Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 4 de septiembre de 2012

Enfrentamientos entre 'mundo'- 'Iglesia' ¿Es esto razonable?


La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Cristo es la cabeza, y nosotros los miembros. Es una porque Cristo es Uno y éste tiene un sólo Cuerpo. Es Santa porque su Cabeza, Cristo, es santo. Es Católica (el primero en denominarla así fue San Ignacio de Antioquía alrededor del año 110 D.C) porque ha sido enviada por Cristo al género humano sin acepción de personas. Es Apostólica porque fue fundada sobre el fundamento de los apóstoles. Y es también 'Romana', porque Pedro murió mártir allí junto a San Pablo, y el sucesor de 'Petrus' donde fue edificada la Iglesia está en Roma.

Es ilógico pensar que la Iglesia y el estado, es decir, 'Dios-política' estén separados y enfrentados. La Iglesia y el gobierno deben caminar juntos de la mano. Creemos que Cristo es Dios, y quien cree, ama. Entonces creemos y amamos todo lo que Dios ha hecho y dispuesto para nuestra salvación. La Iglesia nace de su costado traspasado de donde vertió agua y sangre. La Iglesia sigue viviendo del agua (Bautismo) y de la Sangre (Eucaristía) derramada en la Cruz.

Cristo ha dicho que hemos de 'comer' su carne y 'beber' su sangre, y éstos tendrían vida eterna y serían resucitados en el último día. Sólo el seno de la Iglesia posee a Cristo Eucaristía. La Iglesia es institución divina, no 'capricho' humano. Los hombres podrán fundar mil iglesias que hagan obras buenas. Pero no por eso olvidamos que Jesús, Dios y hombre verdadero, quiso reunirnos en UNA IGLESIA, la que El fundó sobre San Pedro. ¿Quién es el sucesor de Pedro? Benedicto XVI.

Todos están llamados como hijos de Dios a ser los 'miembros' de Cristo. Es para todo pueblo, raza y nación. Jesús confió a los Apóstoles la revelación divina contenida en su Palabra. Les prometió el Espíritu Santo y les comunicó la facultad de enseñar en Su nombre. "Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado." (Lucas 10,16).

Sólo la Iglesia Católica es gobernada por el Papa y los obispos, sucesores de los Apóstoles, herederos de esta promesa. Ninguna otra Iglesia fuera de la 'Católica' puede ser la que Cristo instituyó. Ellos poseen por lo tanto la autoridad del magisterio para enseñar toda la Palabra revelada y profundizar su contenido 'sin error', con la guía del Espíritu Santo.

La Iglesia enseña sobre doctrinas de fe y moral, y sabemos ya que 'sin error' porque el Espíritu Santo guía al Sucesor de Pedro y a los Obispos, sucesores de los Apóstoles. Entonces...¿Por qué hoy tantos hombres cuestionan la autoridad de la Iglesia cuando ésta se pronuncia por el bien de sus hijos? La política es asunto de la Iglesia cuando afecte a 'como las personas tratan a otras personas'. La cristiandad es la única y verdadera teología que libra a todos los pobres y oprimidos, la que busca su bien material, moral y espiritual.

No podemos quedarnos con los 'frutos podridos' que hayamos visto. Es cierto que han habido escándalos en la Iglesia innegables y denunciados por la propia Iglesia. Cristo ya lo advirtió. Pero también hay miles de santos y mártires que han derramado su sangre por Cristo en cada siglo incluso en el presente. Millones y millones viven su fe inspirados por el Evangelio, por seguir a Cristo muerto y resucitado.

La Iglesia está formada por seres humanos pecadores. Pero Jesucristo quiso reunir en ella a todos los pecadores para hacerlos hijos de Dios. No todos se convierten, incluso algunos desde adentro le traicionan. Pero Cristo es fiel a sus promesas y dijo: "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella." (Mateo 16,18). Unos miran los 'frutos frondosos'. Otros los caídos, y creen que así pueden justificar su rechazo a la Iglesia y por tanto hacerla objeto de crítica.

¿Dónde ponemos nuestros ojos en los santos o en los escándalos? Jesús nos advierte: "el que no tiene pecado, que tire la primera piedra". Prefiero poner los ojos en los santos, aprender de ellos, y ayudado por la gracia y misericordia de Dios, luchar por ser otro santo más.

La Iglesia (Cuerpo de Cristo) pide que nos abramos a nuestros hermanos más necesitados. Cristo nos pide, a cada uno de nosotros que nos alcemos todos en una sola voz diciendo: No al control de la natalidad, no al matrimonio de los sacerdotes, no a la ruptura del celibato, no al sacerdocio de la mujer (no por que tenga menos dignidad, sino porque Cristo así lo quiso. María fue la más santa de entre todas las mujeres, y no fue sacerdote). No al sexo prematrimonial. No al aborto. No a las prácticas homosexuales. No a la violencia y violación de los derechos humanos.

