Jesús, no quiero abandonarte, antes bien, deseo dar testimonio de ti a los hombres. Quiero darte a conocer a quienes no han oído hablar de ti. Sé que no será fácil, porque el mundo odia los que te pertenecemos, pero “Tú has vencido al mundo”, y con esa confianza, quiero aventurarme en el anuncio de tu Persona. Catholic.net
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La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. http://la-oracion.com

martes, 6 de diciembre de 2016

Decálogo para la segunda semana de Adviento

1. CONVIÉRTETE de la desesperanza.
Es más fácil vivir desde la esperanza que en el puro y duro derrotismo.

2. CONVIÉRTETE del inmovilismo.
El Señor nos quiere activos, en pie. Cuando venga ¿Nos encontrará paralizados o en movimiento?

3. CONVIÉRTETE de la confusión.
Vuelve los ojos un poco a Jesús que viene. No confundas “diosecillos” por la vida
que te trae Dios en Belén.

4. CONVIÉRTETE del vacío.
No por tener más, vas a ser más feliz. Llena tu persona, tu familia o tu entorno
con la fe en Dios.

5. CONVIÉRTETE de las palabras huecas.
Da la cara por Jesucristo. Habla sin temor de Él.

6. CONVIÉRTETE de los caminos equivocados.
A veces perdemos demasiadas energías con nuestras actitudes y obras. ¿No es mejor ofrecer a Dios caminos de verdad y de sinceridad?

7. CONVIÉRTETE de la tristeza.
El Señor quiere seguidores alegres. La tristeza no es el mejor chaleco para un cristiano.

8. CONVIÉRTETE del cerrazón.
Como María haz algo por Dios. Dile “aquí estoy, Señor”.

9. CONVIÉRTETE de tu comodidad.
La Iglesia, la Navidad, el Nacimiento de Cristo, necesita de pregoneros que anuncien el amor de Dios.

10. CONVIÉRTETE de la autosatisfacción.
Un cristiano siempre tiene que hacerse una pregunta: ¿En qué debo mejorar? ¿Puedo hacer todavía algo más por Dios?

P. Javier Leoz
 

lunes, 5 de diciembre de 2016

Reflexión - Adviento




Muchas veces me pregunto: María, Madre mía, ¿Cómo es posible que hayas vivido bajo el mismo techo con Jesús, siendo a la vez Hijo y Creador tuyo sin morir de amor? ¿Cómo le mirabas? ¿Cómo le hablabas? ¿No temblabas ante su presencia? 

Dios se ha hecho hombre, tan cercano, tan humano que sobrepasa nuestro entendimiento. Así dispuso su Divina Majestad desde toda la eternidad: que el Verbo de Dios se encarnara para efectuar la Redención de los hombres, pues nadie más estaba capacitado para realizar esta obra infinita.

Si María trató con tanto amor, sumo respeto y reverencia a su Divino Hijo...y Jesús nos dice que "lo que hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, a Mí me lo hicisteis"...¿No tendríamos que tratar con el más sumo cuidado a Cristo en el prójimo? En cada hombre está Cristo. Debemos de pedir fe, más fe, fe viva, para descubrir detrás de cada rostro humano el Rostro del Hijo de Dios. 

¿Y no deberíamos acercarnos al Santísimo Sacramento como María lo haría con Jesús, estando presente de manera verdadera, real y substancial? Nuestros pies deberían temblar cuando entramos a una adoración eucarística, o cuando estamos en la fila para recibir la Sagrada Comunión. Dios tan cerca, tan cerca de mí... ¿En qué ando pensando, Dios mío?

Meditemos durante este Adviento la presencia -tan cercana- del Emmanuel, Dios con nosotros.

Alejandro María


sábado, 3 de diciembre de 2016

¡Infancia divina y feliz!






Adviento significa estar en la confianza y esperar cómo y con María. El año litúrgico comienza con el fervor del Adviento, es la expectativa gozosa de Alguien,  de Quien ha de venir, del Emmanuel, Dios con nosotros, un Dios que entra en la historia de la humanidad, para recorrer todas las etapas y compartir las ansiedades, las alegrías, los dolores, las esperanzas y las preocupaciones de los hombres y mujeres de toda la historia y de toda la humanidad.

¡Esa es la novedad del cristianismo! Dios ama tanto a la humanidad que se convierte en un miembro de ella, como cada ser humano.

Sí, el tiempo de Adviento nos hace esperar la divina y feliz infancia, la alegría del Señor que se encarna, que toma forma y abraza la aventura humana a través de la experiencia de la vida de todos los días, con la simplicidad y la inocencia de la infancia.

¡Él se hace uno de nosotros para darnos la vida divina!


Padre Joseph Bahati Bavurha 
St-Loup Cammas (Haute-Garonne, France)
jardinierdedieu.com

 http://mariedenazareth.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Conviérteme, Señor



Del ruido, que me impide escucharte,
a la paz que me permite sentirte con nitidez.
De la comodidad, que desfigura mi felicidad,
a la sobriedad que necesita mi alma para no perderte,
a la belleza interior como camino hacia la perfección.

Conviérteme,  Señor.
De mi voz, suave y tímida para pregonarte,
a un testimonio vivo, eficaz  y valiente,
para proclamar que, como Tú,
nada ni nadie ha de salvar al hombre.

Conviérteme,  Señor.
De mi autosuficiencia, orgullo y seguridades,
a la humildad para saber y poder encontrarte.

Conviérteme,  Señor.
De mis apariencias, simples e interesadas,
a la plenitud que me ofrece tú presencia,
real y misteriosa, dulce y exigente,
divina y humana, audible…. y a veces silenciosa.
Con respuestas…. y a veces con interrogantes.

Conviérteme,  Señor.
Y dame un nuevo corazón para alabarte.
Y dame un nuevo corazón para bendecirte.
Y dame un nuevo corazón para esperarte.
Y dame un nuevo corazón para amarte.
Amén.

P. Javier Leoz

 

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