Señor mío y Dios mío, en este nuevo día me pongo en tu presencia y junto a María, para aprender la delicadeza del corazón que construye puentes y no busca reconocimiento.
Hazme instrumento de tu paz, capaz de sembrar diálogo donde hay división y esperanza donde el dolor parece vencer.
Sostén a quienes viven en medio de la guerra y dales fuerza para no rendirse al odio.
Que mi fe confíe plenamente en Ti y, al mismo tiempo, se traduzca en gestos concretos de amor.
Al final del día, perdona mis límites, alimenta mi deseo de Ti y concédeme la gracia de no dar la espalda a nadie.
Amén.
Fuente:FE y más FE

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