Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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lunes, 2 de noviembre de 2026

MERECEN ALGO MÁS!



Algo más que un silencio por aquellas palabras que, estando vivos entre nosotros, fueron consuelo, fuerza y esperanza.

Palabras que no sabemos cómo ni de qué manera, llenaron tantos espacios ahora muertos. Mucho más que una lágrima, porque las suyas fueron llanto y ríos en abundancia, cuando nuestros errores o decepciones no siempre estuvieron a la altura de lo que significaban. 

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que caer en el olvido o en el absurdo cuando, sin quererlo o sin saber por qué, dejamos sus rostros esparcidos en bosques o playas, campos o mares, calles o plazas. Cuando, como cristianos, sabemos que son semilla destinada a descansar en tierra fértil.

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que un día con veinticuatro horas de recuerdos, porque sus pisadas en nuestros pasos, fueron aliento y entrega permanente cuando la vida nos castigaba cruelmente en nuestro caminar.

¡MERECEN ALGO MÁS!

Que una lágrima sin futuro o unas flores sin eternidad. Mucho más que una añoranza sin esperanza o un “gracias” sin apostar por el más allá. Mucho más que una legítima ausencia, sin llorar previamente nuestro arrepentimiento. Arrepentimiento por las veces que, en el aquí y no en el allá, no les dimos el abrazo que ahora les daríamos, el beso que tal vez les negamos o el oído que, por falta de tiempo, les retiramos.

¡Qué fácil es amar cuando alguien se va y qué difícil el Señor nos lo pondrá cuando, tal vez, nos pregunte: “¿Qué hiciste en vida con tu hermano, tu padre, tu madre, tu abuelo o tu amigo?”.

Porque no lo olvidemos, ellos son nuestros mientras viven junto a nosotros, pero son de Dios cuando se marchan de este mundo. 

¡CUÁNTO SE MERECEN!

EL Señor les dará lo que nosotros no supimos… o no quisimos.

Descansen en paz. 

Hoy rezamos por ellos. ¿Rezará alguien por nosotros mañana? 

Javier Leoz.

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