Dios, que por tu misericordia has llamado al género humano de la nada a la existencia y lo has llenado de las bondades de la naturaleza y la gracia. Pero era demasiado poco para Tu bondad. Señor, en tu misericordia nos das la vida eterna. Nos admites a Tu felicidad eterna y nos haces participar de Tu vida interior, haciendo todo a causa de Tu misericordia. Nos llenas de Tu gracia, únicamente porque eres bueno y pleno de amor. Quieres compartir Tu felicidad con nosotros.
Pero el hombre no resistió a la prueba y podrías penalizarlo como a los ángeles, rechazándolo por la eternidad. Pero aparece tu misericordia, tus entrañas se conmueven con una gran piedad y prometes Tú mismo restaurar nuestra salud. Por el abismo inconcebible de tu piedad no nos penalizaste como lo merecíamos. Que tu misericordia sea alabada, Señor, te alabaremos por todos los siglos. Los ángeles estuvieron estupefactos por la grandeza de tu misericordia, que testimoniaste a los hombres…
Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño Diario (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)
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