Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

miércoles, 28 de marzo de 2012

Con qué ojos vemos la vida


Así como vemos la vida, así la vivimos.
Si en los momentos de dificultad,
percibimos todos los caminos oscuros,
nunca encontraremos la claridad...
Y como asumimos nuestra vida,
así igual pretendemos que los demás, la vivan...
Una persona que vive en amargura
y todo lo ve mal, así mismo, refleja eso
a los otros, y es lo que se percibe
cuando se está a su lado. 

Por otro lado, solo vemos en quienes nos rodean,
lo que nosotros mismos proyectamos,
y hasta les reprochamos sus debilidades,
que terminan siendo las mismas nuestras.

Si ante cualquier problema nos sentimos perdidos...
Si no sabemos nunca perdonar...
Si vemos solo lo negativo de cada momento,
persona y ocasión... entonces no sabemos
ver la vida con los ojos de Dios,
y por ello no logramos hallar la paz
y la alegría que tanto anhelamos.

Si vemos todo pequeño, nos sentimos igual...
Si vemos que nada tiene valor,
es porque ni nosotros mismos nos valoramos...
Así como vemos la vida, así reflejamos la nuestra.

No existen personas limitadas,
existen seres que todo lo limitan,
y que se sienten así mismo limitados.

La experiencia de Dios, va más allá
de decir yo creo y tengo Fe en Él...
Quien en su vida se siente amado
por el Creador, ve la vida con otro color;
sabe percibir luz en medio de la oscuridad,
lucha en descubrir sólo dones y valores
en los demás, y esto le enseña a amar
y perdonar con libertad.

El que ve la vida con los ojos de Dios,
no se rinde, aprende de cada momento
que vive...

Tal vez sintamos que las cosas no cambian,
que las personas actúan igual;
hay que tener presente que nada cambia,
somos nosotros los que debemos trabajar
por transformarnos, renovar nuestra vida,
verla con ojos nuevos, para que sintamos
que todo a nuestro alrededor es diferente,
especial.

Recuerda, así como vivimos la vida,
así la vemos reflejada en los demás...
No veas la vida con los ojos de los hombres,
que todo lo limitan, que se fijan sólo
en apariencias y en lo material...
todo eso pasa, y al final nada queda,
solo vacío, tristeza y soledad... 

Mira la vida con los ojos de Dios,
que sabe descubrir en todo, belleza,
que pone en cada cosa Amor,
para Él todo es perfecto,
porque hace parte de su creación...

Algo más: sólo se puede ver bien
con el corazón, lo esencial
es invisible a los ojos. 

celebrandolavida.org

Viernes de Dolores





Siendo verdad lo que afirma San Ireneo, que María: "Fue causa de salud para sí misma y para todos los hombres", con justicia la tradición cristiana ha situado en la capilla del Calvario de Jerusalén el lugar donde estaba situada la San­tísima Virgen cuando Jesús la encomendó al discípulo amado y la declaró Madre de todos los hombres. Ya en 1283, Burchardo de Monte Sión decía que el lugar se marcaba por una piedra emplazada de cara al propio rostro de Cristo crucificado, cuya piedra era venerada por los fieles. Y en 1294, Ricardo de Monte Crucis habla de un altar erigido en el sitio donde lloraba la Virgen. En el siglo XVI el rey de Portugal Manuel I ofreció a la Custodia de Tierra Santa una imagen de Nuestra Señora, profusamente alhajada y hoy se venera bajo una urna de cristal. Debajo del altar y dentro de una vitrina se venera la roca firme del Calvario. El emplazamiento está a la derecha del agujero donde estuvo la cruz, junto al sitio en que estuvo crucificado el mal ladrón, y a unos seis metros de donde debió alzarse el madero de Jesús.

 Padre Jesús Martí Ballester
 http://www.mariologia.org/solemnidadnuestrasenoradelosdolores11.htm

SEMILLITAS PARA EL CAMINO DE LA CUARESMA - DIA 36

Mirar a su costado.
Para que no dejemos de ofrecer lo que somos al servicio de un mundo mejor.




http://revistaecclesia.com/content/view/32970/1/

martes, 27 de marzo de 2012

Cómo conquistar tus temores


Hay un temor específico que parece surgir
una y otra vez en tu vida.
¿Tienes temor de no poder pagar tus deudas?
¿De estar solo? ¿Estás con temor de sufrir,
morir o perder a alguien cercano a ti?.
Todas estas cosas son preocupaciones legítimas,
pero todas ellas deberían caer en la categoría
de “cosas bajo el control de Dios”.

Muchas veces, David se encontró frente
a situaciones que no sólo le provocaban temor
sino que fueron peligrosas para su vida.
Sin embargo, en un texto bíblico,
encontramos a David en adoración
al Señor diciendo:
“El Señor es mi luz y mi salvación;
¿a quién temeré?” (Salmo 27, 1).

Y aunque nuestro temor a la muerte,
a la enfermedad, a estar solos, a la bancarrota
y al terrorismo es legítimo, Dios desea que sepamos
que Él es mayor que todas esas cosas.
Desea que evitemos permanecer nerviosos
sobre aquello que nos atemoriza.
En cambio, somos llamados
a depositar nuestras vidas en Sus manos.

Dios nos dice con toda claridad en Su Palabra
que Él está con nosotros siempre (Mateo 28, 20).
Nos conoce íntimamente y por lo tanto
está consciente de nuestros temores y preocupaciones.
Él conoce nuestro futuro y tiene un plan para ello (Jeremías 29,11).

Toma entonces ánimo en las reconfortantes
palabras de Juan 14, 27:
“¡No se inquieten ni teman!”
Dios te ama y desea lo mejor para tu vida.
Sabiendo que Él está en control de todas las cosas,
¿le permitirás que calme tus temores?

celebrandolavida.org

SEMILLITAS PARA EL CAMINO DE LA CUARESMA - DIA 35

Mirar a los ojos de Jesús.
Para que nuestras miradas sean igual de verdaderas que las suyas.

 http://revistaecclesia.com/content/view/32970/1/

lunes, 26 de marzo de 2012

Como María abriremos, Señor


Las ventanas de nuestra vida,
para que entres y, con tu ser divino,
inundes de verdad y de gracia nuestro existir.
Porque no siempre, Señor,
andamos en la verdad ni la suerte nos acompaña.
¡Ven, oh Dios!
Y, en las entrañas santas y puras de María,
comienza la Obra que Tú pensaste desde siglos.
¡Ven, oh Dios!
Y, en la sencillez de María,
muéstranos tu grandeza y tu ternura,
tu rostro de hombre y de hermano.

Como María abriremos, Señor.
Los balcones de nuestros ojos
para que, asomándonos hacia el cielo,
descubramos la luz que desciende,
y rompe la oscuridad de una humanidad perdida.
Para que, mirando hacia el cielo,
sintamos curiosidad por saber lo que nos aguarda,
ganas de ser mejores y empeño en superarnos.
Para que, mirando hacia el cielo,
con María y por María,
añoremos contemplar cara a cara
lo que Jesucristo nos traerá.

Como María abriremos, Señor.
Los cerrojos de nuestros corazones
y haciéndolos tuyos, solo tuyos,
siembres en ellos obediencia y fíat,
alegría y aventura, oración y pobreza,
nitidez y pasión, apertura y confianza.

Como María abriremos, Señor.
Las puertas de nuestros labios
y, abriéndolos para Ti,
repetir una y otra vez que “sí”.
Que ha merecido la pena esperarte,
recibirte y creer siempre en Ti.
Amén.

P. Javier Leoz
celebrandolavida.org
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