Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

lunes, 22 de marzo de 2021

Yo tampoco te condeno

Dice el salmista: "Aprended, jueces de la tierra" (Sal 2.10). Aquellos que juzgan la tierra son los reyes, gobernadores, príncipes, los jueces propiamente dicho. (...) Sed sensatos, porque es la tierra quien juzga la tierra, pero debe temer al que está en el cielo. Juzgan a sus iguales: un ser humano juzga a un hombre, un mortal a un mortal, un pecador a otro pecador. ¿Si nuestro Señor hizo resonar en medio de los jueces esta frase divina: "el que esté sin pecado que tire la primera piedra", todos los que juzgan la tierra no estarán sobrecogidos de espanto?

     Los fariseos, para tentarlo, le llevaron una mujer sorprendida en adulterio (...) Jesús dijo: "Queréis apedrear a esta mujer, según lo prescrito por la ley. Pues bien, aquel de entre vosotros que esté sin pecado, que tire la primera piedra". Mientras se cuestionaban, Él escribió sobre la tierra, para "enseñar a la tierra"; pero cuando les dio esta respuesta, levantó los ojos, "miró a la tierra y ésta se estremeció" (Sal 103,32). Los fariseos, confundidos y temblorosos, se fueron uno tras otro. (...)

    La pecadora se queda a solas con el Salvador: la enferma con el médico, la gran miseria con la gran misericordia. Mirando a esta mujer, Jesús le dijo: "¿Nadie te ha condenado? -Nadie, Señor"... Pero ella permaneció delante del juez que está libre de pecado. "¿Nadie te ha condenado? - Nadie, Señor, y si tú mismo no me condenas, estoy salvada" En silencio, el Señor responde a esta inquietud:"Yo tampoco te condeno. (...) La voz de sus conciencias les impedía a los acusadores castigarte, la misericordia me empuja a venir en tu ayuda". Reflexionar sobre estas verdades e "instruiros jueces de la tierra".


San Agustín (354-430)

obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia

Sermón 13


Evangelizó.org

¿PORQUÉ EXISTE LA MUERTE? ¿DIOS LA CREO?

 


Cuando muere una persona, algunos dicen: 

"Dios se lo llevó". 

Pero debemos preguntarnos: 

¿La muerte es de Dios, viene de Dios, es parte del plan de Dios?

Por Pbro. SERGIO G. ROMÁN

¡Cómo duele la muerte de un ser querido! Nos sentimos desgarrados, divididos, incompletos. Pensamos que es injusta la separación, que todavía lo necesitábamos… ¡que siempre lo necesitaríamos! Y no nos acostumbramos.

Se nos van muriendo poco a poco aquellos a quienes amamos, con quienes compartimos nuestra vida. Se nos van y nos dejan una soledad creciente.

¿PORQUÉ LA MUERTE?

“¿Dios se lo llevó?”

Así nos dicen nuestros amigos para consolar nuestro dolor y entonces surge en nuestro corazón un resentimiento contra Dios.

¡No es cierto! La muerte no es de Dios, no viene de Dios, no entraba en el plan de Dios. Es más; ¡Dios pone remedio a la Muerte! Para eso nos envió a su Hijo amado, Jesucristo, para librarnos de la muerte y darnos la esperanza de la resurrección.

​La muerte entró por el pecado. La muerte es, además, un fenómeno físico natural, propio de nuestro cuerpo que obedece las leyes de nacer, crecer, devenir y morir. Es la triste realidad, y si nos duele la muerte de los demás, ¡morir nosotros mismos nos aterra! La Fe, da consuelo a nuestro dolor

No morimos. Si bien tuvimos principio y alguno vez comenzamos a vivir, nuestro espíritu creado por Dios es inmortal. El cuerpo muere, el espíritu permanece en espera del día de la resurrección en el que volveremos a estar integrados cuerpo y alma.

Resulta, pues, que somos peregrinos en este valle de lágrimas y caminamos siempre hacia la verdadera vida. Hoy merecemos, labramos nuestro futuro; el mañana es la verdadera vida y no tendrá fin.

​La Iglesia celebra la muerte de los santos porque es un verdadero nacimiento a la vida eterna. Si tuviéramos fe, aunque fuera una fe chiquita como la semilla de mostaza de la que nos habló Jesús, la muerte sería una buena noticia. Sería, sí, un paso amargo, porque siempre la muerte será un mal, pero que una vez dado nos hace llegar a la plenitud de la felicidad.

