Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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ACI prensa

La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

domingo, 4 de abril de 2021

«Día de gozo y de alegría» (sl 117,24)

¡Qué fiesta más bella la de Pascua! ¡Qué bella la asamblea! ¡Esta fiesta contiene en sí tantos misterios antiguos y nuevos! En esta semana de fiesta, o mejor de alegría, por toda la tierra los hombres se alegran e incluso las potestades del cielo se unen a nosotros para celebrar con gozo la resurrección del Señor. Exultan los ángeles y los arcángeles que esperan que el rey de los cielos, Cristo nuestro Dios, vuelva de la tierra vencedor; exultan los coros de los santos que proclaman a Cristo «el que fue engendrado antes de la aurora» (Sl 109,3). Exulta la tierra: la sangre de un Dios la ha lavado. Exulta el mar: el paso del Señor lo ha honrado. Que exulte todo hombre renacido del agua y del Espíritu; que exulte Adán, el primer hombre, liberado de la antigua maldición...

La resurrección de Cristo no sólo ha instaurado este día de fiesta, sino que en lugar del sufrimiento nos procura la salvación, en lugar de la muerte la inmortalidad, en lugar de las heridas la sanación, en lugar de la degradación la resurrección. En otro tiempo el misterio de Pascua se realizaba en Egipto según los ritos señalados por la Ley; el sacrificio del cordero no era más que un signo. Pero hoy celebramos, según el Evangelio, una pascua espiritual que es el día de la resurrección. Allí se inmolaba un cordero del rebaño...; aquí es Cristo en persona el que se ofrece como cordero de Dios. Allí, un animal del aprisco; aquí, no un cordero, sino el pastor, él mismo, el que da su vida por sus ovejas (Jn 10,11)... Allí, los hebreos atravesaron el mar Rojo y entonaron un himno de victoria en honor de su defensor: «Cantemos al Señor, sublime es su victoria» (Ex 15,1). Aquí, los que han sido considerados dignos del bautismo, cantan en su corazón el himno de victoria: «Uno solo es santo, un solo Dios, Jesucristo en la gloria de Dios Padre. Amén». Y el profeta exclama: «El Señor reina vestido de majestad» (Sl 92,1). Los hebreos atravesaron el desierto y comieron el maná. Hoy, al salir de las fuentes bautismales comen el pan bajado del cielo (Jn 6,51).

 

Proclo de Constantinopla (c. 390-446)
obispo
Sermón 14; PG 65, 796 evangelizo,org

ALELUYA, ALELUYA...

 


¡Su promesa se ha cumplido! Jesús resucitado es nuestra esperanza y nuestra alegría, el sentido de nuestra fe; unidos y a paso firme, caminemos hacia Él, que es el camino, la verdad y la vida.

 

https://twitter.com/ArquidiocesisMx

sábado, 3 de abril de 2021

La Virgen fue a todos los sitios que Jesús había consagrado para Ella...


 A las tres de la mañana, cuando fue sellado el sepulcro, vi a la Virgen ir al templo, acompañada de las otras santas mujeres, de Juan y de otros muchos discípulos. Muchos judíos tenían costumbre de ir al templo antes de amanecer después de haber comido el cordero pascual; el templo se abría a media noche porque los sacrificios comenzaban temprano. Pero como la fiesta se había interrumpido, todo se quedó abandonado, y me pareció que la Virgen Santísima venía sola a despedirse del templo donde se había educado. 

Estaba abierto, según la costumbre de ese día, y el espacio alrededor del Tabernáculo, reservado a los sacerdotes, estaba franco al pueblo, según se acostumbraba ese día; mas el templo estaba solo, y no había más que algunos guardias y algunos criados; todo estaba en desorden por los acontecimientos de la víspera; había sido profanado con las apariciones de los muertos, y yo me preguntaba a mí misma: "¿Cómo podrá purificarse de nuevo?”

Los hijos de Simeón y los sobrinos de José de Arimatea, llenos de tristeza por la prisión de su tío, condujeron por todas partes a la Virgen y a sus compañeros, pues estaban de guardia en el templo: todos contemplaron con terror las señales de la ira de Dios, y los que acompañaban a la Virgen le contaron los acontecimientos de la víspera. Todavía no habían reparado los estragos causados por el temblor de tierra. La pared que separaba el santuario se había abierto tanto que se podía pasar por la raja; la cortina del santuario, rasgada, colgaba de los dos lados; por todas partes se veían paredes abiertas, piedras hundidas, columnas inclinadas. La Virgen fue a todos los sitios que Jesús había consagrado para Ella; se prosternó para besarlos, y los regó con sus lágrimas: sus compañeras la imitaron.