Estos son los males que azotan al mundo de hoy. Pero la voz de la Iglesia no 'reprime', la Iglesia 'da la auténtica libertad' para ser felices, vivir en la verdad, ser hijos de Dios. Si queremos paz, justicia, libertad, defendamos ante todo la vida. Todo ser humano tiene derecho a nacer, y nadie puede 'jugar' a ser Dios.

El amor de Dios requiere una respuesta por nuestra parte. La mejor manera es no seguir cometiendo los actos que van en contra de la voluntad santísima de Dios. Cuando la vida y los derechos humanos se violan, se abre la puerta del dolor, de la guerra, de las crisis, de la pérdida de libertad, de la pérdida del camino que nos lleva a Dios.

¿Conocemos la Iglesia católica o la 'caricatura' que están haciendo de ella? ¿Estamos en la Barca de Pedro, o en las 'arenas movedizas' de interpretaciones humanas? Jesús nos llama. Es hora de responder, no le hagamos esperar. Es tiempo de misericordia.

Dios nos siga bendiciendo.

Alejandro María.

Cómo crecemos?



Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece cuando acepta la realidad
y tiene aplomo de vivirla. 
Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad
de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
construyendo lo que tiene por delante
y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
asimila experiencias... ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle
comentarios, ni prejuicios, cuando da ejemplos
sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple
con su labor, sin importarle los otros pareceres.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación, y sensible por temperamento... 
¡Y humano por nacimiento!

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque
pierda las hojas. Recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos
de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor...!

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose
a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar... 
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces... ¡UNO CRECE!

celebrandolavida.org

lunes, 3 de septiembre de 2012

No me olvide, Señor



De darte gloria, no solamente con mis palabras,
sino también con mis obras.
De darte alabanza, no porque la necesites,
sino para saber y recordar que Tú existes.

No me olvide, Señor
Que no son mis actos los que me salvan,
sino tu misericordia que sale a mi encuentro.
De llenar mi oración de alegría y de confianza,
para que, nunca el vacío, reine en lo que hago y digo.
De tus mandamientos, oh Señor,
pero sobre todo de lo que ellos me alertan e indican.

Que no me olvide, Señor
De que mis labios vayan en consonancia
con aquellos sentimientos que mi corazón inspira.
Que mi fe, además de decir que creo,
me empuje a vivir como auténtico cristiano.
Que mi palabra, sea débil o fuerte,
ha de estar en armonía con las huellas de mi vida.

Que no me olvide, Señor
De darte el culto que Tú mereces.
De ofrecerte las ofrendas que más agradeces.
De llevarte una vida santa y dichosa,
transparente y purificada por tu gracia.

Que no me olvide, Señor
De acogerte y bendecir tu nombre.
De darte gloria y alabanza,
llevándote, hoy y siempre,
allá por donde avance.
Amén.

P. Javier Leoz
celebrandolavida.org

domingo, 2 de septiembre de 2012

Él nos espera


Una vez, un Cardenal en una homilía dijo que cuando él era pequeño, su madre entraba a su cuarto antes de que se durmiera y le daba el beso de las buenas noches. Después del beso, se inclinaba y le susurraba a su oído: 'Jaime, te quiero más que a todos los demás'. El Cardenal era uno de sus once hijos.

Todas las noches la madre hacía lo mismo hasta que una noche él le preguntó: 'Madre, ¿por qué me quieres a mí más que a todos los demás?' Su respuesta fue: 'Porque de todos mis hijos tú eres el más feíto'.

Este ejemplo nos puede llevar a meditar sobre el amor compasivo de Jesús en el Santísimo Sacramento. Otro ejemplo. Un misionero irlandés trabajaba en África como capellán en una prisión para hombres. Un día recibió la orden de regresar a Irlanda. Visitó a todos los reclusos, que según la sociedad, son los hombres 'más miserables'.

Concluida su visita, subió al coche, apoyó su cabeza sobre el volante, y empezó a llorar al pensar que jamás volvería a ver a esos hombres. Jesús tampoco podría dejarnos, por eso instituyó el Santísimo Sacramento del Altar, para quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Cuanto más 'feos' y más miserables somos, su Corazón se muestra más tierno y compasivo hacia nosotros. Cuanto más malos nos sentimos, mayor es la alegría que le causamos al humillarnos y al visitarlo en el Santísimo Sacramento. Todos están llamados a visitarle, Él nos espera. Está deseando abrazarnos, darnos el amor que el mundo no puede dar. Él, que fue herido, nos cura, pues ha venido no para los que están sanos sino para los enfermos.

