Te suplico hoy, yo con él:
“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti,
No merezco ser llamado hijo tuyo,
Trátame como a uno de tus jornaleros”.
Hazme digno del más puro
Y santo beso de tu Padre tan bueno.
Sé el techo de la sala de Bodas
Recíbeme de nuevo.
De la vestimenta primera,
De la que me despojaron los ladrones,
Revísteme nuevamente,
Como adorno de la Esposa embellecida.
El anillo real,
Signo de autoridad,
Haz que lo porte en mi mano derecha,
Para nunca más girar a la izquierda.
Y como protección contra la Serpiente
Dame sandalias para mis pies,
Para que no tropiecen más en la tiniebla,
Y que su cabeza sea aplastada.
A la inmolación del ternero,
Que es el sacrificio de la Cruz,
A la sangre brotada del Costado, por la lanza,
Que es el manantial de Vida para nosotros,
Hazme comulgar de nuevo,
Como en la parábola del Hijo-Pródigo,
Para comer el Pan vivificante,
Para beber a tu Copa celestial.
San Nersés Shnorhalí (1102-1173)
patriarca armenio
Jesús Hijo Único del Padre, I (SC 203. Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org
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