domingo, 10 de marzo de 2024
PARA QUÉ TANTO, SEÑOR? (IV Cuaresma)
“Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él” (Jn 3,17)
Pero antes quiero que mires el Puente que les he construido en mi Hijo único, que contemples su grandeza, que va del cielo a la tierra. La grandeza de la Divinidad está unida a la tierra de la humanidad de ustedes. Por eso te digo que va del cielo a la tierra, por la unión que hizo con el hombre. Eso fue necesario para reconstruir la vía que había sido rota y permitir atravesar la amargura del mundo, para llegar a la vida. Partiendo de la tierra no se podía realizar un puente de una talla suficiente como para pasar el río e incorporarse a la vida eterna. La tierra de la naturaleza humana era incapaz por sí misma, habiendo satisfecho al pecado, de destruir la mancha del pecado de Adán, que corrompió e infectó toda la raza humana. Era entonces necesario unirla a la grandeza de mi naturaleza - Deidad eterna- para que pudiera satisfacer a toda la raza humana. Era necesario que la naturaleza humana experimentara la pena y que la naturaleza divina, unida con la naturaleza humana, aceptase el sacrificio que mi Hijo me ofrecía, para destruir la muerte y rendirles la vida.
Así, la Grandeza se abajó hasta la tierra de la humanidad. Uniéndose a ella, edificó un puente y restableció la ruta. ¿Por qué de este modo? Para que realmente el hombre viniera a alegrarse con la naturaleza angélica. Pero para obtener la vida, no alcanza que mi Hijo haya devenido el puente: es necesario que ustedes pasen por ese puente.
Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
El Diálogo. El don del Verbo encarnado VI, 22 (Le dialogue, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org
sábado, 9 de marzo de 2024
Sábado de María
El sábado saludamos a María
Nuestra Señora de los Dolores, cuando los dolores y los sufrimientos lleguen, no dejes que me desanime.
viernes, 8 de marzo de 2024
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mc 12,30)
Yo, Señor, sé con certeza que te amo, no tengo dudas de ello.
Heriste mi corazón con tu verbo y te amé…
Pero ¿qué es lo que amo cuando te amo?
No es la hermosura corpórea, ni el encanto transitorio,
ni el resplandor de luz agradable a mis ojos de acá abajo,
no las suaves melodías de cantos de variados modos,
no la delicada fragancia de las flores, perfumes o aromas,
no la dulzura del maná o de la miel,
ni el deleite del cuerpo con abrazos de la carne.
Nada de eso es lo que amo, cuando amo a mi Dios.
Sin embargo, amo cierta luz, cierta armonía,
cierta fragancia, cierto manjar y cierto deleite,
cuando amo a mi Dios.
Él es luz, melodía, fragancia, alimento y deleite
del hombre interior en mi.
En él resplandece como una luz que el espacio no atrapa,
y percibe un sonido que el tiempo no arrebata,
siente una fragancia que el viento no dispersa,
y saborea un manjar que al comer no se consume,
En él se cierra un abrazo que la plenitud no abre.
Esto es lo que amo, cuando amo a mi Dios.
San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Las Confesiones, X,6 (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1973), trad. sc©evangelizo.org
miércoles, 6 de marzo de 2024
Oración a San José para pedirle un favor
Amadísimo Padre mío San José: confiando en el valioso poder que tenéis ante el trono de la Santísima Trinidad y de María vuestra Esposa y nuestra Madre, os suplico intercedáis por mí y me alcancéis la gracia… (hágase aquí la petición).
José, con Jesús y María, viva siempre en el alma mía.
José, con Jesús y María, asistidme en mi última agonía.
José, con Jesús y María, llevad al cielo el alma mía.
martes, 5 de marzo de 2024
EN ESTA CUARESMA, ABRAZA A JESÚS
sábado, 2 de marzo de 2024
Inmaculado Corazón De María.
El más dulce, el más amante
que me llena de alegría,
es el corazón de mi madre,
Inmaculado Corazón De María.
Si mis penas pongo en tí
nada más debo sufrir,
pues en su dulce corazón tengo
mi consuelo, esperanza y sentir.
Viva la madre de Dios,
que viva su Corazón.
Letanías reparadoras al Inmaculado Corazón de María
¡Oh
María nuestra dulcísima!, permite que nosotros tus devotos hijos,
unidos en un solo pensamiento de veneración y amor, podamos reparar las
horrendas ofensas que cometen contra Ti tantos pobres infelices, que no
conocen el paraíso de bondad y misericordia de tu Corazón maternal.
(A cada invocación se responde: queremos consolarte, oh Señora)
De las horribles ofensas que se cometen contra tu dulcísimo Jesús,
De la espada de dolor que hijos degenerados quieren nuevamente clavar en tu Corazón maternal,
De las blasfemias infames que se vomitan contra tu purísimo y Santísimo Nombre,
De las infames negaciones que se hacen de tus privilegios y de tus glorias más excelsas,
De los insultos que se lanzan contra tu culto dulcísimo,
De las sacrílegas afrentas que los impíos cometen contra tus sagradas imágenes,
De las profanaciones que se cometen en tus santuarios,
De las ofensas contra la virtud angelical que Tú personificas,
De
los ultrajes que se cometen con las modas, la pornografía y los
espectáculos perversos y contra la dignidad de la mujer, por ti
reivindicada y santificada,
De los horrendos delitos y medios de corrupción con que se quiere apartar a los inocentes de tu seno maternal,
De las incomprensiones de tus derechos divinamente maternales,
De la ingratitud de tantos hijos a tus gracias más bellas,
De la frialdad de tantos corazones a tus ternuras maternales,
Del desprecio a tus invitaciones de amor,
De la cruel indiferencia de tantos corazones,
De tus lágrimas maternales,
De las angustias de tu dulcísimo Corazón,
De las agonías de tu alma Santísima en tantos calvarios,
Del martirio que te ocasiona la perdida de tantas almas redimidas por la Sangre de tu Jesús,
De los atentados que se cometen contra tu Jesús, que mora en su Vicario y en sus sacerdotes,
De la conjuración infernal contra la vida de tu Jesús en su Iglesia,
¡Oh
Madre santa dulcísima!, que en el heroísmo de tu amor maternal, al pie
de la cruz, rogaste por aquellos que cruelmente martirizaban tan
atrozmente a tu amado Hijo Jesús y desgarraban tu Corazón tiernísimo,
ten piedad de todos los desventurados e indignos que te ofenden; haz que
ellos también puedan ser acogidos en tu seno maternal, purificados por
tus lágrimas benditas, y admitidos a gozar los frutos abundantes de tu
maternal misericordia. Amén
viernes, 1 de marzo de 2024
Viernes de Cuaresma
Poderoso Jesús nazareno
de cielos y tierra, rey universal;
Hoy un alma que os tiene ofendidos,
pide que sus culpas queráis perdonar.
Usad de piedad,
pues quisistéis por ella
en cuanto al hombre,
ser muy maltratado,
y en cruz expirar.