La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Beata Ana Catalina Emmerick.

Intimidad con Dios=Santidad

Sábado Santo


Ejemplo santo nos diste

Cuando, en la tarde deicida,

Tu soledad dolorida

Por los senderos mostrabas:

Tocas de luto llevabas,

Ojos de paloma herida.

La fruta de nuestro bien

Fue de tu llanto regada:

Refugio fueron y almohada

Tus rodillas, de su sien.

Otra vez, como en Belén,

Tu falda cuna le hacía,

Y sobre Él tu amor volvía

A las angustias primeras...

Señora: si tú quisieras

Contigo lo lloraría.

 

José María Pemán

Poco y Católico

Virgen de los Dolores


Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. 

Amén.


viernes, 2 de abril de 2021

EL REY DUERME

 El gran silencio del amor:



Siempre que alguien muere se hace un vacío, se crea un silencio. Al menos por unos instantes se suspende todo pensamiento, se ahoga toda palabra, se sofoca toda pasión. Antes de los llantos y sollozos, antes de las plegarias o los gritos, antes de las condolencias y los pésames, la muerte impone un silencio.

Cuando Cristo muere, un gran silencio envuelve la tierra... Un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra está tenebrosa y sobrecogida, porque Dios ha dormido en la carne... Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

La muerte del Dios hecho hombre estremeció los cielos y sacudió la tierra. Ese día hubo oscuridad sobre toda la tierra. El velo del templo de Jerusalén se rasgó en dos de arriba abajo. Tembló la tierra y las rocas se hendieron.

Viernes Santo


 

El mayor acto de Amor



El viernes santo nos reunimos para conmemorar el mayor acto de amor producido por un hombre. Jesús de Nazaret. Entramos en la Iglesia, y todo está quitado. Ni velas, ni manteles, ni imágenes, ni flores… Todo está sobrio y de luto.

No es una Eucaristía, no es una misa. Conmemoramos el día en que Nuestro Señor Jesucristo ha sido crucificado y muerto por ser fiel al AMOR.

Se escuchará el relato de la Pasión de San Juan. El sacerdote, nos mostrará la Cruz tapada mientras la va destapando y la enseña al pueblo diciendo por tres veces, “Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”.

Pediremos por tantas necesidades que tanto la Iglesia como el orbe necesita.

Terminaremos comulgando el Cuerpo de Cristo que se reservó el Jueves Santo en el monumento.

En el Evangelio se nos narrará el camino de violencia que Jesús padeció hasta ser clavado en la Cruz.

La realeza de Jesús no es de este mundo, se distingue de nuestro mundo, porque no rechaza ni devuelve con violencia. Paga con amor y con: “padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

La violencia de Jesús pasa por la discriminación, lo excluyen por ser ayuda servir a los demás sin medidas.

Acompañemos a Jesús en la Hora de su muerte. Sintamos el dolor del peso de la Cruz. Seamos Cireneos para tantos hermanos que sufren hoy en día. Que en vez de ayudar, le ponemos más peso a la Cruz.

Que sepamos vivir este día con esperanza y sabiendo que ese amor que se entrega hasta las últimas gotas de sangre, tiene una palabra de aliento para cada uno de nosotros.

Que por su Cruz, nos ha salvado.

Solo tenemos que dejar que habite en nosotros y que María a pesar del dolor de ver a su Hijo muerto, nos dejó un gran testimonio.

Que así sea.


Oremos.

No me mueve, mi Dios, para quererte 

el cielo que me tienes prometido, 

ni me mueve el infierno tan temido 

para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 

clavado en una cruz y escarnecido, 

muéveme ver tu cuerpo tan herido, 

muévenme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 

que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 

y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera, 

pues aunque lo que espero no esperara, 

lo mismo que te quiero te quisiera.

José"Pepe"Alonso

jueves, 1 de abril de 2021

Jesús en el huerto...


 "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú».


Mt 26,38-39

Jueves Santo



El Salvador lava los pies de los discípulos... tomando sobre sí todo lo referente a la condición humana; el Señor de todos asumió la condición de esclavo; se puso de rodillas y lavó los pies de los discípulos, aquel ante quien se dobla toda rodilla 

SeverianoDeGabala 

SIGLOII

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