Creemos en el cielo. Si tuviéramos aunque fuera una fe chiquitita, comprenderíamos que nuestros seres queridos han llegado a la tierra prometida y nos alegraríamos por ellos, aunque siguiéramos llorando su ausencia.

El amor no pasará

El amor permanece. Permanece la conciencia. No nos perderemos en la infinitud del amor divino. Seguiremos siendo un yo afirmado y perfeccionado. Amaremos, pero con un amor pleno, sin egoísmos ni envidias, sin rencores ni odios. El amor vence a la muerte: la Iglesia llama a esta realidad la Comunión de los Santos.

¿QUE PASA DESPUÉS DE LA MUERTE?

Aquí entra el misterio de la libertad humana. Dios respeta nuestra libertad hasta la última consecuencia. Nuestra vida es una elección que se puede expresar de una forma muy sencilla; “¿con quién te vas?”, y hasta el último momento consciente de nuestra vida, podemos dar respuesta a esa pregunta.

Si elegimos a Dios, con sincera decisión, ¡ya la hicimos! Nos salvamos. Pero si, por nefasto orgullo, elegimos a no-Dios, ¡estaremos eternamente perdidos! Nos condenaremos, a pesar del mismo Dios que, lleno de tristeza, se verá obligado a respetar nuestra libre opción. No digamos que Dios condena; somos nosotros los necios que elegimos la muerte eterna.

¿PORQUÉ ORAMOS POR NUESTROS DIFUNTOS?

Porque creemos en el purgatorio.

​Creemos que el gran amor que Dios nos tiene, nos perdona nuestros pecados mediante los sacramentos o mediante un acto de arrepentimiento sincero.

Pero, en justicia, tenemos que reparar los daños del mal que hicimos, esto se llama penitencia. Si morimos en paz con Dios nos salvamos, pero nos falta todavía pagar por nuestras culpas.

​El purgatorio ya es el cielo, es la esperanza cierta de que estaremos con Dios, pero es el no poder ver todavía a Dios. Sufrimiento esperanzado que purifica y limpia al ser humano hasta que es digno de la gloria plena.

​Los que están en el purgatorio ya no pueden merecer, no pueden pagar sus deudas haciendo el bien que les faltó hacer; ¡pero nosotros sí podemos hacerlo por ellos! Nuestro amor por ellos, manifestado en obras buenas hechas en su memoria, en oraciones por ellos, les merece la gloria.

Dios toma en cuenta nuestro amor. Por eso nuestro pueblo acostumbra hacer oraciones por los difuntos.

LAS INDULGENCIAS

La Iglesia recuerda a los Fieles Difuntos el 2 de Noviembre de cada año y concede indulgencia total aplicada a nuestros difuntos si asistimos a Misa, comulgamos debidamente confesados, y oramos por las intenciones del Papa.

¿Qué es una indulgencia?

Administradora de los méritos de Cristo, la Iglesia concede a algunas acciones de culto un valor infinito, como la redención, y por lo tanto, puede prometer a las personas que las realizan la indulgencia plenaria de sus deudas, de los bienes que no han hecho para reparar sus faltas.

​¿Quién puede dudar del valor infinito de la muerte y resurrección de Cristo? Aprovechemos esta oportunidad de merecer por nuestros difuntos.

Fuente: Desde la Fe 

CASantostefano


domingo, 21 de marzo de 2021

VALOR DE LA COMUNIÓN Y DE LA MISA

 


La Hostia Santa, oh Cristo, es el retrato vivo, completo, dramático, exacto, patente y sublime de vuestra Pasión. 

Vuestra Hostia es mi cruz cargada de su adorable Víctima; 

Y si la presencia real me muestra tan vivamente al Crucificado, la Misa, renovando su muerte, completa de nuevo toda justicia y toda salud. 

Dios es tan adorado, satisfecho y suplicado, como el hombre purificado, salvado, rescatado a cada Misa tanto como en el Calvario. 

Es el mismo fin, las mismas obras, los mismos 

frutos, el mismo valor, porque es el mismo 

Sacerdote y la misma Víctima inmolándose 

siempre verdaderamente a Dios y a los hombres. 

Y la comunión me trae al Crucificado, me 

une corporalmente a Él, en una identidad profunda; 

El está en mí, yo estoy en Él. 

