor de Dios para darnos Vida Eterna.
Amor de Dios anticipo de Eterna Resurrección.
Amén.

P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

SEMILLITAS PARA EL CAMINO DE LA CUARESMA - DIA 40

Mirar a sus manos.
Para no olvidar que hemos de ser abrazo, caridad, amor y encuentro con los demás.

 
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