¡Qué grande es la compasión de Jesús en el Santísimo Sacramento por nuestra fragilidad y pecado!

Permanezcamos con María en silencio, a los pies del Altar. No hace falta decirle nada, basta estar a sus pies, estar con Él, como el perro que está a los pies del amo y le hace compañía.

María, Inmaculada, llena de gracia, nos ayuda y enseña a tratar con Jesús, con este Dios 'desterrado' por sus propios hijos. Dejémonos amar por Él, mirándolo 'cara a cara' , frente al Santísimo Sacramento. No le demos más vueltas. Jesús está ahí, realmente presente. Muchos todavía dudan, por eso no acuden a visitarle. Su Cuerpo resucitado está 'espiritualizado' como dice San Pablo. Realmente presente, tan real como la resurrección, aunque no podamos verle físicamente. Presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, tal y como reina en la gloria.

Y ¿qué beneficio nos da estar ante Jesús resucitado, presente en el Santísimo Sacramento? Pues como es su Cuerpo resucitado, ocurre que nos da a chorros el don de su Espíritu, nada más y nada menos. Si nosotros nos quedamos postrados ante el sagrario, sin darnos cuenta, estamos recibiendo a 'chorros' la gracia de Dios.

¡Jesús, perdona nuestros pecados! Hazlos desaparecer como la paja desaparece en el fuego. Te ofrecemos nuestro pobre corazón. Hazlo más grande, para que pueda amar más. Lo ponemos a los pies de tu Altar, para que sea pisado y de ese modo sea menos duro y más caritativo. Bendícenos, y da al mundo la paz.
Tus frágiles hijos.

Dios nos siga bendiciendo.

Tu hermano en Xto,

Alejandro.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Oh María, líbranos

 
Oh María, líbranos de las guerras, de una autodestrucción del hombre.

Líbranos del terrorismo que amenaza, hiere y mata sin discriminación.

Líbranos del pecado contra la vida del hombre y del atentado de su dignidad como hijos de Dios, creados a su Imagen y Semejanza. 

Líbranos del odio, de las injusticias sociales.

Líbranos del orgullo que se anida en el corazón del hombre y que se quiere sublevar contra la voluntad santísima de Dios.

Líbranos del relativismo, donde no hay una verdad absoluta, y por lo tanto todo acto puede ser bueno 'sin serlo realmente', dependiendo de la posición de cada individuo.

Libra del adulterio y divorcio a cada matrimonio, y protege a toda familia, imagen de la Trinidad.

Líbranos de la explotación a la que son sometidos muchos niños, y de la violación de los derechos que posee cada trabajador.

Líbranos del sacrilegio que muchos cometen contra los ministros de Dios, y contra tu Santísimo Hijo en la Eucaristía.

Líbranos de las blasfemias contra el Nombre Santísimo de Dios.

Líbranos del falso testimonio y perjurio, de toda ira extremada, venganzas y envidias.

Libra a tus hijos del secuestro, violación, promiscuidad, suicidios. De las conductas desordenadas, libra a tus hijos, María.

Muchas naciones se ahogan bajo el peso de la muerte.
Ruega para que todo hombre reconozca una nueva vida en Cristo Jesús, Camino, verdad y vida.

Madre mía, confianza mía!

Dios nos siga bendiciendo.

Alejandro María


 
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viernes, 31 de agosto de 2012

Diga el débil, fuerte soy


Idealízate como una persona saludable, optimista,
inteligente, próspera, querida... y así serás.
 
Los científicos han descubierto que la mente
del ser humano no puede diferenciar los hechos
reales de los visualizados con realismo. 
Por ejemplo, si tú te idealizas como una persona
alegre, justamente eso pensará tu mente que eres
y así actuará.
 
Si al levantarte por la mañana dices:
"No estoy bien, lo más seguro es que no vas a sentirte bien",
lo has pensado, lo has mentalizado y tu organismo obedece.
 
Al iniciar el día, lejos de pensar que no te sientes bien,
cambia tu actitud.  Haz unos dos o tres ejercicios,
mueve tus músculos, estira los brazos, desperézate y di:
 
¡Qué bien me siento! ¡Qué bello es estar vivo!
¡Este será el mejor día de mi vida!
Gracias, Señor, por este día que me das,
lo voy a administrar de la mejor manera.
Que todo sea para la mayor Gloria y honra
de tu Nombre, Amén.
 
Estés como estés, vete en el espejo, sonríe, y di:
"soy joven, soy bueno, soy bello, soy saludable,
soy feliz, soy fuerte, soy alegre, soy optimista...".
 
Por eso enfatiza la Biblia: "Diga el débil, fuerte soy".

celebrandolavida.org
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