Yo estoy unido entonces, no a la cruz desnuda, sino al que muere sobre la cruz. 

Al venir a mí, aplica a mi alma, a mi espíritu, a mi 

corazón, a mi voluntad, a cada uno de mis 

miembros y de mis sentidos, las virtudes que 

ha practicado, los méritos que ha adquirido, 

la eficacia santificante conquistada por cada 

una de sus potencias durante su Pasión. 

Cada comunión es para hacerme morir y sepultarme 

con Jesús Crucificado: dichoso sepulcro, de 

donde saldré con Él el día de mi gloria, cuando 

ya esté allí rehecho por Él según sus eternos 

designios. Sólo resucitarán los que hayan muerto 

con él. 

(La persona del Cristo Eucarístico, R.P.A. Tesniére)

Padre Sergio

MI ALMA SE AGITA, SEÑOR


  (5º Domingo Cuaresma)

Cuando llega la hora de la verdad,

y siento que no tengo tantas fuerzas

para defender tu Reino.

Porque me cuesta renunciar a mi “YO”

y decirte que soy todo tuyo, Señor.


MI ALMA SE AGITA, SEÑOR

Porque, lejos de ser trigo que muere,

pretendo ser flor que nunca se marchita

que no quiere perder ninguno de sus pétalos

que, lejos de renunciar a su hermosura,

la quiere salvar a toda costa.


MI ALMA ESTA AGITADA, SEÑOR

Porque para dar fruto,

me dices que, primero, hay que desaparecer

Porque para darte gloria,

me recuerdas que he de sucumbir

Porque para, ser de los tuyos,

he de alejarme de muchos de lo míos.


MI ALMA ESTA AGITADA, SEÑOR

¿Qué te diré? ¿A quién clamaré?

¿A dónde iré? ¿Merece la pena, Señor?

Como Tú, Señor, también yo digo:

Líbrame de aquellas horas

que me producen pena y llanto

Evítame las cruces excesivamente pesadas

Condúceme por los caminos

no inhumanamente estrechos.

Pero, eso sí, Señor;

No se haga mi voluntad

Porque, sé mi Señor,

que todo lo que me pides y me das

que todo lo que pones bajo mis pies

es porque, previamente, Señor

sabes que lo puedo soportar

y por Ti entregar.


MI ALMA ESTA AGITADA, SEÑOR

Pero sé que, hoy siempre,

la esperanza que tengo en Ti

no me defraudará.

Amén

Javier Leoz

sábado, 20 de marzo de 2021

Reflexión Sabatina

 


La Virgen María nos enseña a mirar y nos anima con su mirada. Ella nos indica lo que no es visible a los ojos; lo que está más allá de la superficie; lo que no resulta evidente, ni palpable, ni tangible; lo que descubrimos en la raíz de las personas, de los acontecimientos y de todas las cosas.

Los ojos de la Virgen María siempre están atentos y centrados en su Hijo. Desde la Anunciación hasta Pentecostés, desde la pobreza de Belén al sufrimiento de la cruz. En todas las circunstancias y en todos los momentos, Ella supo contemplar en silencio, actuar con amor y delicadeza, creer con firmeza y esperar confiadamente. Por eso, vemos a la Virgen María como imagen y modelo de la Iglesia.      

La Virgen María nos enseña a ver con admiración el designio de Dios, a reconocer la fidelidad de Dios a sus promesas y a apreciar la fuerza que viene de Él. De ella aprendemos a vivir con alegría y a distinguirnos por un comportamiento fiel y al mismo tiempo libre. Con la fidelidad que procede del amor y con la libertad que garantiza el Espíritu Santo.      

La Virgen María nos mira con ternura, con misericordia, con amor de madre. Experimentamos su mirada y no nos sentimos aislados, ni separados, ni ignorados, sino miembros de una única familia congregada por su Hijo. 

¡Aprendemos a mirar a todos los demás con amor, sabiendo que somos amados, y que sentimos el impulso de amar no solamente con palabras, sino con las obras de cada día!

MISLopez

Sábado de María

 


¿Quieres agradar a Dios?


¡Sé como María!  ¡En todo y en todas partes!


SALUTACION SABATINA


A ti, doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, a ti ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía. A ti, Madre, a quien quería cumplir mi humilde promesa. A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María. Amén.    

Laudes


Santa María esclava del Señor...ruega por nosotros


viernes, 19 de marzo de 2021

Solemnidad de San José



Para hablar de San José, es necesario hablar del silencio, pues es el santo del silencio, porque desde ahí supo contemplar el misterio del plan de Dios y porque solo en el silencio se encuentra lo que se ama. Solo en el silencio amoroso es desde donde se puede contemplar el misterio más trascendente de la redención, de un Dios que por amor se ha hecho hombre como nosotros.
Bien podemos decir que San José es el santo modelo de la fe, porque supo esperar contra toda desesperanza, por la fe aceptó a María y por la fe aceptó ser padre en esta tierra de Jesús hecho niño.

La simplicidad de vida de San José, el sentido común vivido con amor, haciendo ordinarias las cosas más extraordinarias, y viviendo extraordinariamente lo ordinario, porque todo lo vivió en referencia al Padre.

Sentido común en la vida espiritual de nosotros es vivir con docilidad la Voluntad del Padre, es vivir con corazón agradecido por las bendiciones que de Dios hemos recibido, es ser conscientes de la misión personal que se nos ha encomendado y ser fieles a ese llamamiento.
Ser cristiano con sentido común, es vivir la fe sin buscar protagonismos, vivir nuestra esperanza con la confianza de las promesas que se nos han hecho y vivir cada instante de vida en el amor, sabedores que solo el amor hace eterno el instante.

San José es Patrono de la Iglesia Universal porque a él se le encomendó el cuidado de Jesús hecho hombre y el cuidado de la Virgen María, y es patrono de todos los bautizados porque cuida desde el cielo por cada uno de nosotros que le hemos sido confiados.


Oremos.


AVE SAN JOSÉ


¡Dios te salve, 

oh José, esposo de María, 

lleno de gracia!


Jesús y su Madre están contigo:

bendito tú eres

entre todos los hombres

y bendito es Jesús,

el Hijo de María. 


San José,

ruega por nosotros,

pecadores,

ahora y en la hoy

de nuestra muerte.


Amén

José "Pepe"Alonso


QUÉ BIEN HABLASTE!

 (A San José)



No dijiste palabra alguna,

pero tus obras te delataron.

Tuviste espléndida esposa,

más, como hombre de fe,

la quisiste dejar para Dios

En el horizonte de tu vida,

con singular belleza

con nítida luz

irradió la estrella de María;

pero, también la humildad de tu candil,

iluminó con el aceite de la sencillez

con el destello de tu obediencia

con el fuego de tu pobreza

con la llama de la verdad.

Sí, José; ¡qué bien hablaste!

Te escuchó el cielo,

y a partir de ese momento,

Dios comenzó a escribir tranquilo:

el amor se hacia hombre en María

el amor era custodiado por tu mano

el amor era educado por tu inteligencia

el amor era trabajado,

a golpe de cincel y martillo,

en el banco de tu ser carpintero.

Sí, José; ¡qué bien hablaste!

Nunca, un ángel,

llevó tan grata respuesta al cielo:

José cree y calla

José espera y duerme

José se fía y camina

José obedece y..despierta

Nunca, un ángel de las alturas,

en un intento de descender sosiego,

recibió en respuesta

tu serenidad y tu paz como consuelo.

Tomaste a María como esposa

Recibiste a Jesús como hijo

Fuiste hombre de pocas palabras

pero tus obras hablaron.


Javier Leoz

jueves, 18 de marzo de 2021

NO LLORES SI ME AMAS

 

No llores si me amas,

Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!

Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!

Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos;

los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!

Si por un instante pudieras contemplar como yo,

la belleza ante la cual las bellezas palidecen!


Cómo!...

¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras

y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?


Créeme.

Cuando la muerte venga a romper las ligaduras

como ha roto las que a mí me encadenaban,

cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,

y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,

ese día volverás a verme,

sentirás que te sigo amando,

que te amé, y encontrarás mi corazón

con todas sus ternuras purificadas.


Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!

ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,

que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...

Enjuga tu llanto y no llores si me amas!


San Agustín 

IcD=S



miércoles, 17 de marzo de 2021

Miércoles de San José


"No cansarse nunca de estar empezando siempre " 

(ahí queda eso...)


Danos tu constancia, templanza y perseverancia para no desfallecer y seguir luchando más allá de nuestra debilidad, dóciles y abiertos a Aquél que nos llena y fortalece.


AMÉN.

MISLopez

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